Detractores y defensores del bitcóin: de Buffet a Musk pasando por Echenique
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LA CRIPTODIVISA MÁS FAMOSA

Detractores y defensores del bitcóin: de Buffet a Musk pasando por Echenique

La lista de escépticos es larga (y además muy contundente en sus argumentos). También hay algunos defensores, aunque de forma más tibia y matizada, o gente abierta al debate

Foto: Bitcóin. (Reuters)
Bitcóin. (Reuters)

El bitcóin no deja indiferente. Ni tan siquiera al portavoz de Podemos en el Congreso de los Diputados, Pablo Echenique, quien reveló en la declaración de bienes y patrimonio de 2019 que tenía 4.000 euros invertidos en bitcóins. Si el político mantiene hoy esa porción de 0,16 de la moneda, esta inversión estaría hoy valorada en más de 6.500 euros. El político no ha comentado nunca esta inversión públicamente, pero su apuesta por las criptodivisas fue una de las cuestiones más comentadas del ejercicio de transparencia de aquel año.

Como una de las propuestas digitales más subversivas del siglo XXI, las criptodivisas tienen revolucionadas a figuras influyentes de nuestro tiempo. Aunque todavía quedan muchos personajes por manifestar su opinión (sobre todo en España), la lista de los detractores sigue pesando sobre la de los defensores. Sin embargo, la conversación cada vez es más extensa, y las criptodivisas empiezan a ganar argumentos de apoyo por parte de nombres que, a su vez, llegan a mover el mercado. No obstante, estas muestras de apoyo suelen ser contradictorias y siguen estando llenas de matices.

Foto: EC

De hecho, esta es una de las diferencias clave que ha marcado el ‘rally’ de la pandemia respecto al de 2017. Los grandes jugadores están probando las aguas del bitcóin y otras criptodivisas, escudando así a estas monedas del aura de volatilidad que tanto ha marcado su cotización. En ese lado de la conversación a menudo se empodera a las ‘cripto’ como el nuevo oro de la inversión –una nueva cobertura ante fuerzas inflacionarias, por ejemplo– así como una propuesta para romper con las viejas ineficiencias del sector financiero tal y como lo conocemos. Pese a estas muestras de interés, con todo, desde el otro lado se sigue insistiendo en las debilidades: el bitcóin continúa marcado por su naturaleza especulativa, carece de un Estado soberano que lo respalde, su minado requiere un consumo espectacular de energía y es susceptible de ser usado como medio de pago en actividades de dudosa legalidad.

En este contexto, los asesores de patrimonios siguen lavándose las manos con el tema y, pese a la entrada de institucionales, el inversor medio del bitcóin continúa siendo el ‘retail’. La criptodivisa tocó máximos a finales de febrero, momento desde el que acumula ahora un descenso de casi el 18%.

Detractores (contundencia)

La lista de voces en contra de las criptodivisas es surtida, empezando por los reguladores. En EEUU, el caso más sonado de las últimas semanas fue el de Janet Yellen, expresidenta de la Reserva Federal y, ahora, Secretaria del Tesoro del Gobierno de Joe Biden. “Creo que muchas [criptodivisas] son utilizadas, al menos en el sentido de las transacciones, para financiación ilícita y creo que realmente necesitamos examinar formas en las que podamos restringir su uso y asegurarnos de que el blanqueo de dinero no ocurre en estos canales”, dijo Yellen en una comparecencia ante el Senado el pasado 19 de enero. La visión de la representante económica del Gobierno demócrata desató en aquella sesión caídas a doble dígito ante el miedo a una intervención del mercado ‘cripto’.

Al otro lado del océano Atlántico, también tenemos a las autoridades preocupadas. El pasado 13 de enero, por ejemplo, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, hizo un llamamiento en una conferencia de Reuters Next a regular “el negocio raro” y “actividad reprensible de blanqueo de dinero” del bitcóin. “Es un activo altamente especulativo”, avisó. Una opinión similar a la de su número dos, el español Luis de Guindos, que argumentó en una intervención en una sesión organizada por el IESE del pasado 25 de febrero que no consideraba que el bitcóin fuese “una vía correcta para canalizar la liquidez”. De hecho, el exministro de Economía de Mariano Rajoy dijo sentirse sorprendido porque el bitcóin estuviese atrayendo “tanta atención y tanta inversión” cuando, según él, se trata de “un activo tan frágil”. La visión regulatoria sobre este activo en España es, lo menos, de alarma, como bien quedó reflejado en el comunicado conjunto emitido por el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el pasado día 9 de febrero.

