El BCE más pesimista: habla más que nunca de incertidumbre y estímulos
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SE ABRE UN DEBATE INTERNO

El BCE más pesimista: habla más que nunca de incertidumbre y estímulos

Las actas del banco central muestran que en la última reunión se reiteró la incertidumbre que hay sobre la macro y la necesidad de que la política fiscal apoye a la monetaria

Foto: Christine Lagarde, presidenta del BCE. (EFE)
Christine Lagarde, presidenta del BCE. (EFE)

Muchas lecturas dejan las actas de la última reunión del Banco Central Europeo (BCE). Más que de costumbre, pero coincidiendo todas en un sesgo pesimista. El informe, publicado este jueves, arrincona a los halcones como Jens Weidmann, presidente del Bundesbank, cada vez menos acompañado al defender que no hacen falta nuevos estímulos.

De hecho, el consenso del encuentro del BCE los días 9 y 10 de septiembre es que “no hay lugar para la complacencia”. Así lo muestran las actas, junto a una preocupación por la velocidad de la apreciación del euro, que se disparó desde el inicio de la pandemia y hasta este encuentro un 7% respecto al dólar.

Pero lo más repetido por los miembros del Consejo de Gobierno fue la incertidumbre que rodea las perspectivas económicas. Según datos recopilados por Oxford Economics, el número de menciones a esta palabra marcó récord en la reunión de la institución que preside Christine Lagarde. Y lo mismo ocurrió con la palabra 'fiscal', por la reiterada advertencia de halcones y palomas sobre que se necesita el apoyo de la política fiscal a la monetaria.

'Incertidumbre' y 'fiscal' como palabras clave. (Fuente: Oxford Economics)
'Incertidumbre' y 'fiscal' como palabras clave. (Fuente: Oxford Economics)

De hecho, elogiaron que a diferencia de la anterior crisis, esta vez ha habido una respuesta fiscal importante para apoyar la recuperación. “Las actas muestran una evaluación menos benigna de las perspectivas de inflación que la transmitida por Lagarde en la rueda de prensa. Hubo un amplio acuerdo de que ‘no había lugar para la complacencia’. Por lo tanto, si bien la orientación de la política monetaria se consideró apropiada en septiembre, las actas están aumentando claramente las probabilidades de una nueva ronda de flexibilización”, explican los expertos de Oxford Economics.

Desde el encuentro, recuerda el informe, los datos de actividad económica e inflación “han pintado un panorama bastante oscuro”, lo que alimenta el debate sobre si hacen falta más estímulos, algo que choca frontalmente con la posición de Weidmann. Este mismo jueves, el presidente del Bundesbank insistió en que las medidas tomadas contra la recesión podrían impulsar la economía más de lo esperado y, con ello, elevar las perspectivas de inflación.

Foto: Vicepresidente del Banco Central Europeo, Luís de Guindos (EFE)

Asimismo, el ejecutivo alemán mostró dudas a la hora de permitir que la inflación sobrepase el objetivo del 2% después de un periodo largo por debajo, como ocurre en los últimos años. Este camino es por el que ha optado la Reserva Federal (Fed) y, según admitió Lagarde, está siendo estudiado por el BCE.

En cualquier caso, las últimas proyecciones del BCE no incluyen el efecto esperado del fondo de recuperación de la Unión Europea, como admiten las actas. El impacto se incorporará a las estimaciones que se actualicen en diciembre, y podría compensar “parte de la reciente serie de cifras decepcionantes” a nivel macro, explican en Oxford Economics.

En septiembre, el BCE modificó sus proyecciones económicas como una muestra más de la incertidumbre que rodea la economía. La caída prevista del PIB de la zona euro para 2020 se redujo desde el 8,7% al 8%, mientras que para 2021 y 2022 pronostica crecimientos del 5% y del 3,2% respectivamente. En cuanto a la inflación, señaló que “es probable que siga siendo negativa en los próximos meses, antes de volver a situarse en valores positivos a principios de 2021”.

Foto: (Reuters)

Estos economistas apuntan a que la reunión del 29 de octubre será clave para comprobar si Lagarde consigue mantener la unanimidad ante el debate creciente que hay en torno a si extender nuevos estímulos monetarios. En su caso, anticipan una dotación adicional de 200.000 millones al programa especial de compras contra la pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés) que llegaría en diciembre.

Otro aspecto que vigila el BCE es el del tipo de cambio por la mencionada apreciación del euro. Los miembros del Consejo de Gobierno achacaron el movimiento a la política de la Fed y a un mejor comportamiento relativo de la economía europea, con una “huida hacia la seguridad” de los inversores. Lagarde rechazó intervenir, por no ser el objetivo del BCE, aunque los miembros de la institución admitieron que “podría convertirse en una preocupación”. Una más, aunque “no está claro cuánto de persistentes serán los movimientos recientes del tipo de cambio”. Desde el 10 de septiembre, el euro ha reculado un 0,8% frente al dólar, aunque sigue un 6% por encima de los niveles previos a la pandemia.

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