De gestora en gestora: Sánchez no levanta cabeza en su cuna política
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dirección provisional, como en 2015

De gestora en gestora: Sánchez no levanta cabeza en su cuna política

El secretario general del partido y presidente del Gobierno vuelve a tener problemas en su federación de cuna después del resultado electoral del 4 de mayo

placeholder Foto: Pedro Sánchez, durante un acto de campaña en Madrid. (EFE)
Pedro Sánchez, durante un acto de campaña en Madrid. (EFE)

Para Pedro Sánchez nunca ha sido fácil lidiar con su federación de cuna, la del PSOE de Madrid, desde su llegada a la secretaría general del partido en verano de 2014, pero también antes. Desde el cese de Tomás Gómez a comienzos de 2015, el secretario general socialista no ha conseguido dar con la tecla en la región, a pesar de que la federación se ha ido amoldando al líder nacional y a sus pautas. Ahora, tras la debacle electoral del pasado martes, la dimisión de José Manuel Franco como máximo responsable en la Comunidad vuelve a dejar el PSOE-M en manos de una gestora, que presidirá Isaura Leal, una íntima del presidente.

Cuando Sánchez llegó a los mandos del Partido Socialista, Madrid contaba con una dirección que llevaba al frente de la estructura siete años y que había protagonizado disputas abiertas y pulsos con la Secretaría General previa de José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba. El exalcalde de Parla y la propia federación habían mostrado durante años un reclamo de autonomía y poder que ocasionó encontronazos con el PSOE federal. Gómez venía de vencer en 2010 a la apuesta oficialista, Trinidad Jiménez, lanzada por Zapatero en las primarias para la candidatura de 2011.

Foto: El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), junto al secretario de Organización del PSOE y ministro de Transportes, José Luis Ábalos. (EFE)

En este escenario, el hoy secretario general socialista llegaba a los mandos sabiendo la difícil labor que tenía por delante en una región que el PP llevaba gobernando desde 1995, y que él conocía bien, con una hemeroteca plagada de noches oscuras en las últimas décadas.

En febrero de 2015, ya con Sánchez al frente y tras varios meses buscando una salida, el partido buscó pactar una dimisión de Gómez. Ante la negativa de este, el ahora presidente del Gobierno tomó su primera gran decisión a comienzos de ese mes: dar un golpe sobre la mesa y acabar con la carrera de su líder regional. No sería el cabeza de lista en los comicios que estaban programados para tres meses después.

Con el ocaso forzado de Gómez, apoyado en una investigación por sobrecostes en el tranvía de Parla que fue luego archivada, el partido impuso una gestora en el PSOE-M con el ex secretario general Rafael Simancas al frente. En aquella primera quincena de febrero, los socialistas protagonizaron el famoso cambio de cerraduras en las oficinas de su equipo madrileño para que solo pudiera acceder la nueva jefatura provisional. Gómez ironizó pidiendo que le devolvieran una colección de miniaturas de motos Vespa.

Distinta realidad, otra gestora

Ahora, la situación es muy distinta, pero ha terminado igual: con una gestora y un futuro incierto. Entre entonces y el 4-M, se produjo el regreso del ahora dimisionario Ángel Gabilondo, abriendo un liderazgo sin carné de las candidaturas a la Comunidad que se ha repetido desde 2015 sin el premio de sacar a los populares del Gobierno regional, mientras que a nivel orgánico han sido dos los rostros que han capitaneado la federación. Primero, Sara Hernández, vencedora en las primarias orgánicas en 2015 y que dos años más tarde daría un paso al lado para integrarse en el equipo de José Manuel Franco, que ganó en 2017 y que ha ocupado la jefatura desde entonces.

En estos casi siete años, el PSOE de Madrid no ha despegado en ningún momento, pese a la debilidad del PP hasta hoy. En la Comunidad de Madrid no han conseguido aglutinar una mayoría que les permita gobernar y su presidente regional más reciente es Joaquín Leguina, hoy pendiente de expulsión, a pesar de que en 2019 la de Gabilondo fuera la lista más votada.

