Su valor rondaría los 35.000 millones

El Ayuntamiento de Nueva York amenaza con hundir la salida a bolsa de Airbnb

La plataforma ha confirmado que debutará en el parqué en 2020. Su éxito dependerá en buena medida de si puede solucionar el conflicto que mantiene con la urbe estadounidense

Foto: Protestas contra Airbnb en Nueva York. (Reuters)
Protestas contra Airbnb en Nueva York. (Reuters)

Airbnb saldrá a bolsa el próximo año. Era un secreto a voces en Wall Street, ahora confirmado por la compañía en un comunicado compuesto por una frase simple: "Airbnb será una empresa cotizada en 2020".

La compañía fundada y dirigida por Brian Chesky, que basa su actividad en el alquiler vacacional de alojamientos habitualmente turísticos, tratará de ganarse el favor de los inversores y probar al mercado que puede triunfar allí donde Lyft o Uber no lo han conseguido y donde otros, como es el caso de We Work, se han dado la vuelta antes siquiera de tener la oportunidad de tocar la campana en Wall Street.

En la escueta nota, no se hace ninguna referencia a una fecha concreta o a la horquilla de precios en la que podrían debutar las participaciones en el unicornio californiano, aunque las últimas valoraciones privadas estarían en el entorno de los 35.000 millones de dólares, poco más de 31.500 millones de euros.

La junta directiva liderada por Chesky tendrá que superar un importante obstáculo si quiere que su desembarco bursátil se produzca sin demasiados rasguños: el Ayuntamiento de Nueva York. Es más o menos habitual que la estrategia de expansión de Airbnb se encuentre con el rechazo de los consistorios, como es el caso de una Barcelona especialmente beligerante desde que Ada Colau se hizo con el bastón de mando. Pero ningún edil tiene el poder que sostiene en sus manos Bill de Blasio, alcalde de la gigantesca urbe estadounidense.

El logo de Airbnb, en la pirámide del Louvre de París. (Reuters)
El logo de Airbnb, en la pirámide del Louvre de París. (Reuters)

Porque Airbnb y Nueva York llevan en guerra más de una década por culpa de la restrictiva estructura legislativa con que la ciudad vigila los alquileres. Según estas normas, un propietario no puede arrendar un alojamiento completo durante menos de 30 días. Eso choca frontalmente con la pura esencia de Airbnb, que basa su negocio en estancias de unas pocas noches.

El conflicto, recrudecido ya, amenaza con hundir el debut en el parqué de Chesky y sus muchachos. Según tres directivos de Wall Street a los que cita Bloomberg, sin un acuerdo con Nueva York el éxito de la salida a bolsa es una quimera. En Airbnb lo saben y están tratando de llegar a un acuerdo, por pequeño que sea, para demostrar al mercado que las posiciones no están tan lejanas como parece.

Tal y como explican estos ejecutivos, el apetito de Wall Street podría verse seriamente afectado por el conflicto con Nueva York, y alegan que un acuerdo ayudaría a que los inversores se animaran a adquirir los títulos de Airbnb una vez sean ofertados en el parqué.

¿Una tregua?

Desde Airbnb, ya han abierto la puerta a sentarse para hallar una solución al conflicto. "Estamos absolutamente dispuestos a negociar", ha explicado Josh Meltzer, cabeza visible de la compañía en cuanto a relaciones públicas en Nueva York. "Solo queremos a una persona con la mente abierta y que sea racional al otro lado de la mesa", remataba, dejando claro que no va a ser tan fácil como juntarse dos tardes.

Más allá de las palabras, Airbnb ya ha dado algunos pasos adelante para suavizar a los legisladores neoyorquinos. Desde hace algunos meses, comparte los datos de aquellos que ofrecen ilegalmente sus apartamentos en la página web, y desde la compañía donaron más de 10 millones de euros solo el año pasado a ONG que operan en la ciudad. Además, han intensificado la actividad de algunos grupos de presión y han comenzado a hacer donaciones a políticos afines, una práctica que tiende a ablandar las más férreas voluntades.

Quieran o no, ambas partes no van a tardar en reunirse en una sala. Será el próximo 27 de septiembre, aunque no en las condiciones que querrían. Para dicha fecha, está programada la vista por la querella que Airbnb interpuso contra Nueva York por considerar que la ciudad exigía demasiada transparencia en cuanto a los datos de sus usuarios. Será un juzgado de Manhattan el que decida si la disputa judicial sigue adelante o no.

En cualquier caso, no se puede decir que Airbnb dedique muchos recursos a pillar a los 'host' que ofrecen sus alojamientos en la ciudad. En la plataforma hay, según Bloomberg, alrededor de 55.000 anuncios de apartamentos completos en Nueva York, que aportan a las arcas de la compañía unos 70 millones de dólares anuales, algo más de 63 millones de euros.

Un enfrentamiento personal

El Ayuntamiento de Nueva York ha colocado la diana sobre Airbnb y ha destinado una partida pública de ocho millones de dólares, casi 7,3 millones de euros, para investigar y perseguir posibles alquileres ilegales anunciados en la plataforma. Además, ha demandado ya a más de 17.000 propietarios por violar la normativa local. Y, con todo, el mayor enemigo de Airbnb tiene nombres y apellidos: Peter Ward.

Con toda una vida en la industria hotelera, Ward es el presidente de la organización que engloba a los trabajadores y hoteleros de la ciudad de Nueva York, un poderoso ejército en el que cuenta con más de 35.000 'soldados' prestos a plantar cara al gigante californiano.

Brian Chesky, fundador y CEO de Airbnb, en un acto de la compañía. (Reuters)
Brian Chesky, fundador y CEO de Airbnb, en un acto de la compañía. (Reuters)

Ward tiene un importante aliado, el alcalde De Blasio, al que ha ayudado con contribuciones de miles de millones para sus diferentes campañas, todo a nombre de la agrupación que comanda. También ha sido uno de los grandes valedores de la candidatura del edil neoyorquino a las presidenciales del próximo año, aunque ya ha anunciado que si no consigue un sitio en el debate demócrata de este octubre, al que solo asisten los que todavía tienen opciones de luchar por la Casa Blanca, abandonará sus aspiraciones.

Para Ward, el asunto es personal. El 31 de agosto de 2016, el 'New York Daily News' publicó documentación en la que se detallaba que Ward tiene un sueldo de 440.000 dólares anuales, casi 400.000 euros, y que tiene a su nombre cuatro casas. La filtración, parece, llegaba desde el otro lado y tenía muy malas intenciones.

"Tenían que acercarse con los guantes de seda, pero han decidido utilizar un puño de hierro. Esto ha pasado de ser algo legislativo a un asunto personal", aseguró entonces Ward en CNBC.

Apenas un 1% de la facturación anual de Airbnb procede de Nueva York, o eso alegan desde la compañía. Pero la Gran Manzana ya parece el mayor obstáculo que se interpone entre Airbnb y una misión en la que muchos otros han fracasado: la conquista de Wall Street.

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