posición corta de viking global

Ataque 'vikingo' de 100 M contra Bankia: el bajista que vuelve a la carga

Uno de los herederos de Tiger Global, muy seguido en la industria, vuelve a la carga contra el banco parcialmente nacionalizado

Foto: Barco vikingo Oddseund. (EFE)
Barco vikingo Oddseund. (EFE)

Bankia vuelve a ser objetivo de los ‘hedge funds’ mientras se cuestiona su plazo de privatización. AQR, uno de los bajistas más agresivos del Ibex, mantiene una apuesta firme contra el valor, a la que se ha sumado un viejo conocido, Viking Global Investors.

El fondo de cobertura ha regresado al capital de Bankia con una apuesta bajista que alcanza los 100 millones de euros. Esto es, el 0,88% del capital, frente a los 11.400 millones de euros de valor bursátil de la entidad parcialmente nacionalizada que preside José Ignacio Goirigolzarri.

Así lo muestran los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que recoge los movimientos de los bajistas que superan el 0,5% del capital. Viking Global emergió en abril de 2017 en el capital de Bankia con una posición que alcanzó el 1,13% cuatro meses después. La escalada se produjo mientras el valor sufría en bolsa.

En septiembre, el ‘hedge fund’ recogió beneficios y redujo su apuesta por debajo del umbral que requiere el supervisor para publicar sus movimientos, pero hace dos semanas volvió a incrementar el ataque hasta la cota actual de 100 millones. Los bajistas tienen apostados más de 400 millones contra la entidad, especialmente AQR Capital Management, siglas habituales en estos registros, y Viking Global.

El ‘hedge fund vikingo’ está comandado por el noruego Ole Andre Halvorsen (1961), formado en la universidad estadounidense de Stanford, desde el cuartel general que tiene Greenwich (Connecticut, a 56 kilómetros de Wall Street). El multimillonario noruego se ha labrado una fortuna cercana a los 3.000 millones de dólares a través de su labor como gestor de fondos de cobertura, según las estimaciones de 'Forbes'.

Heredero de Tiger

Ole Andre Halvorsen fundó Viking Global en 1999, bajo el apoyo y mecenazgo de Julian Robertson (Carolina del Norte, Estados Unidos, 1932), el legendario gestor de la familia de ‘hedge funds’ Tiger Management Corp. Es un caso similar al del vehículo Tiger Global de Charles P. Coleman, que tiene una fuerte apuesta bajista con ganancias en DIA. Cuando tras dos décadas de fama y éxito en Wall Street, en la época dorada de los ‘hedge funds’, Robertson decidió cerrar sus vehículos, apadrinó a varios de sus gestores y analistas para que continuaran en solitario con sus propios proyectos.

Así nació Viking Global, que ya gestiona más de 24.000 millones de dólares, lo que convierte al vehículo en uno de los más seguidos y temidos del mercado por sus estrategias ‘long-short’ (alcistas y bajistas). Su principal inversión es Encana, una firma canadiense de producción y transporte de petróleo y gas natural, que tiene un valor en bolsa de 16.000 millones de dólares. El resto son tecnológicas como Alphabet (Google), Visa, Microsoft, Netflix o Facebook, mientras que las mayores compras recientes fueron el grupo de entretenimiento The Warner y la compañía del sector salud Anthem.

El movimiento contra Bankia se produce cuando las acciones vuelven a pasarlo mal en bolsa. En el acumulado del año, Bankia cae un 4%, pese a la remontada de los últimos días, y frente a la subida del 1% del conjunto de entidades del Ibex (índice Ibex 35 Bancos) o el retroceso del 0,7% del Euro Stoxx Banks, que aglutina a los principales bancos europeos.

Dudas con Bankia

El consenso de analistas ha visto cierto estancamiento del banco en los últimos resultados trimestrales. Paralelamente, el plan de privatización supone un lastre, en la medida en que saber que el principal accionista saldrá pronto del capital desincentiva a fondos extranjeros y ‘hedge funds’, que tendrían incentivo a esperar a estas operaciones para encontrar mejores precios, según fuentes del mercado.

El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) cuenta aún con una participación del 60,6% de Bankia, valorada en 6.900 millones de euros a precios de mercado. La última ventana de venta fue en diciembre, con un paquete del 7% que se vendió con pérdidas tanto respecto a la cotización como sobre el montante del rescate, que alcanzó los 22.424 millones de euros.

El pacto del Gobierno con Bruselas es la salida del capital antes de que termine 2019, lo que supone un plazo que cada día que pasa es más exigente. Román Escolano ha puesto sus esfuerzos tras suceder a Luis de Guindos como ministro de Economía, Industria y Competitividad en construir un mensaje para el mercado que evite que esto sea un hándicap para las acciones. En sus últimas apariciones, se ha esmerado en destacar que el Gobierno “no tiene presión para vender” y que el objetivo es que la entidad vuelva al sector privado maximizando la recuperación de dinero público.

Ya hay analistas e inversores que interpretan este mensaje como la posibilidad de que se toque el límite de 2019 para la privatización, como ocurrió en 2016 cuando el Ejecutivo lo aplazó dos años con un real decreto ley. Fuentes parlamentarias apuntan en la misma dirección, aunque Escolano no se ha pronunciado al respecto.

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