el año horrible que arrancó con vistalegre II

Iglesias hace balance: sin pacto de izquierdas, subidón de Cs... y guerra a la monarquía

El líder de Podemos realiza su lectura política de 2017, un año que según reconoce "para mí empezó muy bien", tuvo su punto álgido en junio y julio, pero comenzó a torcerse desde septiembre

Foto: Pablo iglesias en valencia
Pablo iglesias en valencia

El 2017 empezó de cara para Pablo Iglesias, con el refuerzo de su dirección y tesis políticas en Vistalegre II, además de su victoria en el congreso del PSOE, como le confesó irónico un dirigente socialista al líder de Podemos dando por hecho el advenimiento del pacto antes prohibido. Sin embargo, el año fue torciéndose poco a poco hasta acabar de la peor manera que se podría preveer, como ha reconocido el propio Iglesias en un negativo análisis sobre 2017, a la par que pesimista, realizado en el programa 'Fort Apache' que él mismo presenta: ni pacto de izquierdas para echar a Mariano Rajoy del Gobierno, vía moción de censura, ni perspectivas de cambio tras el "cierre monárquico" acelerado por el proceso independentista.

"Para mí 2017 empezó muy bien", reconocía Iglesias tras escuchar los balances políticos de los contertulios que lo acompañaban en la último debate del año del programa. Por Vistalegre II, en el que impuso su liderazgo y hoja de ruta, además de evitar una temida escisión, pero principalmente por la arrolladora victoria de Pedro Sánchez en las primarias del PSOE. Se trata del hito político "más sobresaliente" para Iglesias, al producirse "una derrota de todas las oligarquías -no solo del aparato, sino también económicas y mediáticas- que apostaron por Susana Díaz", matiza el secretario general. En ese momento, asegura Iglesias, "yo pensé que había una opción de Gobierno, de gobernar juntos" Podemos y PSOE.

En los meses de junio y julio se produjo el pico de mayor optimismo para el cambio, según subraya Iglesias quitándose el sombrero de moderador para colocarse nuevamente el de secretario general. "Pensaba que esta posibilidad era inminente porque los números daban, porque era una urgencia sacar al PP del Gobierno y porque lo que estaba ocurriendo en Cataluña requiería de una solución en España, porque sino no había forma", argumenta el líder de la formación morada.

Son fechas que no solo coinciden con la apertura de conversaciones entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, así como con la constitución de la fallida mesa de coordinación parlamentaria entre ambas formaciones, sino también con la celebración de la moción de censura contra el PP en la que Podemos logró hacerse con el título de principal fuerza de la oposición, jugando a la polarización con los populares, fijando programa, discurso, el liderazgo de la portavoz Irene Montero y, sobre todo, vendiéndose como partido de Gobierno.

El curso político acabó en un punto álgido para Podemos, pero a la vuelta de las vacaciones la situación dio un vuelco y si el acercamiento de las izquierdas rápidamente se convirtió en un espejismo, la posición sobre Cataluña hizo que virase en desencuentro. Como relata el propio Iglesias, el pacto entre PSOE y Podemos "implicaba necesariamente un diálogo con Cataluña en otros términos y, por lo menos, un intento de alianzas para afrontar el debate territorial con fuerzas políticas vascas, navarras, gallegas y catalanas".

"Pensaba que esta posibilidad (de gobernar con Sánchez) era inminente porque los números daban, porque era una urgencia sacar al PP del Gobierno


La realidad fue todo lo contrario a lo que se imaginaba y deseaba el secretario general podemista. Iglesias y Sánchez rompieron su comunicación ya a finales de septiembre, la propuesta crucial de presentar una moción de censura liderada por el PSOE y apoyada por Podemos era rechazada de plano en Ferraz y los socialistas apoyaron a Rajoy tanto en las actuaciones policiales del 1-O como posteriormente en la aplicación del 155. Un escenario que la dirección de Podemos apenas había valorado en sus peores presagios y que lleva a Iglesias a vaticinar una suerte de cierre restaurador. "Ahora el momento es completamente distinto. Nos las prometíamos muy felices y así estamos ahora terminando 2017 con una situación muy complicada", concluye el líder de Podemos.

En la aceleración de todo este proceso, calificado como un "intento de restauración de los sectores más conservadores", el rey Felipe VI tendría un papel fundamental para Podemos. Iglesias ya puso el foco en la supuesta incapacidad de la monarquía e, incluso rechazo, para permitir avanzar al país política y territorialmente, antes del discurso del rey el 3-O. Pero el detonante que lo llevó a pasar de un respeto crítico a la institución a una feroz oposición fue aquella intervención del monarca tras el referéndum de independentista. "Nos encontramos con que el discurso del 3-O se salta el principio de la monarquía parlamentaria y da instrucciones políticas a los tres partidos que le apoyan, e incluso también al aparato del Estado para decir 'aquí estoy yo'".

Del respeto y algún que otro guiño al reinado de Felipe VI, a la prioridad republicana como forma de gobierno que Podemos nunca antes defendió en sus programas. El número dos del partido, Pablo Echenique, explicaba la postura del partido respecto a la institución en un artículo de opinión publicado en este diario bajo el elocuente título de '¿Para qué sirve la monarquía?'. "Aunque ya lo intuimos en discursos anteriores, el del 3 de octubre de este año 2017 fue la confirmación de que el Rey había elegido meterse en política, asumir el punto de vista de ciertos partidos y, como inevitable consecuencia, renunciar a un posible papel mediador y renunciar a representar a millones de españoles", comienza lamentando Echenique, subrayando su discurso "no solo durísimo sino además idéntico al del Partido Popular".

"Nos las prometíamos muy felices y así estamos ahora terminando 2017 con una situación muy complicada"


Para el secretario de Organización, el discurso de Navidad de Felipe VI rebajó el tono, pero careció de autocrítica "como si el fracaso de la hoja de ruta cuyo pistoletazo de salida dio él mismo jamás se hubiera producido. Como si las elecciones del 21 de diciembre no hubieran existido". Motivos estos, unido al hecho de "ver al que debería ser el Rey de todos los españoles abrazando el argumentario del Partido Popular", concluye que en pleno siglo XXI se debe valorar la continuidad de "una monarquía que elige bandos, que olvida a una buena parte de su pueblo y que no soluciona los problemas sino que los agrava".

Con todo, Echenique realizaba una lectura de final de año más optimista que la del secretario general, afirmando que en 2018 "vamos a seguir peleando por construir un país mejor en el que nadie se quede atrás y contamos con tu ayuda". En un mensaje dirigido a la militancia del partido a través de un canal telemático de la secretaría de Organización, el dirigente de Podemos aseguraba que "somos los que, sin amigos poderosos, derrotamos a las encuestas y a las mentiras y rompimos el bipartidismo y ganamos en los principales Ayuntamientos de España" y remataba: "Porque en estos cuatro años muchas cosas han cambiado, pero muchas aún quedan por venir".

Madrid

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