Las suministradoras locales de electricidad frenan el impulso del autoconsumo fotovoltaico en EEUU
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Impuesto al sol versión USA

Las suministradoras locales de electricidad frenan el impulso del autoconsumo fotovoltaico en EEUU

En algunos estados del país norteamericano diversas compañías eléctricas obligan a aquellos particulares que tienen instalados paneles solares en sus tejados a pagar una cuota de conexión

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El impuesto a la autosuficiencia energética en EEU se está extendiendo. Reuters

El desarrollo de la energía solar fotovoltaica esta alcanzando niveles récord en EEUU. La caída sostenida de los precios de instalación, ahora un 70% más bajos que hace una década, y la llamada “paridad de red” han impulsado un modelo de generación en el que todos —residentes, eléctricas y otras grandes empresas— parecen ver claros beneficios económicos. Tanto a nivel residencial como industrial, cada año bate nuevos récords de instalación y se espera que en las próximas décadas se llegue a los 419 GW instalados, según los datos que maneja el sector. Pero este auge aviva la lucha entre las empresas proveedoras de suministro eléctrico, que en EEUU tienen asignadas zonas donde operan de manera exclusiva, y los hogares solares.

Estas empresas, conocidas en inglés como 'utilities', se han visto envueltas en centenares de litigios en todo el país por sus intentos de poner un freno al autoconsumo a través de mecanismos como un aumento en los costes fijos de la factura eléctrica o un cargo directo aplicado solo a los propietarios de tejados solares, una suerte de 'impuesto al sol' a la americana que asumen quienes producen su propia energía.

Mantienen que si el cliente es capaz de reducir su factura en buena medida (por la generación solar en su tejado), no está pagando su parte justa

En el estado de Arizona, el Instituto para la Autosuficiencia Local está involucrado en un caso contra la eléctrica Salt River Project, que pretende cobrar un cargo de 75 dólares a los residentes con paneles solares. “Sin ningún estudio o justificación real, la razón que dan es que ese cliente les cuesta un montón de dinero solo por estar conectado a la red. Y por lo tanto, si el cliente es capaz de reducir su factura en buena medida (por la generación solar en su tejado), no está pagando su parte justa”, explica John Farrell, director de la Iniciativa de Democracia Energética en esta entidad. “Esa es la coletilla que suelen utilizar las empresas de suministro eléctrico, pero no suelen ofrecer pruebas de que el cliente no esté pagando su ‘parte justa’. Y por alguna razón, los reguladores estatales no suelen exigir esas pruebas. Así que estamos participando en un caso legal contra ellos diciendo esencialmente que están utilizando su poder de monopolio de una manera anticompetitiva, porque están evaluando una cuota a sus competidores”, señala Farrell.

Foto: Planta solar fotovoltaica. (EFE) Opinión

En Virginia, la mayor eléctrica que opera en este estado, Dominion Energy, también se ha visto involucrada en polémicas por sus esfuerzos para frenar el autoconsumo. La ironía es que, en paralelo, continúa invirtiendo masivamente en proyectos de producción fotovoltaica. Por la cantidad de tierra disponible, los bajos precios de la energía y su cercanía con la capital de EEUU, Virginia es el lugar elegido por gigantes tecnológicos como Amazon, Facebook o Microsoft para crear centros de datos y alimentar con energía solar el inmenso gasto energético de sus operaciones. Entre los 500 MW que Dominion plantea instalar en el estado, una de las granjas solares cuya construcción ya están en marcha alimentará la próxima sede de Amazon en Arlington, la ciudad de Virginia solo separada de Washington DC por el río Potomac.

placeholder Los 'campos solares' industriales no suponen ningún problema, los individuales sí, mantienen las eléctricas. Reuters
Los 'campos solares' industriales no suponen ningún problema, los individuales sí, mantienen las eléctricas. Reuters

Pero, mientras esta misma empresa invierte grandes sumas en energía fotovoltaica, continúa poniendo trabas al autoconsumo. O sea, energía solar sí, “pero solo para su propio beneficio”, critica John Farrell. Una forma en que esta empresa frena los tejados solares es a través de un tope que establece la cantidad de energía que estos clientes pueden vender. En casi todo el país, las personas que producen energía en sus tejados pueden verter el excedente a la red (se llama en inglés 'net metering'), de forma que cuando generan electricidad, pero no la consumen, obtienen un crédito por ese excedente que se canjea por la electricidad que consumen por la noche o cuando no haya suficiente luz solar. La idea es reducir al máximo su factura final, aunque hay una parte fija que tienen que pagar en todo caso, para mantener la infraestructura.

