En busca del botín naranja. Los pueblos que votaron a Cs: "¿PSOE? Qué va. Arrasa Ayuso"
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625.000 madrileños votaron a Aguado

En busca del botín naranja. Los pueblos que votaron a Cs: "¿PSOE? Qué va. Arrasa Ayuso"

La debacle de Cs se perfila como el fenómeno que determinará el resultado de las elecciones del 4 de mayo. PSOE, PP y Vox esperan canalizar el apoyo de quienes votaron naranja

placeholder Foto:  Terraza del centro de Las Rozas, Madrid. (Javier Bocanegra)
Terraza del centro de Las Rozas, Madrid. (Javier Bocanegra)

En el centro de Las Rozas de Madrid queda poco teñido de naranja. Apenas un balón de fútbol con el que juegan los niños y las mandarinas de una frutería. Nada más. Hace dos años, en las elecciones autonómicas, la población de esta ciudad dormitorio al oeste de la capital votó en gran medida a Ciudadanos, pero ahora se encuentra entre esos territorios que cambiarán su voto y determinarán el resultado del próximo 4 de mayo. Es viernes, día no lectivo en la Comunidad, y la céntrica calle Real se la reparten jubilados y menores acompañados por sus abuelos.

"Aquí se votó mucho a Cs, sobre todo la gente joven. Pero eso ahora... Se va a ir al PP, aquí gana Ayuso seguro", cree Carmen, que lleva viviendo 36 años en el municipio, mientras Julia, con 30 allí afincada, asiente convencida. "Es que esto ha sido un pueblo de derechas, de gente conservadora", argumenta la jubilada, que se muestra convencida de que la actual presidenta, Isabel Díaz Ayuso, va a ser quien absorba el grueso de los votos que en 2019 fueron a Cs. Lo comparte Mónica, camarera en una cervecería cerca del centro urbano. Ella, de origen extracomunitario, no puede votar, pero tiene claro que sus vecinos lo harán en masa por la popular. "Sí, sí, se lo lleva todo. La gente ve que está todo abierto y en otros sitios no", comenta.

placeholder Grupo de jubilados en el centro de Las Rozas de Madrid. (J. Bocanegra)
Grupo de jubilados en el centro de Las Rozas de Madrid. (J. Bocanegra)
placeholder  Terraza en el centro de Las Rozas, Madrid. (J.B.)
Terraza en el centro de Las Rozas, Madrid. (J.B.)

En Las Rozas, Ignacio Aguado consiguió pisar los talones al PP en los últimos comicios y se hizo con el 26,55%. Con más de 95.000 habitantes, casi el triple que en 1990, fue una de esas localidades con una renta superior a la media regional en la que los naranjas se hicieron fuertes. Muchos de sus residentes trabajan en la capital, aunque es una de esas áreas que se han desarrollado lo suficiente como para tener la opción de hacer vida sin tener que acudir a la gran ciudad.

Las terrazas están casi llenas un viernes por la mañana. En uno de los bares de la calle principal, un hombre no para de entrar y salir limpiando mesas y portando desayunos. Es Ignacio, lleva 40 años al frente del Café Castilla y 45 en la ciudad. "¿Cómo que quién se va a llevar el voto de Cs? Pues ella", afirma mientras se gira, agarrando el delantal, y señala un cartel en la puerta del local. "Todos con Ayuso", reza la cartulina, con una imagen de la presidenta.

"Aquí se va a ir todo al PP. La gente está con ella, sobre todo por cómo ha gestionado la pandemia", reflexiona el hostelero, que cree que la popular ha salvado muchos puestos de trabajo con su negativa a restricciones más severas por el covid. "Mira, si yo cierro, sería para siempre y habría 8 personas, más mi mujer y yo, que ya no tendríamos para comer. No he cerrado por ella. Ayuso es mucha Ayuso", relata Ignacio, que tiene muchas dudas de que una parte importante de esas papeletas vaya a ir a Vox, aunque en las últimas generales fue Abascal el segundo más votado. "Igual por allí sí que hay alguno", adivina mientras entorna los ojos y vuelve a levantar el dedo índice. Apunta al final del pueblo, a "los chalés".

placeholder Conjunto de chalés adosados en Las Rozas, Madrid. (J.B.)
Conjunto de chalés adosados en Las Rozas, Madrid. (J.B.)

En esa zona el ambiente es más tranquilo incluso que en el centro. Hasta el camión del tapicero parece hacer sonar la megafonía a un volumen más bajo del normal. Las viviendas, casi todas adosadas, tienen en su mayoría una piscina en el patio trasero y han sido construidas desde los 90. La cantidad de todoterrenos de gama media-alta aparcados en las puertas desvela que muchas de las familias tendrán al menos otro vehículo de valor similar en el garaje. De una de esas grandes correderas de acero sale Enrique. "A Cs no le van a volver a votar, eso seguro. Volverán al PP, que tampoco lo hacen bien pero al menos sabes a lo que van", prevé el madrileño, que no cree que Rocío Monasterio vaya a llevarse muchas de esas papeletas naranjas. "¿Al PSOE? ¿Los de Cs? Qué va, qué va. Arrasa Ayuso", comenta entre risas.

