Se acabó el sueño de las primarias: lo que se llevará este 4-M son las listas de laboratorio
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REGENERACIÓN 'SUI GENERIS'

Se acabó el sueño de las primarias: lo que se llevará este 4-M son las listas de laboratorio

Una Kamala para acompañar a Gabilondo, un toque naranja en la lista azul de Ayuso, una pizca de calle y activismo para 'desaburguesar' la lista de Iglesias. Todas estas decisiones se han tomado desde las cúpulas de los partidos

placeholder Foto: El líder del Partido Popular, Pablo Casado junto a la diputada Ana Pastor. (EFE)
El líder del Partido Popular, Pablo Casado junto a la diputada Ana Pastor. (EFE)

Nada se puede dejar al azar en algo tan importante como unas elecciones. Cada puesto en la lista debe estar milimétricamente calculado para apelar al deseo de un sector muy concreto del electorado. ¿Cómo aglutinar para el Partido Popular a esos votantes de Cs de tendencia conservadora desencantados con los últimos vaivenes del partido naranja? Con Toni Cantó en el nº 5 de la lista, por delante incluso de algunos consejeros. ¿Cómo rejuvenecer la imagen de Ángel Gabilondo y hacer un guiño a la derrota del trumpismo que tanta semejanza parece guardar con el 'ayusismo' en Madrid? Relevando a Hana Jalloul de la Secretaría de Estado de Migraciones para colocarle al gris gestor socialista su particular Kamala Harris. ¿Cómo darle otra pátina de izquierdismo a un Pablo Iglesias que viene con el marchamo de haber sido domesticado por el sistema durante su periplo gubernamental? Emplazando en su lista a perfiles combativos como Serigne Mbaye, del Sindicato de Manteros, o la abogada antidesahucios Alejandra Jacinto.

Todas estas decisiones se han tomado desde la cúpula, sin pasar por el proceso antaño habitual de consultar a las agrupaciones regionales, que es lo que se hacía en las elecciones madrileñas de 2011, o someter la lista a un proceso de primarias, que en las elecciones de 2015 era la moda, espoleada por la aparición de los nuevos partidos tras la crisis económica. Las elecciones de 2021 están marcadas por los consejeros áulicos que colocan sus piezas desde Moncloa o la Puerta del Sol para maximizar sus opciones ante las urnas. Tampoco Más Madrid ha sometido a votación entre sus afiliados el liderazgo de Mónica García: las bases del partido recibieron la lista ya confeccionada y simplemente se les pidió su opinión no vinculante.

Foto: Ayuso y Casado en un bar en Móstoles. (EFE)

"La celebración de primarias en partidos de ámbito estatal surge a partir de la crisis de 2008 o el 15-M", explica Toni Rodón, investigador en la Universidad Pompeu Fabra, que acaba de concluir un experimento sobre cómo las primarias o los congresos afectan al voto de la gente. "Se juntó que los viejos partidos estaban envueltos en una crisis por casos de corrupción y había una demanda de la ciudadanía de democratizar el sistema que aprovecharon los nuevos partidos para ganar votos, particularmente Podemos".

Tras varios ciclos electorales, hoy las primarias siguen existiendo —el propio Iglesias o el candidato de Cs, Edmundo Bal, lograron su tique electoral en sendas convocatorias internas—, pero en estos últimos años han pasado de ser ese requisito democrático que nos equiparaba a Europa a un trámite molesto con el que hay poco que ganar y mucho que perder. Aunque las primarias de Podemos debían servir también para escoger a los acompañantes de Iglesias en las listas, lo cierto es que los ya citados y alguno más, como Agustín Moreno, histórico sindicalista de CCOO, o el taxista Cecilio González, activista contra la 'uberización', han sido incluidos 'a posteriori' y sin votación alguna.

placeholder El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

La no celebración de primarias resulta sorprendente en el caso del PSOE, que en esta ocasión tiró de una cláusula de sus estatutos que dice que "cuando las circunstancias políticas lo aconsejen o el interés general del partido lo exija, podrá suspender la celebración de primarias en determinados ámbitos territoriales". Según dijo el pasado 15 de marzo su secretario de Organización, José Luis Ábalos, "se entienden perfectamente esas circunstancias especiales y la aplicación de esta excepción". Así, desde Moncloa, se facilitó una lista donde nombres como el de Irene Lozano o Pilar Llop, presidenta del Senado, sustituyeron a otros más veteranos y clave durante la pandemia como el de José Manuel Freire, hasta ahora portavoz de Sanidad del PSOE en la Asamblea, que figura en el número 48 de la próxima lista.

¿Qué ha pasado para que este fervor por las primarias se haya evaporado tan rápido?