Foto: Las energías renovables, como la fotovoltaica, están llamadas a abastecer de electricidad a la población mundial. (Reuters)

Sin embargo, empresas como Dominion imponen un máximo a la cantidad de energía que estos clientes pueden vender a la red. En Virginia, los defensores del autoconsumo han logrado elevar ese límite al 5%, tras una ardua batalla con la eléctrica. La crítica principal de ecologistas como Narissa Turner, responsable de clima y energía de la Red de Conservación de Virginia, es que limitar la cantidad de energía producida que los usuarios de autoconsumo pueden vender desincentiva los hogares solares en tanto que “uno de los principales factores que animan a la gente a hacer esa inversión inicial para instalar paneles en sus casas es el potencial de no solo ahorrar dinero en sus facturas, sino también de llegar a tener un beneficio”.

“Arguyen que los clientes que emplean autoconsumo están usando la red como si fuera una batería gigante. Y que no están pagando su parte justa”, recalca por su parte David Murray, director de la asociación de empresas de energía solar en la zona de Virginia, Maryland y Washington DC. “Las suministradoras de energía dicen que cada uno de sus clientes les supone un coste fijo, y dicen que estos clientes no están pagando por su verdadero coste a la red. Pero la industria solar apunta el hecho de que cuantas más personas instalan paneles en sus tejados hace falta una menor inversión en infraestructura, porque ahorra costes en la transmisión o en la instalación adicional que en última instancia debe ser construida”, agrega este experto.

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Tejado solar en el Departamento de Energia de EEUU, en Washington (EFE)

Otra forma en que las eléctricas están combatiendo el auge del autoconsumo en EEUU es a través de los programas de comunidades solares, que buscan favorecer la generación eléctrica distribuida en edificios de apartamentos, en comunidades donde las personas no pueden permitirse la inversión inicial de la instalación, y en residencias de alquiler. “Ahora, la legislación de Virginia obliga a la eléctrica local a ofrecer estos programas de fotovoltaica compartida”, afirma Narissa Turner, pero lo que Dominion propone es que las personas que se acogen a esos programas paguen un fijo mínimo en sus facturas. Y la polémica está, para los ecologistas y defensores del autoconsumo, en que ese precio es demasiado elevado.

Desde Dominion sugieren que ese mínimo sea de 75 dólares al mes, una tarifa plana que se carga “solo para poder beneficiarte de las placas solares”, y a la que luego habría que sumar el coste por el consumo. Así, los ahorros potenciales de la factura al instalar paneles (porque la energía solar es más barata) se ven compensados con esa cantidad que, a juicio de Turner, es excesiva.

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Instalación de placas solares en una vivienda (EFE)

La batalla entre las eléctricas y el sector residencial fotovoltaico es, para John Farrell, una oportunidad perdida para ahorrar costes monetarios pero también ecológicos. Un argumento es que, mientras las empresas invierten en granjas solares, podrían ahorrarse una cantidad importante si aprovecharan la superficie ya construida -los tejados- y eso también disminuiría los impactos ambientales de estos proyectos industriales, a menudo criticados por las organizaciones conservacionistas y las poblaciones locales.

En cuanto al beneficio económico, el Instituto de Autosuficiencia Local en el que se enmarca la Iniciativa de Democracia Energética está trabajando en un informe en el que, a partir de análisis proporcionados por las propias eléctricas, han comprobado que la capacidad generadora de empleo de la energía solar residencial es 30 veces mayor que la de los proyectos solares a gran escala.

Foto: Centro de generación solar de Tenaska en El Centro, California. (Reuters)

“Cuando tienes un proyecto a gran escala como ese hay un coste por la mano de obra que es menor porque es mucho más efectivo automatizado. Sin embargo, un proyecto solar en una vivienda requiere a alguien sobre el tejado, que suelen ser varias personas. Eso no hay una buena manera de automatizarlo. Se podría utilizar una grúa o algo así, pero no es muy práctico. Manualmente no lleva mucho tiempo, se hace en un día o en dos”, precisa Farrell.

Por otro lado, hay beneficios sociales en un modelo de generación distribuida, que tiene que ver con el reparto de la riqueza y con el concepto de soberanía energética, incide Farrell. “Autosuficiencia es un término que atrae a la gente republicana y a los demócratas, y es esta idea, muy importante en EEUU, de que puedes hacerlo tú mismo

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