EL GRUPO DE GOBIERNO SE DIVIDE EN EL VOTO

Una votación a mano alzada saca adelante la operación urbanística junto a la Castellana

Proyectos como los de Canalejas, Plaza España o Mahou-Calderón visibilizan el enfrentamiento entre el departamento de Urbanismo y el tejido asociativo, secundado por varios concejales

Foto: Infografía de las futuras viviendas de Raimundo Fernández Villaverde.
Infografía de las futuras viviendas de Raimundo Fernández Villaverde.

Las tensiones en el seno del Gobierno municipal a cuenta del departamento de Urbanismo que dirige José Manuel Calvo han acabado por explotar. La pretensión de aprobar el Plan Parcial que permitirá el derribo de un edificio histórico y unos jardines para la construcción de 355 viviendas junto a la Castellana, en Raimundo Fernández Villaverde, se ha encontrado con un doble rechazo, tanto interno como externo. La oposición de las asociaciones de vecinos, patrimoniales y ecologistas, así como de los vocales vecinos de Ahora Madrid en la Junta de Distrito de Chamberí se hizo patente ayer durante la comisión informativa, convocada a petición propia después de que varios ediles forzasen su aplazamiento en el pleno ordinario del miércoles para llevarlo a un extraordinario esta mañana.

De manera inusual la votación ha sido a mano alzada, a petición del PP y con la venia de la alcaldesa. Seis de los veinte ediles de Ahora Madrid votaron en contra, junto a los nueve socialistas. Los veintiuno del PP y los siete de Ciudadanos -que hasta ahora se habían abstenido-, votaron a favor, permitiendo así la aprobación in extremis del Plan Parcial.

A pesar del rechazo manifestado en la comisión por parte del tejido asociativo y los vocales vecinos eregidos en sus altavoces ante el ayuntamiento, la intención siguía ayer siendo la misma: darle luz verde en el pleno extraordinario convocado para este viernes, como finalmente ha ocurrido. Los ediles contrarios a su aprobación, alineados con las posturas defendidas por vecinos y asociaciones, ya valoraban anoche romper la disciplina de voto para sumarse a los intereses defendidos por las asociaciones vecinales, como finalmente sucedió. La alcaldesa, Manuela Carmena, siempre se mostró partidaria de dar libertad de voto a sus concejales, contraria a la disciplina de voto imperante en las formaciones tradicionales. 

Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid. (EFE)
Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid. (EFE)

Los agentes sociales que asistieron a la comisión calificaron el encuentro de “peripé” y tildaron sus conclusiones de “desalentadoras”. Desde el inicio, el encuentro ya estuvo cargado de cierta tensión porque en un principio no se permitió el acceso a los representantes de las asociaciones que no habían sido invitadas expresamente por el departamento. Finalmente, la ausencia de algunos invitados permitió la entrada hasta completar aforo de varios de ellos, que acudieron dando por hecho que el acto sería abierto. “No te esperas un comportamiento así del área de Urbanismo de este Gobierno, pero aun así vamos a ver cómo termina esto y que por lo menos les haga reflexionar sobre las líneas de la política urbanística, que no hace más que encontrarse con problemas y oposición vecinal”, explica Nines Nieto, presidenta de la federación madrileña de Ecologistas en Acción.

Proyectos como los de Canalejas, Plaza España o Mahou-Calderón están visibilizando el enfrentamiento entre el tejido asociativo de los barrios y el departamento de Urbanismo, que secundan varios concejales. El aplazamiento de la aprobación de este proyecto en el pleno del miércoles, que había presentado el edil del área de urgencia, estuvo forzada precisamente por este rechazo interno. Se exigía que al menos se celebrase una comisión informativa con todas las partes afectadas y las asociaciones que habían presentado alegaciones. Además de Calvo, por parte del Gobierno municipal, estuvieron presentes en el encuentro el concejal de Coordinación Territorial y Asociaciones y segundo teniente de Alcalde, Nacho Murgui, y el edil de los distritos de Centro y Chamberí, Jorge García Castaño. Ninguno de ellos se pronunció, dejando que fuesen los portavoces de los colectivos quienes argumentasen su rechazo.

En noviembre de 2014, Domo Gestora se adjudicó el solar del Ministerio de Defensa situado en Raimundo Fernández Villaverde tras presentar una oferta de 111 millones de euros e imponiéndose en la subasta pública a Construcciones Amenábar, Ferrovial y Pryconsa. La gestora realizó entonces un primer pago de 55,5 millones de euros gracias a aportaciones de los socios, y este miércoles expiraba el plazo para realizar a Defensa el pago del otro 50%, que iba a hacerse mediante financiación bancaria, si bien condicionada a la aprobación, por parte del ayuntamiento, del Plan Parcial de Reforma Interior que defina los aspectos urbanísticos esenciales de este ámbito.

El concejal Nacho Murgui (d) en una imagen de archivo. (EFE)
El concejal Nacho Murgui (d) en una imagen de archivo. (EFE)

Por tanto, y una vez expirado el plazo para acometer el segundo pago, Domo Gestora se encontraría en situación de impago respecto al Ministerio de Defensa, que, según fuentes consultadas por este diario, aseguran que habría acordado conceder a la gestora una prórroga en lugar de ejecutar la condición resolutoria, a la espera de que el ayuntamiento apruebe el Plan Parcial en el pleno extraordinario que se celebra hoy. 

La cooperativa, cubierta al 100% y con lista de espera por si alguno de sus socios decide darse de baja, pretende levantar 355 viviendas en régimen de cooperativa a un precio que rondará los 3.400-3.600 euros el metro cuadrado, un precio muy atractivo si se tiene en cuenta que en el distrito de Chamberí, donde se ubica el solar, y más concretamente el barrio de Ríos Rosas, el precio del metro cuadrado de la obra nueva se mueve en torno a 4.500 euros.

Pinza con el PP

El encargado de defender la aprobación del Plan Parcial durante el encuentro informativo fue el director general de Planeamiento y Gestión Urbanística, Juan Carlos Lasheras. De entre los ediles responsables de Urbanismo de los partidos de la oposición presentes en la comisión, solo lo apoyó el representante del PP. El concejal del PSOE votó en contra y el de Ciudadanos se abstuvo.

El mismo resultado que se prevé en el pleno de hoy, por lo que el plan saldría adelante gracias a los votos del PP, que se sumarían a los de Ahora Madrid, en minoría. Todo ello si los concejales más cercanos al tejido asociativo no rompen finalmente la disciplina de voto. 

Madrid

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