Luces y sombras del futuro bursátil de Zoom, el valor estrella de la crisis del coronavirus
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CAPITALIZACIÓN DE 30.000 MILLONES

Luces y sombras del futuro bursátil de Zoom, el valor estrella de la crisis del coronavirus

Los analistas, así como la propia empresa, dudan del perfil de los clientes ganados durante la pandemia: sí, hay empresas, pero también muchos estudiantes y gente yéndose 'de fiesta'

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Foto: Reuters.

"A río revuelto, ganancia de pescadores", dice el refrán. Pero para que fructifiquen esas ganancias, no basta con salir a pescar: hay que capturar algún pez. El coronavirus ha supuesto un revés sin precedentes para la mayoría de los sectores económicos, pero no para Zoom Video Communications: la estadounidense de videoconferencias acumulaba una ganancia del 131% en el año a cierre del 23 de marzo. Fue entonces cuando un escándalo de seguridad lastró su presente y la compañía giró a la baja, cotizando ahora un 23% por debajo de esos máximos. ¿Es esta una segunda oportunidad de compra a precio de ganga? ¿O es ocasión de recoger beneficios? La respuesta, según los analistas, está en la habilidad de convertir esos usuarios gratuitos en usuarios de pago. Los que de momento han sacado informes valorando la situación de la compañía no están preocupados por la ciberseguridad.

Fue tal el éxito de Zoom Video Communications en bolsa, que la SEC tuvo que suspender a una cotizada china llamada Zoom Technologies porque parte de la avalancha de accionistas la estaba confundiendo con la de videoconferencias y disparando su precio sin fundamento.

La ventaja competitiva de Zoom Video frente a otros servicios es su sencillez. No hace falta ni registrarse, con solo un número de ID, varias personas pueden unirse a una conversación. Una característica que, en plena apuesta repentina por el teletrabajo, les sentó a los usuarios como un guante. La compañía especificó que, si hasta principios de 2020 barajaban unos 10 millones de usuarios activos, ahora tenían 200 millones de personas usando Zoom. La compañía no desglosó a estos usuarios por tipo (gratuitos, de pago, estudiantes, profesionales…).

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Sin embargo, la compañía fundada por Eric Yuan se empachó de éxito. Su sencillez fue precisamente lo que la hizo más vulnerable: la habilidad de conectarse con un código fácilmente descifrable facilitaba que usuarios no deseados se conectasen a cuentas ajenas —un fenómeno que acabó por denominarse ‘zoombombing’—. Esta y otras decenas de críticas han llegado tanto por parte de entes públicos, como la Oficina Federal de Investigaciones de Boston, como de empresas privadas, como SpaceX. Zoom se ha dado 90 días para solucionar la situación.

Durante esta semana, ha seguido el goteo de muestras de rechazo y apoyo. Por ejemplo, The Brookings Institution utilizó Zoom para emitir su entrevista a Jerome Powell, en la que el presidente de la Reserva Federal explicó los 2.300 millones de dólares que acababa de inyectar en la economía estadounidense minutos antes. Pero, por otro lado, Google prohibió a sus empleados usar Zoom en el trabajo.

placeholder Una estudiante, en clase, con Zoom. (Reuters)
Una estudiante, en clase, con Zoom. (Reuters)

En este contexto, los analistas no parecen estar muy preocupados por el incidente. Pese a los escándalos, JP Morgan mantenía hace dos semanas su recomendación de compra. “Dada la explosión en el uso, no nos sorprende ver el foco que se ha puesto sobre la seguridad de Zoom, pero no vemos nada en los titulares que vaya a cambiar el ritmo de uso o adopción de la plataforma por parte del mundo corporativo”, aseguraban desde el banco. “Creemos que el foco en la seguridad, de hecho, motivará que se mejoren las prestaciones de la plataforma que, a la larga, beneficiarán a los usuarios”.

Credit Suisse, a su vez, pasó de recomendar mantener a aconsejar vender Zoom el lunes. No justificó esta rebaja en el escándalo de seguridad, ya que apuntó a su elevado precio. De hecho, los expertos del banco no evitaron mostrar su admiración por la cotizada: “Elogiamos a Zoom por ser un superhéroe en la actual crisis sanitaria, aunque nuestra responsabilidad como analistas de renta variable nos obliga a distinguir entre grandes empresas y grandes valores bursátiles”, aventuraron.

Solo Credit Suisse ha mostrado ya algo de preocupación al respecto del impacto de la crisis de seguridad. “Mientras que muchos de estos problemas, especialmente aquellos que vienen de errores cometidos por el usuario, se resolverán en el corto plazo, anticipamos que otros continuarán durante un tiempo”, apuntaban desde el banco. “Las preocupaciones de encriptación ya han hecho a algunos de los clientes de perfil alto reducir el uso de Zoom, y creemos que otros podrían hacer lo mismo, aunque la mayoría de organizaciones probablemente no se preocupen”.

