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El nuevo papel del BNG: implacable en el Congreso, sube como la espuma en Galicia
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Con Ana Pontón al frente

El nuevo papel del BNG: implacable en el Congreso, sube como la espuma en Galicia

Los nacionalistas gallegos se disparan en las encuestas mientras plantan cara al Gobierno y refuerzan el liderazgo de Ana Pontón

Foto: La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón. (EFE/Óscar Corral)
La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón. (EFE/Óscar Corral)

Cuando el BNG apoyó la investidura de Pedro Sánchez, obtuvo sus réditos políticos. Ahora que rechaza los Presupuestos y exhibe su cara más implacable hacia el Gobierno de coalición, también. Las encuestas se le han puesto de cara a los nacionalistas gallegos, con un porcentaje de apoyo por encima de la barrera psicológica del 1% y con hasta cuatro escaños, tres más que en la actualidad y por encima de su máximo histórico. Así es el panorama que dibuja la encuesta publicada este jueves por El Confidencial, que otorga un crecimiento nunca visto a una formación política que hace apenas tres años estaba bajo mínimos. El Bloque ve cumplido así su objetivo de ensanchar su base política, que impulsó abiertamente en su asamblea del pasado 7 de noviembre.

"Se está valorando nuestra coherencia", apunta un portavoz de los nacionalistas, que admite que el acuerdo de investidura fue sustancial para el BNG, pero opina que el momento actual tiene claves distintas. "En su día fue importante la investidura, porque con un solo diputado conseguimos un acuerdo histórico que puso en evidencia que una fuerza política en Madrid conseguía más y era más útil que lo fue en su día En Marea con cinco diputados o con todos los representantes gallegos del PSOE y el PP", defiende. Fue un acuerdo, el que hizo presidente a Sánchez, que según la interpretación interna "visibilizó y reforzó" al Bloque, que se posicionó como "defensor de los intereses de Galicia en Madrid".

Foto: El líder de Vox, Santiago Abascal. (EFE)

Sin embargo, el momento actual es muy distinto. Desde aquel apoyo, el BNG desempeña en el Congreso un papel de decidida oposición, lo que le convierte, junto con la CUP, en la única formación de izquierdas que rechaza sumarse a los pactos de la mayoría parlamentaria. Es un papel de 'outsider' que, por lo que se aprecia, está siendo perfectamente entendido por el electorado. Los nacionalistas creen que se valora su "coherencia", al apoyar o rechazar en función de los logros que ello suponga para Galicia desde una perspectiva nacionalista, y a partir de un planteamiento según el cual la comunidad autónoma recibe un trato desfavorable del Gobierno respecto a otros territorios en temas claves como infraestructuras, inversión, energía o industria. "Además, el BNG ha mostrado voluntad de votar que sí, pero el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos no admitió propuestas que admitiría y admite para otros territorios", señalan fuentes del Bloque.

Las causas del aumento probablemente no se ciñan solo a lo ocurrido en el Congreso de los Diputados. A la vuelta del verano, el BNG se vio inmerso en un inesperado debate, al abrir su portavoz nacional, Ana Pontón, un proceso de reflexión sobre su futuro. Nadie contaba con una eventual espantada de una candidata que ya en 2019 consiguió unos resultados históricos en las autonómicas gallegas, con un 23,80% de apoyos y 17 diputados, cuando venía de un 8,36% y de seis actas. Ese amago de retirada, que se resolvió en la asamblea de noviembre con su reelección con un 99% de los votos, reforzó a Pontón e incrementó su margen de maniobra en la peculiar coalición que es el BNG.

Para los nacionalistas, la reflexión de Ana Pontón y el proceso asambleario en general "reforzaron la percepción del nuevo BNG"; un Bloque que entre sus propias filas se ve a sí mismo en una nueva "centralidad política", no ideológica, sino de "capacidad de sumar apoyos en segmentos amplios y variados y ser alternativa política y de gobierno al PP". Aunque en el terreno de las ideas el BNG no se movió un ápice de sus planteamientos, la asamblea sirvió para matizar el perfil independentista de una formación que lleva el soberanismo en su ADN. "No somos independentistas", subrayó en la asamblea Rubén Cela, de la Ejecutiva Nacional, que definió al Bloque como "un frente político y la casa común de todos los nacionalistas", capaz de defender la independencia en el marco de estado federal, a pesar de sus alianzas con formaciones que defienden la ruptura con el Estado como ERC o Bildu.

Foto: La portavoz nacional del BNG, Ana Pontón. (EFE)

Ese perfil próximo a formaciones como los republicanos o Bildu es el principal flanco por el que el PP ataca en Galicia al BNG, actualmente la principal alternativa frente a la mayoría de Alberto Núñez Feijóo de cara a las autonómicas de 2024. Para los nacionalistas, esa "amenaza" está en el origen de la "agresividad" de los populares. Porque, en la línea de lo marcado por Ana Pontón en la asamblea, "para apoyar a este BNG no hace falta ser nacionalista, sino querer un cambio de políticas que beneficie a la sociedad gallega". Esta estrategia supone un salto de gigante en una organización estrechamente vinculada a su partido hegemónico, la UPG, de planteamientos más férreos que los que se impulsaron en el cónclave de A Coruña.

"En el PP están cómodos mientras el BNG se mueva donde a ellos les interesa: en las cuestiones de carácter identitario, en el debate de los principios políticos y en el horizonte estratégico". Pero el nuevo Bloque no quiere "caer en esa trampa" y apuesta por un perfil que lo visualice como alternativa de Gobierno. Y, en ese contexto, la caída del PSdeG —que los socialistas gallegos tratan de remontar desde el relevo en la dirección del pasado fin de semana— favorece las expectativas de los nacionalistas. El BNG asegura observar "con respeto" la "conflictividad interna" del PSdeG, ahora liderado por Valentín González Formoso. "Ellos tendrán que ver cómo resuelven sus crisis; más que coyuntural o de liderazgos, el problema del PSdeG parece estructural, de falta de proyecto gallego, pensado para la sociedad gallega y desde aquí".

Desde la óptica nacionalista, la gestión del Gobierno perjudica los intereses de Galicia, aunque admiten que indirectamente eso favorece sus expectativas en las próximas generales y autonómicas. Y lo ejemplifican con la dos ministras gallegas del Ejecutivo de Sánchez, Nadia Calviño y Yolanda Díaz. "La sociedad gallega sabe que son gallegas, y pueden valorar aspectos de su gestión, pero no las identifican con la defensa de los intereses gallegos. Y eso es así porque en su actuación ese elemento no está presente. Ni defienden ni muestran preocupación por los temas y la realidad gallega", sostiene el mismo portavoz.

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