Gabilondo ante su estrategia más difícil: ocupar el espacio de Cs sin ahogarle
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Gabilondo ante su estrategia más difícil: ocupar el espacio de Cs sin ahogarle

Los socialistas creen que la forma de garantizarse opciones de gobernar pasa por apuntar a lo que llaman "el votante moderado", pero saben que el papel de Cs puede ser determinante

placeholder Foto: El portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo. (EFE)
El portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo. (EFE)

La campaña esbozada por el PSOE en los últimos días para las elecciones de la Comunidad de Madrid deja claras cuáles son sus prioridades. En un escenario de máxima polarización como el actual, con dos grandes polos marcados como son Pablo Iglesias e Isabel Díaz Ayuso, la candidatura de Ángel Gabilondo se ha lanzado a por lo que ellos llaman "el votante moderado", es decir, aquel elector de centro izquierda o centro derecha que rechace cualquiera de esas dos figuras. Ven la estrategia aún más necesaria en un contexto en el que el partido ubicado en ese ámbito, Ciudadanos, apunta a un desplome monumental el 4 de mayo. Pescar en ese río y conseguir mantener el grueso de las papeletas que lograron hace dos años es la jugada a la que aspiran los socialistas madrileños para tener opciones de gobernar.

Las fórmulas para sumar al margen del PP son, como siempre sucede en la Comunidad de Madrid, muy escasas. Como en 2019, habrá dos candidaturas a la izquierda del PSOE y ambas apuntan a estar representadas en el próximo parlamento regional. Estando sobre la mesa las opciones de UP y Más Madrid y con el PP trazando una disyuntiva de "comunismo o libertad", los socialistas creen que el mejor camino para activar a todo el electorado es convertir a Gabilondo en una alternativa que canalice las aspiraciones del voto de centroizquierda, dejando la movilización de la población más escorada en manos de Iglesias y de Mónica García.

Foto: El candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo. (EFE)

Consideran que esta estrategia puede llevarles no solo a consolidarse como la lista más votada del ala progresista, sino también a convertirse en una opción interesante para quienes eligieron a Cs en el pasado y ahora recelan de dar su apoyo a los populares, más aún si Vox entra en la ecuación. Las distintas encuestas publicadas en los últimos días colocan a los naranjas, en el mejor de los casos, como última fuerza en la Asamblea regional. En el peor, fuera de la cámara y siendo absorbidos en gran medida por el PP.

En las filas socialistas son conscientes, sin embargo, de que las combinaciones para poder construir una mayoría alternativa a la actual presidenta pasan en gran parte por el partido de Inés Arrimadas. Las encuestas internas que manejan en Ferraz elevan a los naranjas por encima del 5%, el umbral mínimo para conseguir representación, lo que les convertiría en la formación que tendría la llave. Si no llegaran a esta cifra, sus votos caerían en saco roto y se complicarían las combinaciones para un Ejecutivo sin el PP. Es por esto que creen que en su apuesta por conquistar a parte del voto que respaldó a Ignacio Aguado no pueden caer en desmembrar del todo a los naranjas.

El presidente del Gobierno se vuelca con su soso, serio, pero formal candidato para Madrid.

"Vamos a trabajar en esa idea [de ir a por el centro], pero sin ir a comernos a Ciudadanos. Vamos a tenderles la mano, a tratarles con respeto, con cariño", exponen fuentes socialistas en conversación con este medio. Esta estrategia de apretar por el electorado de centro, pero sin ahogar a la formación, se ha visto reforzada por las últimas informaciones de sondeos que manejan en el seno socialista. "Los datos nos dan que podemos gobernar y que PP y Vox no llegan a los 69 —mayoría absoluta—. Los datos nos dicen que con Edmundo Bal sí llegan y que van a ser llave", relatan estas fuentes.

Cs, clave de nuevo

En este escenario es en el que tratan de definirse como una alternativa moderada y mayoritaria que pueda seducir a los naranjas. "Tenemos que hacer ver al PSOE como un polo sumatorio en el que Más Madrid se quiera sumar al proyecto y Cs vea las cosas de otra manera", reflexionan estas fuentes socialistas, que se muestran convencidas de que el Ciudadanos pactista y reformista se impondrá ahora a su favor.

Foto: Edmundo Bal. (EFE)

En esta línea profundizó el propio Gabilondo este lunes durante una entrevista en 'Al Rojo Vivo', de La Sexta, en la que dejó claro que su prioridad sería pactar con esas dos formaciones y dejar a un lado a Unidas Podemos. En las filas socialistas saben que el rechazo de Cs a Iglesias es mayúsculo y una línea roja en una futura negociación, pero les ven más receptivos con el partido que impulsó Íñigo Errejón. "Con este Iglesias, no", resumió el candidato en su intervención, en la que vinculó al vicepresidente segundo con el radicalismo y la polarización.

