La huella de carbono de mariscos y pescados es mucho menor que la de la carne
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El impacto ambiental de la dieta

La huella de carbono de mariscos y pescados es mucho menor que la de la carne

Un nuevo estudio que ha analizado las emisiones de carbono asociadas tanto a carnes como a pescados y mariscos concluye que almejas, mejillones, atún o salmón tienen el menor impacto ambiental

Foto: Comienza la campaña marisquera en la ría de Muros y Noia, en Galicia. (EFE)
Comienza la campaña marisquera en la ría de Muros y Noia, en Galicia. (EFE)

Se espera que la población mundial crezca en 2.000 millones de personas de aquí a 2050, por lo que la producción de alimentos deberá aumentar aproximadamente un 70% con respecto a nuestro rendimiento actual para satisfacer el aumento de la demanda con tal magnitud de personas en el planeta.

Pero no podemos dejar de lado nuestra preocupación por el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático en el camino. Las prácticas actuales de producción agrícola y alimentaria son responsables de hasta el 40% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero provocadas por el hombre, según un informe publicado en el mes de junio de 2021 en la revista 'Environmental Research Letters'.

Una única hamburguesa genera la misma cantidad de CO₂ que cuatro kilos de sardinas

Solo respecto a la carne roja y productos lácteos, ya estamos hablando de menos tierra cultivable, menos árboles, menos agua dulce y más emanación de gases que siguen calentando el planeta, según expone la organización de defensa de los océanos, Oceana.

Análisis de la huella de carbono

Ahora, una nueva investigación desarrollada por científicos de la American University (EEUU) ha comparado el impacto de la vida marina —tanto la capturada en la naturaleza como la de cultivo— con la carne de res, el pollo y otro tipo de carne, concluyendo que los mariscos y pescados tenían una huella de carbono mucho menor que la de la carne.

placeholder Industria ganadera en Fresno, California. (Reuters)
Industria ganadera en Fresno, California. (Reuters)

Para el estudio, los expertos analizaron las emisiones de gases de efecto invernadero, el uso del agua y la tierra, y las emisiones de nitrógeno y fósforo de 23 especies marinas que representan casi las tres cuartas partes de las especies consumidas por los seres humanos.

Concretamente, los resultados mostraron que los mariscos representaban 1/6 de las emisiones asociadas a la carne de res, 1/5 respecto a las emisiones de gases del ganado ovino e incluso la mitad que para producir queso (sí, hasta el queso necesita 84 gramos de dióxido de carbono para producir un gramo de proteína). De esta manera, una única hamburguesa generaría la misma cantidad de CO₂ que unos cuatro kilos de sardinas.

¿A qué se debe este bajo impacto ambiental?

La diferencia, importante, en las cifras respecto a la carne y el pescado se debe al hecho de que los alimentos acuáticos utilizan poca o ninguna tierra para cultivar, en comparación con otros alimentos, como la carne de res, que requieren más de medio metro cuadrado de tierra para producir una sola proteína; o el cordero, que requiere casi dos metros de superficie.

Los de menor impacto ambiental

De entre las 23 especies marinas analizadas en el estudio, las algas, las almejas, los mejillones y las vieiras cultivadas tuvieron el menor impacto ambiental, y las anchoas, el arenque, la caballa y otros peces pelágicos, como el atún o el pez espada, no se quedaron muy atrás. Tampoco la trucha o el salmón, que son los que menos cantidad de recursos terrestres y acuáticos utilizan.

placeholder Puerto pesquero en Canadá. (Reuters)
Puerto pesquero en Canadá. (Reuters)

"El sistema alimentario ocupa la mitad de toda la tierra libre de hielo y es responsable de las tres cuartas partes del consumo mundial de agua", explicó Jessica Gephart, científica ambiental de la American University y líder del trabajo que publica la revista 'Nature'. “Como una fuente crítica de nutrición que genera presiones ambientales promedio relativamente bajas, los alimentos azules presentan una oportunidad para mejorar la nutrición con menores cargas ambientales. Los alimentos azules ya cuentan con un gran potencial para reducir los factores de estrés ambientales del sistema alimentario”, concluyó.

Nos estamos comiendo el planeta

Alimentar al mundo no tiene por qué afectar al medio ambiente o, al menos, no tanto como lo hace en la actualidad. Aunque ningún alimento está completamente libre de impacto en el medio ambiente, y eso incluye la pesca salvaje, priorizar la detención de la sobrepesca y la pesca destructiva como la de arrastre de fondo, promover la innovación en la acuicultura y hacer que los alimentos marinos ecológicos estén más disponibles de lo que lo están ahora, puede ayudarnos a reducir la dependencia de las carnes rojas y, por otra parte, a reducir nuestra huella de carbono en el planeta.

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Para reforzar los beneficios contra el cambio climático de la comida marina, la organización Oceana sugiere comer comida local para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas con el envío y el transporte.

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