el fmi le pide que lo amplíe

El balance del BCE ya ha adelgazado en un 30% desde el nivel más alto de la crisis

A la espera de saber si Draghi lanza un 'QE a la europea', lo cierto es que el balance del BCE ha ido reduciéndose. Y eso pesa lo suyo en el euro

Foto: El presidente del BCE, Mario Draghi
El presidente del BCE, Mario Draghi

Expectativas versus realidad. Del lado de las primeras, el Banco Central Europeo (BCE), por medio de su presidente, Mario Draghi, y de varios de sus miembros ha alentado la posibilidad de que la entidad lance más medidas monetarias especiales para luchar contra las presiones deflacionistas. Y el Fondo Monetario Internacional (FMI), a través de su directora gerente, Christine Lagarde, ha instado al BCE a que pase a la acción y "amplíe su balance" con el mismo fin de erradicar el fantasma de la deflación. Pero no dejan de ser posibilidades; o deseos. Porque la realidad es otra. Y lo que muestra es que, por ahora, lo único cierto es que su balance ha ido haciéndose más pequeño en los últimos meses. En concreto, ha adelgazado ya en un 30%, hasta los 2,16 billones de euros, cuando a mediados de 2012 llegó a crecer hasta los 3,1 billones. 

Este repliegue rechina en un momento en el que al BCE se le está pidiendo lo contrario, es decir, que haga más grande su balance. ¿De qué modo? Dando cabida en él al dinero procedente de la aplicación de más medidas monetarias expansivas que lo amplíen.

Durante la crisis, la entidad ahora presidida por Mario Draghi lo ha hecho con distintas iniciativas. Entre ellas, los dos programas de compras de cédulas hipotecarias, con el que lo incrementó en 76.000 millones de euros; el programa de compras de deuda pública (SMP), al que llegó a dedicar más de 200.000 millones de euros; y, sobre todo, las dos operaciones de financiación a largo plazo (LTRO), con las que bombeó un billón de euros. 

En total, con estas y otras medidas, el BCE llegó a engordar su balance hasta situarlo por encima de los 3 billones de dólares por primera vez en su historia. Es decir, más que duplicó su tamaño con respecto a los 1,19 billones a los que se limitaba a comienzos de agosto de 2007, justo antes de que diera el pistoletazo de salida oficial a la crisis con su primera maniobra de urgencia para reforzar la liquidez del sistema bancario. 

Pero ahora está volviendo sobre sus pasos. La devolución anticipada por parte de las entidades de esos dos LTRO y el vencimiento de las cédulas y los bonos en su cartera están protagonizando la dieta del balance del BCE. 

El contraste con la Fed lo refleja el euro

Además de contrastar con las peticiones de que vuelva a ampliarlo, la reducción del balance del BCE choca con el comportamiento de su homólogo estadounidense. Aunque la Reserva Federal (Fed) ya ha recortado en tres ocasiones el volumen de su tercer programa de compras de activos (QE3), todavía sigue dedicando 55.000 millones de dólares al mes a esas adquisiciones.

O lo que es lo mismo, continúa engordando su balance, que ya alcanza los 4,24 billones de dólares -unos 3,07 billones de euros al cambio actual-. Esta cantidad prácticamente quintuplica el volumen existente a comienzos de agosto de 2007, cuando se limitaba a 865.500 millones de dólares. Es decir, prácticamente equivale al 25% del Producto Interior Bruto (PIB) estadounidense, proporción que en el caso del BCE se sitúa en el 22,5% del PIB de la Eurozona. 

Los comentarios de los miembros del BCE tendrán sólo un efecto limitado en el euro; el impacto sólo será duradero si la entidad pasa a la acción

A la espera de que el BCE resuelva la incógnita de si verdaderamente está dispuesto a poner en marcha un QE a la europea, esta disparidad entre el menguante balance de la institución europea y el creciente de la Fed desempeña una influencia clave en el cuerpo a cuerpo entre el euro y el dólar. De hecho, y pese a las recientes intervenciones verbales del propio Draghi, la divisa europea muestra una clara resistencia a caer y se mantiene en torno a los 1,38 dólares, por encima de los 1,374 dólares a los que despidió 2013. Y si el BCE no cumple las expectativas que la propia entidad ha creado, podría asaltar los 1,40 dólares, una cota que no supera desde 2011. "Los comentarios de los miembros del BCE tendrán sólo un efecto limitado en el euro; el impacto sólo será duradero si el BCE pasa a la acción", confirman los analistas de Julius Baer. 

 

 

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