Foto: Representación del bitcóin. (Reuters)

Desde el sector privado, todavía son pocas las figuras empresariales españolas que se hayan pronunciado al respecto de este tipo de activos. Uno de los últimos en hacer declaraciones de entre los personajes más prominentes ha sido el presidente del Sabadell, Josep Oliu, que el 24 de febrero subrayó en el Foro Club Cámara de Sabadell precisamente el uso ilegal de estos activos. Según apuntó, el 85% de las transacciones que se hacen con criptodivisas son dinero procedente del narcotráfico o de las actividades ilegales. “Los bancos centrales están analizando y viendo cómo se puede introducir en el futuro una criptomoneda que sea aceptable y segura”, especificó, añadiendo que creía que, en el futuro, las divisas serían cripto, pero bien reguladas.

En cambio, al otro lado del océano, las voces de peso contra el bitcóin son más y más potentes. Algunos de los hombres más ricos del mundo rechazan contundentemente este activo. El fundador de Berkshire Hathway, Warren Buffett, comió a principios de 2020 con el fundador de Tron, Justin Sun, en un encuentro benéfico. A Buffett, la comida le valió un “intercambio de ideas muy amigables” pero, como bien dijo en una entrevista a CNBC el 24 de febrero del año pasado, “las criptodivisas no tienen valor, no producen nada [...] lo que esperas es que alguien venga por ahí y te pague más dinero en el futuro y a partir de ahí es su problema… así que el valor es cero”. “Creo que el bitcóin se ha utilizado para mover bastante dinero de forma ilegal”, añadió Buffett, que aseguró que nunca lo incluiría en cartera.

Por su parte, el fundador de Microsoft, Bill Gates, criticó en una sesión de Clubhouse el pasado 24 de febrero que el bitcóin usaba más electricidad que cualquier otro método de pago en el mundo –un argumento de peso para el empresario, que es conocido por su faceta filantrópica. En una entrevista con Bloomberg el 22 de febrero, Gates había dicho que pensaba que “la gente se vende a estas locuras cuando no tienen mucho dinero para gastar, por lo que no soy alcista con el bitcóin”. Al igual que Buffett, Gates mostró preocupación por la falta de valor productivo de esta moneda. “Hay cosas en esta sociedad que producen un rendimiento, pero bitcóin usa mucha energía y promueve muchas transacciones anónimas que no son reversibles”, subrayó el empresario en la entrevista. Gates sí que considera, con todo, que las monedas virtuales tienen futuro, pero no de la manera irregular que implica el bitcóin.

También entre los intelectuales hay preocupación. De entre los más recientes, el matemático y autor Nassim Taleb dijo en su cuenta de Twitter el 12 de febrero que había vendido sus bitcóins. “Una divisa nunca debe ser más volátil que lo que compras o vendes con ella”, explicó, calificando al activo de ser “un fracaso (al menos por ahora)”. “Ha sido arrebatada por sociópatas reticentes con la sotisficación de una ameba”, zanjó, añadiendo que tampoco entendía por qué su opacidad y capacidad para ser utilizada en el lavado de dinero le daban más atractivo. Otras mentes de la economía que, en el pasado, han mostrado su desacuerdo con la criptodivisa han sido el economista y ganador del premio Nobel Robert Schiller (en una entrevista con Bloomberg en 2018 la tachó de ser “una epidemia de entusiasmo”) y el otro premio Nobel, Joseph Stiglitz (en una entrevista con CNBC en 2019 dijo que las criptodivisas deberían ser prohibidas).

Defensores (con muchos peros)

Los defensores son más escasos y no tan vehementes como los detractores. Haberlos, haylos, pero con muchos matices. Elon Musk, fundador de Tesla, es el caso más conocido, aunque su amor por las ‘cripto’ es algo traicionero. El extravagante empresario alegó el pasado 19 de febrero en un twit que consideraba que el bitcóin era un poco mejor que tener efectivo convencional, pero que esa diferencia, por pequeña que fuese, hacía que la criptodivisa fuese una opción mejor. “Con todo, cuando la divisa fiat tiene un interés negativo real, solo un tonto no miraría en otro lado”, escribió Musk. “Bitcóin es casi tan porquería como el dinero fiat”, añadió. “La palabra clave es ‘casi’”. Sin embargo, posteriormente, el 20 de febrero, el empresario matizó que consideraba "un correo diciendo que tienes oro no es lo mismo que tener oro, para eso vale más tener 'criptos'". "El dinero apenas es información que nos permite evitar la inconveniencia del trueque", añadió, alegando que "esa información, como toda la información, arriesga estar sujeta a tardanzas y errores –el sistema evolucionará para minizar ambos". Sin embargo, provocó revuelo en el mercado cuando en el siguiente twit del hilo zanjó que creía que tanto el precio del bitcóin como del ethereum estaban “un poco altos”.