"Si consideran que les perjudica electoralmente, las primarias se dejan de lado. Se suele dejar abierta la posibilidad"

"No veo realmente un cambio de actitud de los partidos con respecto a las primarias", explica Javier Astudillo, también de la Universidad Pompeu Fabra y uno de los mayores expertos españoles sobre primarias. Hace tres años, publicó un estudio sobre por qué los partidos 'mainstream' se deciden a veces por hacer primarias y otras veces no. "Los partidos tradicionales que introdujeron las primarias, y los nuevos que los imitaron, siempre las incorporaron pensando que dicha 'democratización' era un instrumento para reconectarse (en el caso de los viejos) o conectarse (en el caso de los nuevos partidos) con los votantes, y por tanto obtener votos". Es decir, como un mecanismo puramente instrumental. "Y sigue siendo así, si consideran que les perjudica electoralmente, se dejan de lado. En sus reglamentos, se suele dejar abierta esta posibilidad, no es que se salten sus estatutos", dice Astudillo.

Unas primarias bastante 'fake'

En 2015, la celebración de primarias estaba muy vinculada a la lucha contra la corrupción. De hecho, fue uno de los requisitos que Ciudadanos puso al PP —único partido que se resistía a hacer primarias— para negociar cualquier pacto poselectoral tras las autonómicas del 24 de mayo, dentro de un documento llamado 'Compromiso por la regeneración democrática'. Desde entonces, esa exigencia se ha ido diluyendo entre los principios del partido naranja, por decirlo de forma amable.

En las últimas catalanas, la designación de Lorena Roldán como candidata tras vencer en las primarias fue corregida desde la dirección del partido liberal para situar en la papeleta a Carlos Carrizosa. En 2019, el hoy vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea, solo pudo ser candidato tras impugnar las primarias por irregularidades, que en primera instancia habían dado como ganadora a Silvia Clemente, la apuesta de la cúpula naranja.

placeholder Febrero de 2020, Inés Arrimadas protagoniza un acto con Lorena Roldán y Carrizosa. (EFE)
Febrero de 2020, Inés Arrimadas protagoniza un acto con Lorena Roldán y Carrizosa. (EFE)

Aquellas quizá fueron de las últimas primarias 'reales' que se han visto en España, con dos candidatos realmente parejos que pugnan por quedarse con todo y orientar las políticas en su dirección. Aunque ha habido otras, principalmente para asumir el liderazgo de los partidos —como Pedro Sánchez vs. Susana Díaz y Pablo Iglesias vs. Iñigo Errejón en 2017 o Pablo Casado vs. Soraya Sáenz de Santamaría en 2018—, lo habitual es que las primarias sean un paripé.

"La realización de primarias es fruto de la división en los partidos entre equipos o corrientes rivales", indica Astudillo. "Si no hay tal división, o no hay primarias, o son testimoniales, es decir, con candidatos rivales que no pasan del 5% del voto".

placeholder El candidato de Cs, Edmundo Bal, junto a Inés Arrimadas y Begoña Villacís. (EFE)
El candidato de Cs, Edmundo Bal, junto a Inés Arrimadas y Begoña Villacís. (EFE)

Entre los que han realizado primarias testimoniales, Edmundo Bal se impuso con el 89% de los votos a Mercedes Nuño, concejala en Galapagar, que obtuvo un 2,6% de apoyos. Por su parte, Iglesias, que no competía contra nadie, ganó con un 95% de los 13.000 votos emitidos: el otro 5% fueron votos en blanco.

Cuando las primarias tenían sentido

Pedro Herrero, politólogo con 12 años de experiencia en diferentes cargos internos dentro de organizaciones políticas, instituciones parlamentarias o gobiernos, explica a El Confidencial que el paradigma de las primarias se produjo "en un ámbito en que eran útiles para romper a los partidos convencionales; Podemos, UPyD y Ciudadanos las utilizan para atraer a otras élites que tenían vedado el acceso a las organizaciones tradicionales".

En 2014, un desconocido Pablo Iglesias pidió precisamente a Izquierda Unida unas primarias abiertas para concurrir a las elecciones al Parlamento Europeo con una candidatura unitaria. Izquierda Unida dijo que no, que preferían que la lista fuera escogida entre los miembros de la candidatura. La respuesta de Iglesias fue concurrir con una plataforma, Podemos, creada apenas dos meses antes de las elecciones, que rompió la base de votantes de IU y merced a la cual lograron sacar cinco eurodiputados en Bruselas. El resto es historia, pero la historia se repite. El 15 de marzo de 2021, siendo Podemos el sexto partido en representación de la Comunidad de Madrid, Iglesias propone unas primarias abiertas a Más Madrid para concurrir en una coalición electoral.

