Génova gana el pulso al presidente andaluz: claves de una batalla inesperada
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ESTALLA EL CONFLICTO ORGÁNICO

Génova gana el pulso al presidente andaluz: claves de una batalla inesperada

La dirección regional acusa a Madrid de haber irrumpido "como un elefante en una cacharrería" mientras que los afines a Casado califican la actitud de Moreno de "inexplicable"

placeholder Foto: El presidente andaluz, Juanma Moreno, y el vicepresidente, Juan Marín. (EFE)
El presidente andaluz, Juanma Moreno, y el vicepresidente, Juan Marín. (EFE)

Juan Manuel Moreno ha ganado en dos años una inmensa consideración dentro del PP andaluz. No es ningún secreto que en 2018 muchos lo daban por finiquitado. Las encuestas hablaban de malos resultados para el partido en Andalucía y no pronosticaban el vuelco político. Moreno era tildado desde una parte de sus filas de ‘blando’, de ser un político sin carisma o de representar un PP demasiado de centro y poco identificable. Todo eso cambió la noche electoral. La irrupción de Vox en el Parlamento andaluz permitía que PP y Cs sumaran para lograr un vuelco histórico: desalojar al PSOE de la Junta de Andalucía 37 años después. Se ganó en tiempo récord el respeto absoluto del partido.

Moreno se coronó pese a tener el peor resultado en unas autonómicas andaluzas en la historia del PP. Alcanzó el gran sueño del centro derecha en Andalucía, llegar al Gobierno. Ese que Javier Arenas rozó con 50 diputados sin éxito y que Juanma Moreno logró con 26. La cotización de su liderazgo se disparó como la espuma. El candidato al que muchos daban por muerto tras la cita electoral se convirtió en tiempo récord en un hombre moderado y sereno que ha aquilatado su consideración durante la gestión de la pandemia, con un perfil responsable, sin estridencias, querido incluso entre muchos que no le votaron. Si preguntas en el seno del grupo parlamentario no encuentras a nadie que critique al presidente andaluz. Todo lo contrario. Su consideración interna ahora mismo es alta. Incluso, dicen las encuestas, tiene una buena valoración entre votantes que no son tradicionalmente del PP, su gran don político, indican esos sondeos, es que no despierta grandes rechazos.

Foto: Pablo Casado junto al jefe del Ejecutivo andaluz, Juanma Moreno. (EFE)

“Es el perfil de Juanma (Moreno), no le gusta crear tensiones. Es un pacificador, siempre quiere ceder, suavizar, consensuar. En el PP andaluz decidió no abrir conflictos, ordenó dejar hacer a las distintas direcciones provinciales. No pensó en entrar 'manu militari' en los territorios una vez que había llegado a la Junta. Ha trabajado siempre desde la premisa de la unidad y por eso lo de Sevilla ha sido una bomba atómica”, dice alguien muy próximo al presidente andaluz. ¿Qué es lo de Sevilla? Pues una historia diametralmente opuesta según la narre un portavoz andaluz o uno de la dirección nacional. Una historia que ha empañado las relaciones con Génova y originado una fractura grave que no se sabe bien cómo acabará. La gran incógnita sigue siendo cómo decidió Moreno, con ese perfil que rehúye conflictos, meterse en este gran lío.

Este sábado, después de tres semanas de guerra sucia, duras acusaciones cruzadas y lo peor de la política en unas primarias por dirimir el poder del PP sevillano, la presidenta, Virginia Pérez, revalidó su poder con amplia mayoría. Ganaba el pulso Génova. Pablo Casado y Teodoro García Egea goleaban en propia puerta a Moreno y Elías Bendodo. El presidente andaluz se lleva el primer revés orgánico desde que alcanzó San Telmo. Aún no se sabe bien por qué decidió intervenir en Sevilla, una plaza históricamente difícil y fracturada, donde decidió lanzar a Juan Ávila, un candidato alternativo a la que tenía el aval de Génova.

En la versión de la dirección regional “Génova decidió irrumpir en Andalucía por el PP de Sevilla, entró como un elefante en una cacharrería, han venido a crear un problema donde no lo había”. Sostienen desde el Sur que la dirección nacional decidió irrumpir en las provincias donde vio debilidad para apuntalar el liderazgo de Pablo Casado, muy tocado tras las elecciones catalanas. En Sevilla, el bando perdedor augura que todo terminará en los tribunales en una gran demanda colectiva, donde los afiliados se querellarán por haberse limitado sus derechos de participación. Denuncian una estrategia diseñada para impedir que los militantes afines al perdedor pudieran ponerse al día en sus cuotas para poder votar. Advierten de que no recuerdan en décadas un congreso tan sucio como este. “El destrozo es total y las consecuencias imprevisibles. Una mitad del partido siente que han secuestrado a la formación”, señala alguien de la dirección regional.

Foto: El líder del PP, Pablo Casado, y el presidente de Andalucía, Juanma Moreno. (EFE)

Desde Madrid la lectura es muy distinta. Insisten en que una vez que ya se sabía que había dos bandos en el PP sevillano, la vicesecretaria de Organización, Ana Beltrán, llamó a la secretaria general del PP-A, Loles López, para ofrecerle una lista única de integración conforme a la representación obtenida en el proceso y la recogida de avales. La dirección regional la rechazó. “La actitud de Moreno es inexplicable”, señalan desde Génova. Formulan una petición, que suena a advertencia. Confían en que lo ocurrido en Sevilla no se vuelva a repetir en los congresos provinciales que quedan por celebrar y que haya listas de unidad en Cádiz, Almería, Huelva y Jaén. Ninguno de estos cónclaves pendientes van a ser fácil aunque tampoco se prevé que la tensión llegue al punto del congreso sevillano. “Queremos congresos provinciales de unidad”, insisten desde la dirección nacional, convencidos de que si esto ocurre se curarán las heridas.

Un choque inesperado

Para el PP andaluz todo comenzó en enero. Cuando Moreno se dirigió a Virginia Pérez, que ha revalidado su poder en Sevilla, para decirle que le gustaría que diera un paso al lado y que pensaba que el futuro del PP sevillano debía ir por otro camino, aunque se integrara en la dirección. “A partir de ahí ella se puso a maniobrar, a preparar su congreso. Regularizó afiliados por 20 euros, lo que está previsto antes de cualquier congreso en los estatutos, pero no permitido durante el proceso congresual. Contactó con Génova, se sintió respaldada y tiró hacia delante sin importarle las consecuencias. Hay una conversación con Loles López en la que se le pide que frene y se le advierte de que se le va a montar una gestora en Sevilla. Ella replica que si eso ocurre es capaz de irse al grupo mixto y dejar al PP con un diputado menos. Hay testigos de esa conversación”, insiste alguien en el puente de mando del PP andaluz.

La versión de Pérez es otra. A ella, asegura, nunca nadie le dijo con claridad que debía retirarse ni le plantearon una alternativa. Considera que tiene el respaldo mayoritario del partido, como han demostrado las urnas. Sea como sea, coser este roto va a ser muy difícil y las consecuencias de la fractura interna entre Génova y Andalucía son imprevisibles en un momento convulso y delicado para el PP, en plena reunificación del centro derecha.

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