WeWork se estrella: por qué ya nadie confía en el negocio de moda en Silicon Valley
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Obligada a retrasar su salida a Bolsa

WeWork se estrella: por qué ya nadie confía en el negocio de moda en Silicon Valley

La compañía de alquiler de oficinas se ha convertido en una especie de símbolo del emprendimiento a nivel global pero el fracaso en su salida a Bolsa pone en entredicho su potencial

Foto: WeWork se estrella: por qué ya nadie confía en el negocio de moda en Silicon Valley
WeWork se estrella: por qué ya nadie confía en el negocio de moda en Silicon Valley

WeWork se ha convertido en la 'startup' de moda en Estados Unidos. La compañía de alquiler de oficinas es una de las empresas no cotizadas más potentes de todo el país y una especie de modelo a seguir por todo aquel que busca levantar un imperio desde cero al puro estilo Silicon Valley. Sin embargoq el 'boom' amenaza con venirse abajo en las últimas semanas, y es que, como a otros negocios como Snapchat, Spotify o Uber, a la empresa de origen neoyorquino se le está atragantando la salida a Bolsa. Tanto, que se ha visto obligada a posponer este paso.

Este mismo martes, la propia WeWork anunciaba que retrasaba este momento con la idea de ganar algo de tiempo (planea un nuevo intento a finales de año) para seguir peleando con distintos inversores y ganarse su confianza para obtener un buen lanzamiento. Tras más de 9 años de continuo crecimiento y mejora, la empresa de moda se ha encontrado con una barrera que, de momento, no ha podido superar. Y es más, ya ha tenido que recortar sus expectativas y su valoración en más de un 50% respecto a la apuesta inicial. Pero, ¿cómo una 'startup' que gusta a todo el mundo ha acabado en esta situación? Las razones son varias y se parecen, mucho, a las de otros negocios con sello Silicon Valley.

Foto: El pozo sin fondo de Uber: por qué no para de quemar dinero (y cómo piensa ganarlo)

La empresa dirigida por Adam Neumann, ha visto como uno de sus momentos más importantes (era una de las salidas a Bolsa más esperadas al año) ha acabado convirtiéndose en todo lo contrario, y gran parte de la culpa la tiene este documento. El texto que debe presentar todo negocio que quiere salir a Bolsa y que también puso en aprietos a Uber hace unos meses, está ahogando a la compañía por un motivo claro: la rentabilidad. La empresa de alquiler explica en el texto todos sus detalles, salvo el cómo va a conseguir hacer dinero.

A pesar de llevar ya casi 10 años en el mercado y ser una marca consolidada, WeWork sigue sin generar dinero suficiente como para superar sus costes. Está claro que su negocio, basado en la reforma de oficinas y el alquiler compartido de las mismas a distintas empresas que comparten gastos, lugares comunes o servicios, interesa porque el número de emplazamientos no ha dejado de crecer (en España ya hay 7 espacios entre Madrid y Barcelona), pero los expertos apuntan a que con sus precios es imposible llegar a dar beneficios.

(Foto: Reuters)
(Foto: Reuters)

Según explica al periódico The Guardian John Colley, decano asociado de Warwick Business School y experto en OPI, los precios de WeWork "están demasiado subvencionados para atraer a los clientes provocando que estos no den beneficios" y encima la flexibilidad que dan para mudanzas y cambios de contratos hace que "no haya razones sólidas para ser leales a la empresa". Es decir, que como pasa en otros casos como los ya citados, esta compañía sobrevive gracias a inyecciones de financiación continuas que hacen de colchón y necesitaría cambiar parte de su modelo para que los inversores confíen en que van a conseguir algo a cambio de darles su inversión.

Los números no dan y eso sumado a los problemas de Uber y Lyft en sus respectivas salidas a Bolsa ha hecho que WeWork asuste, o no interese, al mercado. En el último año la empresa perdió 1.900 millones de dólares después de facturar 1,8. Esto significa que en ese periodo de tiempo ha estado gastando 2 dólares por cada dólar que generaba. Y lo peor es que salvo la subida de precios, la empresa no da una solución clara sobre cómo va a revertir la situación.

La mano de Softbank

Todo esto suena catastrófico, pero, como comentábamos al principio, uno no llega a ser la mayor compañía no cotizada de EEUU por arte de magia. WeWork tiene 527.000 empleados (ha crecido un 90% en un año) está en 528 ubicaciones en todo el mundo y planea tener 169 nuevos espacios próximamente. ¿Quién paga esto? Pues, en gran parte, el inversor número uno en el mundo de las grandes 'startups': Softbank. El ente japonés es el mayor valedor de esta empresa y todo apunta a que su supervivencia dependerá, y mucho de él.

Aunque no está confirmado, medios como The Wall Street Journal aseguran que es Softbank quien está llevando toda la salida a Bolsa de la empresa y quien ha pedido a Neumann y al resto de gestores que paren el lanzamiento. Y es que los nipones están preocupados por el poco interés generado ante los inversores y por las grandes pérdidas operativas y los costosos gastos que subyacen bajo la imagen de WeWork. Incluso la situación del propio CEO incomoda ya que retiró 700 millones de la 'startup' antes de la salida a Bolsa y es dueño de algunos de los edificios que luego alquila a WeWork.

Adam Neumann, CEO de WeWork. (Foto: Reuters)
Adam Neumann, CEO de WeWork. (Foto: Reuters)

Habrá que ver qué pasa finalmente con este caso. De momento el plazo acaba a finales de año, instante en el que veremos si WeWork, apoyada por Softbank, consigue dar la vuelta a la situación. Si no lo consigue, la 'startup' puede pasar de símbolo a fracaso ya que necesita sacar unos 3.000 millones de dólares de este llegada a la Bolsa para que los bancos le entreguen los 6.000 millones de crédito que ya tienen concedido y que necesitan para afrontar todos sus gastos.

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