Foto: El portavoz nacional de Ciudadanos y candidato a presidir la Comunidad de Madrid, Edmundo Bal. (EFE)

"Ha sido siempre un mecanismo para correr carreras internas de acceso al poder", señala Herrero, "el caso paradigmático ha sido el Partido Popular, con Casado, Soraya y Cospedal. En cualquier otro tipo de mecanismo que no hubieran sido las primarias, o Cospedal o Soraya habrían ganado en base a alianzas convencionales. ¿Qué problema tienen las primarias? Que rompen los partidos internamente. Se supone que tienen que representar coaliciones anchas de valores e intereses que se unifican, unas veces ganan unos y otras otros: las primarias hacen que los partidos se conviertan en algo binario, un proceso cruento donde todos escenifican estar con uno o con otro, y los perdedores siempre van fuera".

"Las primarias no refuerzan los partidos, los rompen"

En muchas ocasiones, estos perdedores acaban conformando 'spin offs' de los partidos, como hicieron Errejón con Más Madrid o Francisco Álvarez Cascos con Foro Asturias.

"Los politólogos académicos, que forman parte del aparato de hegemonía, extendieron esta ficción de que las primarias reforzaban los partidos merced a una ola de democratización, pero esta idea es absolutamente contradictoria con todo lo que sabemos", insiste Herrero. "Estos fenómenos no refuerzan los partidos, los rompen".

Inconvenientes del maná democrático

Pasada la epidemia regeneradora que afectó a todos estos partidos durante el último lustro, cada vez más voces sugieren que quizá celebrar primarias en cada nuevo ciclo electoral no sea tan positivo como se creía en el 15-M.

"El hecho de que las primarias no sean tan abiertas como en los orígenes de estos partidos es resultado de su institucionalización", dice Rosa Navarrete, politóloga en la Universidad de Mannheim que ha investigado cómo las primarias pueden afectar la cohesión de los partidos. "Todos los partidos necesitan una estructura y órganos de dirección, lo que al final hace que se creen grupos que influyen más que otros en las decisiones y que, en definitiva, pueden conducir a que no haya incentivos para plantear alternativas".

placeholder Pablo Iglesias, durante una sesión de control al Gobierno. (EFE)
Pablo Iglesias, durante una sesión de control al Gobierno. (EFE)

A este respecto, otro de los inconvenientes que atribuyen a las primarias es que van en contra de la profesionalización de los partidos. "Esto no es del todo cierto, ya que hay muchos países con partidos grandes que siguen haciendo primarias", dice Rodón. "No solo depende de la cultura del país, sino también del sistema institucional: en España, al ser listas cerradas donde uno no puede votar al candidato que quiere, hay incentivos para 'no moverse y salir en la foto', que diría Alfonso Guerra".

No es ningún secreto que, a menudo, las primarias son una mera excusa para apuntalar a las élites del partido, pero además pueden tener otros efectos secundarios. Como explica Navarrete, "hay estudios que demuestran que mujeres y personas pertenecientes a minorías tienen menos probabilidades de ser elegidas en primarias frente a otros procesos de selección", por lo que el hecho de que los partidos coloquen a determinados perfiles en las listas "no tiene por qué ser algo necesariamente negativo, también puede ser una forma de hacer las listas más representativas de la región en que compiten".

¿Compensa hacer primarias?

Una cosa parece estar clara. A los votantes no les importa cómo ha sido elegido el candidato al que votan. La pregunta, sin embargo, es si funcionan mejor aquellos nombres que han superado este proceso de selección. Rodón no cree que haya conclusiones sólidas sobre si las primarias tienen o no un efecto sobre el voto. "Si vemos los estudios que se han hecho, entre los partidos que celebran primarias y aquellos que eligen a su líder en un congreso tradicional, no tienen un bonus electoral: ni pierden votos ni los ganan".

"Las primarias no tienen un incentivo en votos"

Otro estudio reciente que analiza el efecto de las primarias en el PSOE llegó a la conclusión de que su celebración "no afecta al voto que recibe el partido socialista, pero sí parece incrementar el que reciben partidos a su derecha y reducir el que reciben partidos a su izquierda", explica a El Confidencial Jorge García, profesor en la Universidad Autónoma de Madrid y uno de los autores del trabajo, pendiente de publicación por una revista científica pero accesible aquí. "Esta dinámica parece estar relacionada con el hecho de que los militantes del PSOE tienen unas preferencias políticas más a la izquierda de las que tienen los potenciales votantes del mismo partido, por tanto, cuando al candidato lo eligen los militantes, este podría estar ganando votos por la izquierda y perdiéndolos por la derecha".

