DISTURBIOS TRAS LA MUERTE DE UN MANTERO

Luto y cenizas en Lavapiés: "Escapamos de la policía, ser mantero es un delito en España"

El balance de destrozos es numeroso: marquesinas de autobús y escaparates de comercios rotos, calles con adoquines levantados o cajeros, bicicletas municipales y coches calcinados

Foto: Policías antidisturbios en la calle Mesón de Paredes con la calle del Oso, en el barrio de Lavapiés de Madrid. (EFE)
Policías antidisturbios en la calle Mesón de Paredes con la calle del Oso, en el barrio de Lavapiés de Madrid. (EFE)

El madrileño barrio de Lavapiés ha amanecido con olor a humo, cenizas, y casi tantos servicios informativos como de limpieza. La huella de los disturbios generados anoche tras las cargas durante una concentración espontánea en el lugar donde se encontraba el cadáver de un mantero, muerto de infarto supuestamente cuando huía corriendo de una persecución policial, se deja notar todavía en todos los rincones del barrio. Todavía no existe una versión oficial de los hechos, y ello no ayuda a apaciguar el ambiente, cargado de una calma tensa. Tristeza, estupefacción e ira a partes iguales. Esta tarde está prevista otra manifestación convocada por el sindicato de manteros y lateros, asociaciones de vecinos y contra el racismo.

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El balance de destrozos es numeroso, incluyendo marquesinas de autobuses y escaparates de comercios rotos, calles con adoquines levantados o cajeros, bicicletas municipales y la práctica totalidad de los contenedores, incendiados. Una sucursal de La Caixa, situada en la plaza de Lavapiés, está completamente calcinada. El turno de noche de los servicios de limpieza no ha dado abasto. Sus compañeros del turno de mañana lo reconocen, mientras responden sin dejar de trabajar que nunca habían visto nada igual.

Los vecinos no hablan de otra cosa, analizan los desperfectos y reflexionan sobre la situación de los manteros. En su mayoría se dicen sorprendidos, aunque con matices. Lavapiés es un barrio multicultural, acogedor, y nunca ha estado al margen de otros conatos de revuelta por actuaciones policiales con manteros implicados. De ahí, el runrún de que algo así iba a acabar pasando. "Esto está todo destrozado", comenta una vecina a otro que pasea a su perro, pues asegura que no pudo bajarlo durante toda la noche. La música de fondo, constante desde ayer a la tarde, la proporciona un helicóptero policial. La presencia de agentes tampoco es menor. Incluso entre ellos se sorprenden, y así se intuye que lo trasladan por teléfono a otros compañeros.

Luto y cenizas en Lavapiés: "Escapamos de la policía, ser mantero es un delito en España"

En la calle Oso, donde se produjo la muerte del mantero, se intensifica la presencia policial. En la acera, un altar improvisado con velas y carteles de recuerdo, escritos en varias lenguas. "Mame Mbaye Indiaye D.E.P.", reza uno de ellos. Es el nombre del mantero fallecido, que ya copa titulares en la prensa senegalesa, su país de origen, como muestran en sus teléfonos móviles algunos compatriotas.

"Era un tío guay, una buena persona. No era un delincuente, pero en España ser mantero es un delito, vivir sin papeles es un delito. Es duro"

Llevaba más de una década viviendo en el barrio. Siempre sin papeles. "Era un tío guay, una buena persona. No era un delincuente, pero en España ser mantero es un delito, vivir sin papeles es un delito. Es duro", relata Mohamed, un compañero mantero que vio por última vez al fallecido hace dos días. Instantes después se concentra con otros manteros en la plaza central del barrio, mientras los operarios siguen reparando los destrozos producidos en el parque infantil allí situado. La policía vigila de cerca. Poco después de las 10:00 horas ya se ha producido la primera concentración espontánea. Los manteros se abrazan entre sí.

Mohamed niega que sus compañeros manteros tuvieran algo que ver con los disturbios. "Esto no era lo que se quería, mis paisanos se retiraron al ver lo que pasaba", explica, mientras pide con lágrimas en los ojos que se ayude a repatriar el cadáver del mantero fallecido a su país. Con todo, concluye pesimista pero con una sonrisa en la cara: "Nunca hay interés en nosotros".

Los vecinos que pasan por el altar improvisado se paran unos segundos en el lugar. "Pobrecito" o "pobre hombre", mascullan algunos de ellos. El barrio está luto, con sentimientos encontrados y cabizbajo. Mohamed se confiesa: "Por decir la verdad hay que escapar de la 'poli' porque luego te acusan de cosas que no has hecho. Este mes había un control (policial) enorme. Increíble". Relata también, como denuncian desde algunas asociaciones, que durante las últimas semanas se han intensificado las actuaciones policiales para requisar material y pedir papeles a los manteros.

Los disturbios están comenzado ya a copar la agenda de los políticos municipales, cuando es imprevisible lo que sucederá en las próximas horas, pues nada parece indicar que la situación vaya a apaciguarse. La mayoría de representantes políticos no reaccionaron hasta ya entrada la madrugada, una vez producidos los disturbios, y solamente a través de las redes sociales. La alcaldesa, Manuela Carmena, escribió un tuit pasada la medianoche prometiendo que se investigarán los hechos. Esta mañana, minutos antes de las 09:00 horas, el concejal de Seguridad, Javier Barbero, suspendía su agenda. Ningún político se ha acercado todavía al barrio.

Madrid

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