Lo que más les preocupa a los analistas es la monetización de Zoom. La compañía, que tiene una capitalización bursátil de 32.000 millones de dólares, anunció unos ingresos de 188,3 millones de dólares en el cuarto trimestre y unos beneficios de 15,3 millones de dólares. La empresa monetiza sus servicios a través de una serie de licencias, es decir, servicios prémium. Muchos de estos servicios están orientados hacia las empresas y estas pagan en función de la cantidad de trabajadores que usan la plataforma. Según los resultados a cierre de 2019, Zoom ingresó 330 millones de dólares, de los cuales 256 millones vinieron de empresas con 10 empleados o más y 74,5 millones, de compañías con una plantilla menor.

Sin embargo, desde Credit Suisse, al igual que el resto, “perciben que la mayoría de estos usuarios que está consiguiendo Zoom con el Covid-19 son gratis”: estudiantes (desde la firma, creen que, tras la pandemia, estos usuarios volverán a las clases presenciales), usuarios gratuitos que se unen a reuniones organizadas por usuarios prémium (los analistas consideran que estos usuarios son posibles convertibles si les gusta la experiencia en la reunión) y usuarios que usan la plataforma para comunicación personal (de monetización limitada debido a la alta oferta de plataformas de comunicación gratis, aunque reconocen su fascinación por que la gente se esté 'yendo de fiesta' a través de Zoom).

Los inversores están siendo demasiado optimistas respecto a la habilidad de Zoom de monetizar a sus millones de usuarios

A su vez, los analistas de Morgan Stanley celebraban que ‘to zoom’ se hubiese convertido en un verbo de tanto que se estaba usando la plataforma. “Creemos que esto es una buena noticia, pero seguimos siendo prudentes respecto a la permanencia de esta expansión por los mercados, ya que gran parte del uso que le dan los usuarios es gratis”, matizaban desde el banco. “Los inversores están siendo demasiado optimistas respecto de la habilidad de Zoom de monetizar sus servicios”.

Es decir, Morgan Stanley consideraba que la pandemia estaba revisando el concepto de videoconferencia más allá del modelo corporativo habitual e incluyendo mayores porciones de la audiencia académica (sobre todo más allá de la universidad, en educación primaria y secundaria), lo que revisaba su estimación del mercado total objetivo de 6.000 millones de dólares a 60.000-100.000 millones “de aquí a algún día”. Pero una cosa es el mercado total objetivo y otra es el potencial. Por más que Zoom se hiciese con cada vez más cuota de ese mercado al alza, los analistas siguen sin ver resuelto un problema: “Debido a que los usuarios no están pagando hoy, y no tienen la habilidad de pagar, todavía somos prudentes ante la oportunidad que trae esta distribución anticipada”. Y es que desde Morgan Stanley consideran que, tras el Covid-19, "la gente volverá a las escuelas y sus trabajos y el mercado volverá a ser como era antes, con solo algunas suscripciones corporativas más a Zoom". Por eso, desde la firma, apostaban por mantener a cierre del 25 de marzo.

placeholder Políticos ucranianos, en una votación durante el Covid-19 a través de Zoom. (Reuters)
Políticos ucranianos, en una votación durante el Covid-19 a través de Zoom. (Reuters)

Incluso JP Morgan, que tenía una recomendación de compra, recelaba de la capacidad de ganar dinero con esta oportunidad de Zoom. “Hemos querido resaltar la posición de Zoom como líder del crecimiento de los usuarios activos diarios y mensuales”, defendían. “Pero la verdadera pregunta es cuánta de esta actividad serán capaces de convertir en usuarios de pago en el corto y largo plazo”. Una pregunta que ellos mismos no responden en su informe.

Los analistas perciben esta falta de monetización porque la propia cúpula lo admitió en la presentación de resultados. Según recogió Goldman Sachs en un informe, “Zoom comentó que veía un viento de cola significativo al uso gratuito de su plataforma relacionado con el Covid-19, pero que era demasiado pronto para saber si estos usuarios se convertirían a usuarios de pago”. Además, los analistas subrayaron que los márgenes se verían presionados por la necesidad de la empresa de agregar capacidad al sistema para apoyar ese aumento de uso tanto de clientes de pago como gratuitos. De todas formas, no era ninguna de estas cosas lo que llevaba a los analistas de Goldman Sachas a recomendar vender, sino que ya había subido suficiente. “Pese a la trayectoria de crecimiento de Zoom y su liderazgo del mercado, creemos que esto ya está asumido por la valoración”. Con todo, sí que subieron el precio objetivo a los 70 dólares. Tanto entonces como hoy, Zoom cotiza por encima de los 100 dólares por título.

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