Evidentemente, la ciencia política evalúa los dos polos, primarias o no primarias, pero la 'realpolitik' ya se les ha adelantado con este modelo mixto estrenado por Iglesias: celebrar primarias pero luego confeccionar las listas 'ad hoc' desde la dirección del partido. No solo le han dado bombo comunicativo a cada nuevo fichaje, también a algún no-fichaje: el pasado 26 de marzo, Iglesias difundió un vídeo de precampaña con Ángel Hernández, el hombre de 72 años que ayudó a morir a su mujer, María José Carrasco, enferma de esclerosis múltiple, al que ofreció ir en la lista de Unidas Podemos.

Pese a declinar la oferta, de algún modo acabó promocionando la candidatura de Iglesias.

Primarias de usar y tirar

Una vez alguien llega al poder gracias a un sistema de primarias, el siguiente paso es inutilizar ese mecanismo para evitar injerencias a la hora de asentarse en la estructura de las organizaciones. Es justo lo que ha pasado con aquellos nuevos partidos que proponían la renovación democrática de las (antaño parasitarias) élites. "Si la gente que anda teorizando sobre política en el espacio público tuviera un mínimo de experiencia en partidos, sabría que en los procesos de primarias las burocracias de los partidos tienen un peso extraordinario", dice Herrero, "cuando cierran el sistema, lo hacen con doble llave, porque cierran bajo la legitimidad de que sus decisiones están refrendadas por un mandato democrático: eso permite al líder pergeñar todo tipo de decisiones, como purgar al discrepante o tomar decisiones sin oposición interna".

Por otro lado, los partidos tienen la 'ventaja' de que las primarias son procesos casi inexpugnables. Aunque se realicen con dudosas garantías democráticas, es extremadamente raro que el poder judicial se inmiscuya. Más bien se cede a los propios partidos la ponderación de si alguien ha ganado justa o injustamente, de si ha habido anomalías en el proceso de recuento o manipulación en el juicio de los llamados a votar. No hay junta electoral ni nada parecido en las primarias salvaguardando esos derechos, y, sin embargo, cuando alguien gana unas primarias puede sentir el viento fresco de la democracia en su nuca.

placeholder Toni Cantó, la pieza de Ayuso para exprimir la naranja de Cs. (EFE)
Toni Cantó, la pieza de Ayuso para exprimir la naranja de Cs. (EFE)

Quizás habría que empezar a distinguir entre las primarias competitivas, habitualmente seguidas de una cruenta purga, y estas primarias a la búlgara que se producen a partir de entonces, y que evidentemente aportan otros beneficios a los partidos que las celebran. Quizás esto explique que Podemos y Ciudadanos, pese a haber extraído estratégicamente del mecanismo de primarias todo el jugo que podían, las sigan celebrando de esta forma tan teatral.

"Ambos se juegan la supervivencia en Madrid y no tener representación en la Asamblea de Madrid tendría un efecto simbólico muy poderoso a nivel nacional: no creo que haya tanto una imposición de la élite nacional sobre la regional como el reconocimiento mutuo de que es una situación extraordinaria en la que son necesarias listas que atraigan no solo a los militantes y adscritos", indica Navarrete. Para ella, la holgada victoria de Iglesias y Bal en sus respectivas elecciones internas "sugiere que, en primer lugar, mantener las primarias, aunque sea como instrumento de ratificación, es importante y, en segundo lugar, que militantes y adscritos son conscientes de que lo que pase en estas elecciones regionales tendrá eco más allá de Madrid".

Nada se puede dejar al azar en algo tan importante como unas elecciones. Cada puesto en la lista debe estar milimétricamente calculado para apelar al deseo de un sector muy concreto del electorado. ¿Cómo aglutinar para el Partido Popular a esos votantes de Cs de tendencia conservadora desencantados con los últimos vaivenes del partido naranja? Con Toni Cantó en el nº 5 de la lista, por delante incluso de algunos consejeros. ¿Cómo rejuvenecer la imagen de Ángel Gabilondo y hacer un guiño a la derrota del trumpismo que tanta semejanza parece guardar con el 'ayusismo' en Madrid? Relevando a Hana Jalloul de la Secretaría de Estado de Migraciones para colocarle al gris gestor socialista su particular Kamala Harris. ¿Cómo darle otra pátina de izquierdismo a un Pablo Iglesias que viene con el marchamo de haber sido domesticado por el sistema durante su periplo gubernamental? Emplazando en su lista a perfiles combativos como Serigne Mbaye, del Sindicato de Manteros, o la abogada antidesahucios Alejandra Jacinto.

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