"Entendemos que a los votantes de Cs no les gusta Iglesias", señalan fuentes socialistas, que enfatizan que ni siquiera su electorado se siente cómodo con una figura como el líder morado. Estas fuentes son conscientes de que llegar al 4-M con su candidatura ligada al secretario general de Podemos supondría un freno drástico en sus aspiraciones de sumar al votante de centro en la ecuación y, por ende, un golpe irreparable a sus opciones de gobernar.

placeholder Ángel Gabilondo y Pedro Sánchez el pasado fin de semana. (EFE)
Ángel Gabilondo y Pedro Sánchez el pasado fin de semana. (EFE)

Los expertos consultados por este medios en los últimos días indicaban, precisamente, que la irrupción de Iglesias podría poner en riesgo esta fórmula y lastrar a los socialistas. Gobernar juntos en el Consejo de Ministros dificulta el argumentario del PSOE-M, pero el equipo de Gabilondo tiene claro que es la principal línea que deben explotar y por eso dejaron claro este lunes que no están a favor de que los morados entren en un hipotético Gobierno de coalición con ellos al frente.

Otras fuentes socialistas apuntan a que la moderación será el elemento que guíe su campaña, pero que no será un argumentario sin contenido. En esta táctica, incluirán la eliminación de una de las propuestas que más ha utilizado el PP para activar a los electores más dudosos: la reforma fiscal. Díaz Ayuso y el resto de dirigentes populares han empleado en los dos últimos años la baja fiscalidad madrileña como una seña de identidad de su acción de gobierno. En los últimos meses, el debate sobre una armonización al alza de los impuestos reavivó esta disputa, agitando la presidenta la bandera en defensa de los niveles impositivos vigentes en la CAM.

Este lunes, Gabilondo avanzó que el PSOE acudirá a los comicios garantizando que dejarán la fiscalidad tal y como está durante la presente legislatura, es decir, hasta que esta caduque en 2023. Fuentes socialistas señalan esta medida como una de sus claves de cara a convencer al centro electoral de que es una alternativa alejada de los extremos y de que en ningún caso votarles a ellos supondría poner patas arriba el sistema actual.

Foto: Encuentro telemático del psoe con alcaldes socialistas

"¿Después de una pandemia vamos a venir a subir impuestos? Ni de coña. Queremos que la gente esté tranquila de que no vamos a imponer una revolución", sintetizan las fuentes socialistas consultadas. Estas fuentes enfatizan que el Gobierno que salga de las urnas tendrá un escaso margen para actuar, menos de dos años, y que las medidas que pongan en marcha deberán ir encaminadas a solventar los problemas de la forma más inmediata posible, por lo que no tendría sentido llevar a cabo reformas de gran calado que requirieran una larga tramitación.

Esta misma idea fue reflejada por el propio Gabilondo, que insistió en que no es el momento de abrir ese debate con tan solo dos años por delante y en un contexto de crisis. "No corresponde. Mi idea es que no se toque la fiscalidad en la coyuntura actual. Llevaría a la inoperancia", aseguró el cabeza de lista socialista, que reconoció que es una de las propuestas recogidas históricamente en su programa electoral, pero que el entorno hace imposible llevarla a cabo ahora.

Foto: El candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo. (EFE) Opinión

Fuentes socialistas hacen hincapié en que la imagen del exministro de Educación es "cojonuda" para llevar a cabo este viaje hacia el centro. Esta consigna quedó patente el pasado sábado con la presentación del video de campaña en el que Gabilondo se presentaba como "soso, serio y formal", tratando de convertir las críticas a su figura en virtud y dibujando un perfil más presidenciable que el resto. Un video muy similar al modelo empleado en 1999 por el entonces candidato argentino a la presidencia Fernando de la Rúa.

En este marco, tratarán de poner el foco en las deficiencias de gestión de la Comunidad de Madrid en estos primeros dos años de legislatura. La ausencia de unos presupuestos adaptados a la crisis, habiendo sido prorrogados los aprobados a finales de 2018, será uno de los principales puntales que emplearán en este ámbito, pero también la respuesta dada en el caso de la propia pandemia, donde la región arrastra los peores números acumulados, y en el caso de Filomena, la borrasca que paralizó Madrid durante días.

La campaña esbozada por el PSOE en los últimos días para las elecciones de la Comunidad de Madrid deja claras cuáles son sus prioridades. En un escenario de máxima polarización como el actual, con dos grandes polos marcados como son Pablo Iglesias e Isabel Díaz Ayuso, la candidatura de Ángel Gabilondo se ha lanzado a por lo que ellos llaman "el votante moderado", es decir, aquel elector de centro izquierda o centro derecha que rechace cualquiera de esas dos figuras. Ven la estrategia aún más necesaria en un contexto en el que el partido ubicado en ese ámbito, Ciudadanos, apunta a un desplome monumental el 4 de mayo. Pescar en ese río y conseguir mantener el grueso de las papeletas que lograron hace dos años es la jugada a la que aspiran los socialistas madrileños para tener opciones de gobernar.

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