Un argumentario, por tanto, que muestra que el empresario está abierto a la idea del bitcóin, pero con muchos matices. Musk es el ejemplo más famoso y más positivo de los defensores de la criptodivisa. En los demás nombres de la lista, los argumentos son mucho más tibios. Son declaraciones similares a las del CEO de JP Morgan, Jamie Dimon, que en septiembre de 2018 dijo en una entrevista con Fox Business que “se arrepentía” de haber tachado al bitcóin de “fraude” en 2017. “El ‘blockchain' es real, uno puede tener cripto yenes y dólares y cosas así”, matizó. El directivo volvió a bordar el tema en una conferencia del New York Times DealBook Summit el 18 de noviembre de 2020, cuando hizo otra muestra de apoyo titubeante. “El bitcóin no es lo mío (en inglés, “not my cup of tea”)”, zanjó, aunque, de nuevo volvió a afirmar que “alguna gente muy lista” estaba invirtiendo en bitcóin y también volvió a argumentar a favor de las criptodivisas y la tecnología ‘blockchain’. No en vano, JP Morgan ha sido una de las entidades financieras pioneras en la inversión en criptoactivos, si bien su forma de abordarlo había estado siendo a través de la creación de una 'cripto' propia. El pasado 12 de febrero, el COO de JP, Daniel Pinto, dijo en otra entrevista con CNBC que la demanda de los clientes por el bitcóin todavía no estaba madura pero que creía que eso iba a cambiar pronto. "Si con el tiempo un activo se desarrolla hasta ser usado por distintos gestores de activos e inversores, tendremos que estar involucrados", añadió Pinto.

Foto: Foto: Reuters.

En este contexto están las voces que han hablado de bitcóin como un debate interesante, sin mostrar su apoyo incondicional al activo. Por ejemplo, desde el sector público, ya en enero de 2018, en una conferencia en Davos, el entonces miembro del Banco Central Europeo, Benoit Coeure, explicaba que el “bitcóin nos está haciendo un favor al forzarnos a mejorar nuestros sistemas, es una lección positiva”. Coeure, que ahora preside el BIS Innovation Hub, ponía en relieve en una conferencia de CNBC el 12 de febrero que el uso de efectivo estaba cayendo rápidamente y que los bancos centrales tenían que darse prisa con el dinero digital. El propio BCE está estudiando esta cuestión, que pasaría por crear un euro digital regulado. En el sector privado, Lloyd Blankfein dijo cuando todavía era CEO de Goldman Sachs, en noviembre de 2017, en pleno 'rally' de la criptodivisa, que pese a que no tenía inversiones en esta, tampoco estaba dispuesto a reírse de ella, por lo que quiso dejar claro que estaba “abierto” a la idea. El 25 de enero, el exdirectivo reiteró en una entrevista con CNBC que creía que la divisa “podría funcionar”, pero quiso poner ciertos matices. Según dijo, las divisas tienen que suponer una forma de acumular valor, además de funcionar como una forma de pago. En ambos casos, Blankfein veía problemas, por un lado por la volatilidad y, por el otro, por la opacidad. “Como muchas cosas, los reguladores podrían trabajar en ello, pero al hacerlo se podría reducir la falta de transparencia que a la gente le gusta [del bitcóin] en primer lugar –ahí está el rompecabezas”. “Si fuese un regulador estaría hiperventilando sobre el éxito que está teniendo”, concluyó.

En el sector financiero español, el presidente de BBVA, Carlos Torres, comentó brevemente este activo el 12 de diciembre de 2017, cuando alegó que consideraba que “en la medida en que el bitcóin es escaso, que lo es por definición, y en la medida en que haya confianza en que va a seguir teniendo valor, es muy parecido al oro", aunque también pensaba que “podía llegar a “colapsarse y desaparecer esa confianza”. En resumen, Torres no quiso tomar partido: "Hay riesgo y probabilidades reales relativamente significativas de que acabe colapsando hasta cero, pero también las hay reales y significativas de que alcance un valor múltiplo de varios ceros". Hoy, BBVA es accionista de la plataforma de transacción de bitcóins, Coinbase, que en febrero salió a bolsa. Además, la entidad ha lanzado un servicio de comercialización de criptodivisas en su filial de Suiza. Es, junto con Prosegur (que tiene custodia de criptodivisas), de las pocas grandes cotizadas españolas que se han adentrado en este mundo.

Y es que, a menudo, las acciones hablan más alto que las palabras. Por ejemplo, en octubre de 2020, Square, la empresa de pagos fundada por el también fundador de Twitter, Jack Dorsey, anunció una inversión de 50 millones de euros en bitcóins. "Creemos que el bitcóin tiene el potencial de ser la moneda más ubicua en el futuro", dijo la directora financiera de la empresa, Amrita Ahuja.

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