Más de 625.000 madrileños se decantaron por Ciudadanos hace poco menos de dos años, el 19,42% de quienes acudieron a las urnas. En plena ola tras los buenos resultados en Cataluña y las elecciones generales, se quedó muy cerca del PP, a unos 90.000 votos y solo cuatro escaños en uno de los fortines populares en las últimas décadas. Los naranjas habían aprovechado la situación por la que pasaba Génova, con una candidata desconocida por entonces y tras sufrir una debacle a nivel nacional.

Otro de los fortines en esas autonómicas fue Villanueva del Pardillo, a 11 kilómetros de Las Rozas, mucho más pequeño, de unas 17.000 personas, y rodeado de varias urbanizaciones de adosados y viviendas unifamiliares. El 26,9% respaldó allí a Cs, primera fuerza, y ahora están lejos de ser los favoritos. Villanueva ha cuadriplicado sus habitantes desde el año 2000 y la mayoría de sus edificios responde a las construcciones de este siglo o finales del anterior. En él se intercalan familias jóvenes que trabajan en Madrid capital con otras que lo hacen en las ciudades dormitorio del entorno. La renta ronda la media regional.

En la zona más céntrica, a la entrada del pueblo, Ángeles, de 73 años, sujeta un balón de LaLiga de 2018. No es suyo, sino de sus nietos, que corretean a unos metros, siempre dentro de su radar. "Cs está 'caput'. La gente ve que Ayuso está fuerte. A Vox no creo que los vote mucha gente aquí", augura la jubilada, que cree que Cs solo podría remontar si volviera Albert Rivera. "Les dieron la confianza [a Cs] y ahora ven que no saben ni adónde van", comparte Alejandro, pescadero en un comercio de la avenida principal, mientras limpia una dorada. "Entre PP y Vox se lo van a repartir".

placeholder  Acceso a Villanueva del Pardillo, Madrid. (J.B.)
Acceso a Villanueva del Pardillo, Madrid. (J.B.)
placeholder Iglesia de Villanueva del Pardillo, Madrid. (J.B.)
Iglesia de Villanueva del Pardillo, Madrid. (J.B.)

En 2019, la etapa dulce de Cs, consiguió ser la tercera fuerza en la Asamblea regional, pero en algunas zonas de la capital y algunos pueblos y ciudades dormitorio de la comunidad los números fueron incluso mejores. En Paracuellos de Jarama fue el más votado, con el 31,9%; segundo fue en Boadilla del Monte, justo tras el PP en uno de sus feudos, con el 27,4%; en Majadahonda, Cs también quedó solo tras los populares, con el 25,34. Dentro de la propia capital se dispararon en algunas zonas hasta rozar casi el 50% de los sufragios. Así sucedió en el Parque de Valdebebas (47%), mientras que en el barrio de Sanchinarro se fueron por encima del 30% y rozaron el 40% en algunas zonas de Las Tablas, tres áreas con rentas superiores a la media y que pertenecen al distrito capitalino de Hortaleza, en los bordes al norte de la ciudad.

Ahora, ni 24 meses después, todo ha cambiado y la mayoría de las encuestas apuntan a que Cs ni siquiera tendrá representación, dando lugar a repartir un botín de 26 diputados que podría antojarse como determinante para la configuración de mayorías parlamentarias después del 4 de mayo. Salvo sorpresa, según indican los sondeos, irá casi al completo a parar a las arcas populares. Díaz Ayuso podría casi duplicar resultados en los comicios y estirarse por encima de los 50 escaños, lo que implicaría 'de facto' que estaría devorando a la lista que ahora encabeza Edmundo Bal.

Foto: Acto electoral de Isabel Díaz Ayuso. (EFE)

Atendiendo al reparto de votantes de los años previos, la mayoría del apoyo que llegó a los naranjas en la CAM provenía de quienes habían respaldado en citas previas al PP y ahora estarían volviendo ante el tirón que parece tener la presidenta. Si atendemos al último paso por las urnas de los madrileños, las generales del 10 de noviembre, cuando Rivera sufrió el gran desplome electoral, el partido perdió cerca de 450.000 papeletas en tan solo unos meses. Entonces, casi 200.000 votos volaron a Pablo Casado y otros 130.000 a Santiago Abascal.

Por el auge mediático que vive Díaz Ayuso, no parece que los flujos de los exvotantes de Ciudadanos se vayan a repartir de forma tan equilibrada ahora. Con la popular haciendo gala de un perfil de proyección nacional y de confrontación con la Moncloa, Vox ha quedado en segundo plano en la región, con Monasterio buscando su hueco y sin terminar de sacar banderas propias como sí ha conseguido la formación en otras regiones.

Pero no solo la derecha aspira a captar a quienes se hartaron de Cs. El PSOE de Ángel Gabilondo ha fiado el grueso de la estrategia electoral a ganarse la simpatía de este caladero, aunque no parece tarea fácil. "Los votantes de Ciudadanos deciden la victoria", afirma en su 'spot'. Fuentes socialistas reconocen que la estrategia es atraerlos, pero que será difícil hacerlo y garantizar que Bal tenga representación. Incluso en Más Madrid, explican fuentes de la formación, se ven en posición de atraer a parte del votante joven naranja haciendo gala de ser una formación verde. Un botín que será decisivo.

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