Aunque el batacazo del 4-M ha precipitado los movimientos y las despedidas, la renovación del PSOE de Madrid a nivel regional era un deseo al que se apuntaba desde hacía meses. El primer paso debía ser, de hecho, la salida del exministro de Educación como portavoz parlamentario. Su oposición gris a Isabel Díaz Ayuso en los dos últimos años y la decepción de no haber podido presidir la Comunidad habían ido apagando a Gabilondo. Entre sus compañeros, distintas fuentes apuntaban a un cambio de ciclo inminente que se daría cuando este se convirtiera en defensor del pueblo, puesto para el que ha sido el claro favorito durante meses y al que estuvo a punto de llegar a finales de febrero, antes de que todo saltara por los aires con el adelanto electoral.

Foto:  El candidato del PSOE a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo. (EFE)

En aquel momento, sonó para sustituirle al frente del grupo socialista el portavoz adjunto José Cepeda, aupado por Ferraz meses atrás, y en segundo plano figuras de más largo recorrido como la presidenta del Senado, Pilar Llop. Ninguno parece ahora favorito. Las miras antes del descalabro se posaban para este puesto sobre Hana Jalloul, el fichaje destacado por Moncloa para darle mayor dinamismo al partido en la acción parlamentaria y llamada a coger el relevo. La decisión deberá tomarse el próximo 8 de junio, cuando se constituye la Asamblea, y será la primera señal de hacia dónde se dirige la formación. Recaerá sobre la gestora, considerada muy cercana a Sánchez y al propio Franco, y con un perfil bajo.

Y si el adiós de Gabilondo, aunque de otro modo, ya se esperaba previamente, en lo orgánico el nombre de Franco ya estaba en el disparadero. Antes de la convocatoria de elecciones anticipadas, las fuentes socialistas consultadas asumían que sería el gran tema de debate tras la primavera, pero el movimiento de desplazar al secretario general del PSOE-M fuera de la Delegación del Gobierno para nombrarlo presidente del Consejo Superior de Deportes ya se interpretó como un paso en esta dirección. Su adiós definitivo y la vuelta a una dirección provisional dejan la vía abierta a estas tesis, que se volvieron abrumadoramente mayoritarias tras el 4-M.

Arranca la carrera

Aquí, el primer nombre de peso que se presenta en la terna es el de Juan Lobato, exalcalde de Soto del Real, número cuatro de la lista de Gabilondo y que ya aspiró a la secretaría general en 2017. Fuentes de su entorno reconocen que es probable que se presente. Otras fuentes socialistas le ven por ahora como el mejor posicionado, mientras que desde otros puntos de la federación prefieren mostrarse cautos, sabedores de que quedan muchos meses por delante y de que Ferraz tiene aún mucho que decir, aunque no se descarta que Lobato termine siendo su apuesta ni que el socialismo madrileño se movilice por una opción de mayor autonomía.

En el Ayuntamiento de la capital, las cosas no han ido mejor, viéndose primero sobrepasados por el fenómeno de Manuela Carmena en 2015, y en 2019 con el fiasco de Pepu Hernández, ahora portavoz municipal y escogido personalmente por Sánchez. En la renovación que ya se preveía tanto en el grupo de la Asamblea regional como a nivel orgánico, el liderazgo en Cibeles también se encontraba en duda.

Foto: Susana Díaz. (Cristina Quicler)

La continuidad del exseleccionador no está ni mucho menos clara. Aunque él se deja querer, el resultado obtenido hace dos años estuvo por debajo de las expectativas y fuentes socialistas han apuntado reiteradamente a la necesidad de un cambio para aprovechar la oportunidad de volver a ser hegemónicos en la izquierda tras el adiós de Carmena. En los últimos meses, fuentes socialistas han comentado la opción de intentar repetir un efecto Illa en la ciudad, aunque todo está por librarse. En el caso municipal, no hay adelanto electoral posible, por lo que el partido tiene aún dos años para modelar una candidatura hasta 2023.

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