Ganemos tensa la cuerda con Carmena para frenar las viviendas de lujo en Chamberí
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RAIMUNDO FERNÁNDEZ VILLAVERDE, EN LA PICOTA

Ganemos tensa la cuerda con Carmena para frenar las viviendas de lujo en Chamberí

Ganemos redobla la presión sobre el Ayuntamiento para que no se tramite la licencia de derribo del edificio de Raimundo Fernández Villaverde, "que tiene un valor histórico incuestionable"

Foto: La bancada de Ahora Madrid vota a favor de dar luz verde al proyecto urbanístico de Raimundo Fernández Villaverde. Seis concejales votaron en contra. (EC)
La bancada de Ahora Madrid vota a favor de dar luz verde al proyecto urbanístico de Raimundo Fernández Villaverde. Seis concejales votaron en contra. (EC)

Nuevo capítulo en torno a la política urbanística de Madrid, el principal conflicto que existe en el seno de la confluencia que gobierna el Palacio de Cibeles. El primer enfrentamiento público se hizo visible el pasado noviembre, en el pleno municipal que aprobó el plan de 355 viviendas de lujo situadas en la calle Raimundo Fernández Villaverde, en el corazón de Chamberí, que dividió a los concejales de Ahora Madrid gracias a la libertad de voto. En la picota estaban y están casi todas las actuaciones del delegado de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, cuestionadas seriamente por el sector de Ganemos Madrid, plataforma de la que provienen seis de los concejales del equipo de Gobierno.

Y precisamente el antiguo solar del Ministerio de Defensa vuelve a dar problemas internos a la alcaldía madrileña. Ganemos ha decidido redoblar la presión en su último intento por frenar el macroproyecto ubanístico junto a la Castellana, pese a estar ya aprobado el Plan Parcial. "Aspiramos a otro modelo de ciudad, a un urbanismo lógico en una ciudad y a priorizar los intereses y las necesidades de los vecinos. Ya ha habido demasiados pelotazos", explican portavoces de la plataforma. El argumento para lograr la paralización de la operación prevista en el que fue el Taller de Precisión de Artillería es claro: "El valor histórico y arquitectónico del edificio es incuestionable". En efecto, se trata de uno de los inmuebles más antiguos de Chamberí aunque según el Plan General de 1997, los terrenos están clasificados como "suelo urbano" estableciendo como uso el residencial y no incluye ningún edificio catalogado dentro de la parcela.

Después de que el pleno municipal aprobara en noviembre el Plan Parcial -con los votos en contra de Pablo Carmona, Rommy Arce, Montserrat Galcerán, Mauricio Valiente, Carlos Sánchez Mato y Yolanda Rodríguez- el pasado viernes el Ayuntamiento dio el visto bueno en la Comisión de Protección del Patrimonio Histórico, Artístico y Natural al expediente por el que se tramita la licencia del derribo. Un paso más que, a ojos de Ganemos, se parece en exceso al "modus operandi de gobiernos anteriores" y que no ve en la línea de la actual corporación "que en su programa defendía los intereses comunes y el patrimonio de la ciudad".

Aún así, Ganemos está dispuesto a dar la batalla y usar las últimas balas que podrían permitir el frenazo de la operación. Primero, porque el dictamen de la Comisión de Protección no es vinculante -aunque sí tiene un importante peso- y segundo, y más importante, porque se necesita la firma de un convenio de gestión para desarrollar urbanísticamente el ámbito -punto en el que se encuentra ahora el protecto-. Y sin la firma de ese convenio es casi imposible la concesión de una licencia para demoler el edificio. Según insisten miembros de la plataforma no dejarán de presionar al equipo de Gobierno "para rectificar el error que no debió cometerse con la aprobación del Plan Parcial".

La aprobación del mencionado convenio de gestión, que es ahora mismo la clave, incluirá en todo caso nuevas exigencias a los cooperativistas bajo la amenaza subyacente de retrasar 'sine die' su aprobación. La primera de ellas se centra en convertir el espacio del patio privado interior de la futura promoción de viviendas en un espacio libre público. En segundo lugar, el Ayuntamiento aspira a recibir la compensación de las redes locales mediante la entrega de locales comerciales por la cooperativa a precio de dotacional, y no de terciario, es decir, a un precio muy inferior al que se pagaría en el mercado.

En todo caso, el área que dirige José Manuel Calvo es ya el epicentro del desgaste interno de Ahora Madrid. Además de las viviendas de Raimundo Fernández Villaverde, el resto de grandes proyectos urbanísticos como el de Canalejas, Plaza de España, Mahou-Calderón (que finalmente contó con el beneplácito de Ganemos Madrid gracias al acuerdo con manzanas cerradas de ocho plantas, la multiplicación de la vivienda protegida sin llevar a cabo el soterramiento de la M-30) y Operación Chamartín dejaron negro sobre blanco las múltiples diferencias que existen entre los dos sectores de la candidatura.

Los otros conflictos políticos

Aunque el urbanístico se convirtió en protagonista, no es el único conflicto político que enfrentó a Podemos y Ganemos en el consistorio madrileño. La más importante tuvo que ver con la gestión del caso de los titiriteros. La brecha en el seno del grupo municipal aumentó cuando los grupos de la oposición cercaron a la concejal de Cultura Celia Mayer, exigiendo su dimisión. Los ediles vinculados a Ganemos mostraron su rechazo a cualquier tipo de cesión a las exigencias de renuncia, chocando con la apertura de una investigación para depurar responsabilidades ordenada por Manuela Carmena.

La otra batalla pendiente en Ganemos pasa por la defensa de cumplir la promesa electoral en torno a las remunicipalizaciones de la ciudad. La división interna se acrecentó tras las polémica surgida en torno a la licitación del contrato de recogida de basuras, cuando el Ayuntamiento lo volvió a sacar a concurso para que fuera gestionado por una empresa privada. Ganemos insiste, como en el resto de ocasiones, en que se deben cumplir los principales puntos del programa con el que la candidatura se presentó a las elecciones de hace un año. Sobre este tema, el ideario era claro: "Elaboración de una hoja de ruta para la remunicipalización de los servicios públicos" y "fijar una estrategia de recuperación progresiva de la gestión pública de los servicios municipales externalizados a las grandes empresas y grupos económicos".

También la Memoria Histórica suscitó críticas por parte de Ganemos Madrid. La plataforma tildó de "decepcionante" el comisionado nombrado para hacer cumplir la ley aprobada en 2007 en la capital española y que dirige Paca Sauquillo. "Es decepcionante que no esté ningún colectivo de memoria histórica y sí esté sobrerrepresentada la Iglesia católica", aseguraron en un comunicado.

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