Objetivo 58-60 escaños: la cifra que Ayuso quiere para que Vox no exija entrar en Sol
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"UNA MAYORÍA MUY CLARA"

Objetivo 58-60 escaños: la cifra que Ayuso quiere para que Vox no exija entrar en Sol

En el PP descartan que pueda haber un Gobierno de coalición en la comunidad madrileña, pero reconocen que la vía para despejar cualquier intento de Vox es sacar una mayoría muy clara

Foto: Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso. (David Mudarra)
Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso. (David Mudarra)

Isabel Díaz Ayuso apunta alto, muy alto. La presidenta de la Comunidad de Madrid, reforzada en la pandemia de forma indiscutible, aspira a gobernar en solitario a partir del 4 de mayo tras la traumática ruptura con Ciudadanos. Todas las miradas se dirigen a los posibles apoyos que necesitará. Aunque el punto de partida es alcanzar la mayoría absoluta —es el reto que marcan en el comité de campaña y el que ella repetirá durante las próximas semanas—, muchos dirigentes en el PP reconocen que será muy complicado. De ahí que el verdadero objetivo pasa por alcanzar una mayoría clara que impida a Vox plantear su entrada en el Gobierno, aceptando dar apoyo externo a la dirigente popular.

Complicado porque la mayoría absoluta en esta cita electoral se fija en 69 diputados. Ayuso parte de los 30 escaños que obtuvo en 2019, cuando fue segunda fuerza por detrás del PSOE. El escenario ahora es muy distinto. La media de las encuestas publicadas, también la de El Confidencial, apunta a que la candidata del PP podría doblar esa representación, pasando del 22% de hace dos años a rozar ahora el 40%.

Foto: El exdiputado de Ciudadanos, Toni Cantó. (EFE)

La traducción en escaños será decisiva. Y para evitar problemas con Vox, la clave según dicen dirigentes de Génova y del PP madrileño, sería rondar los 58-60 escaños. Esta posición sería muy cercana a la mayoría absoluta y aseguran que Vox no se vería ni con fuerzas de pelear otra cosa que apoyar una investidura.

En la dirección nacional tampoco se plantean la posibilidad de que el PP pierda el Gobierno autonómico en favor de la suma de izquierdas. Insisten en que el mensaje de voto útil volverá a sus cotas más altas durante esta convocatoria. “Es Ayuso o la izquierda. No hay más. Si no queremos riesgos, la única opción posible es Ayuso”, repiten una y otra vez. El reciente fichaje de Toni Cantó refuerza esa misma idea. El exdiputado de Ciudadanos, que abandonó hace poco más de una semana la formación, confirmó que había negociado su incorporación “al proyecto de unión de centro derecha” del PP en Madrid. Las conversaciones las cerró con Génova y Sol evitó dar más explicaciones.

Para Pablo Casado el resultado de la dirigente madrileña es esencial también en clave estatal porque representará el inicio de la reunificación del espacio ideológico a la derecha del PSOE, con Ciudadanos absorbido y, si se cumple el guion que pretenden, Vox mucho más debilitado.

Foto: Acto electoral de Isabel Díaz Ayuso. (EFE)

Fuentes de la dirección nacional popular también descartan que el partido que lidera Rocío Monasterio llegue a la Puerta del Sol. Aseguran que no es una opción gobernar en coalición con Vox. De ahí, la insistencia en señalar el ejemplo de cuando Teodoro García Egea y Javier Maroto se levantaron de la mesa de negociación con Vox la madrugada previa a que se votara la investidura de José Luis Martínez-Almeida como alcalde en 2019. Insisten en que no estaban dispuestos a asumir concejales de gobierno del partido ultra y que dieron las conversaciones por rotas, arriesgando el resultado final.

La situación no es exactamente la misma porque las alcaldías funcionan de forma distinta. Si Vox no hubiera apoyado la investidura de Almeida, automáticamente la elegida como alcaldesa habría sido la fuerza más votada. Es decir, Manuela Carmena. Aunque las dudas permanecieron hasta la misma mañana de la votación, en el consistorio siempre mantuvieron la confianza de que Vox no podía hacer otra cosa porque no asumirían el coste de haber hecho alcaldesa a Carmena en vez de al candidato del PP.

Foto: Ignacio Aguado y Edmundo Bal en la sede del partido. (Eugenia Morago)

Aunque Vox ha cambiado el discurso en los últimos días, el portavoz en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, dejó claro hace menos de una semana en TVE su postura en caso de que el PP los necesitara para gobernar: “Vox quiere entrar en el Gobierno de la Comunidad de Madrid porque queremos que se pongan en marcha nuestras políticas. En Madrid no parece que vaya a haber mayoría absoluta de nadie. Por tanto, el escenario que se ve si gana Ayuso es saber de quién dependerá, de Vox o de Génova”.

Con estas cartas encima de la mesa, el PP insiste en que la única vía para despejar cualquier intento es tener una mayoría muy clara que evite cualquier debate. Además, en la dirección nacional popular consideran que, al menos por ahora, Ciudadanos “tendrá muy difícil” entrar en la Asamblea madrileña. Dan por hecho que Edmundo Bal no alcanzará el 5% de los votos, la barrera que determina si un partido tiene o no representación. En ese contexto consideran que su formación será la más beneficiada porque los electores de los naranjas, afirman, irán masivamente a la papeleta de Ayuso

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