DEBATE ELECTORAL

Feijóo salva el 'todos contra uno' en un debate con total sintonía entre PSdG, BNG y GeC

El candidato a revalidar la presidencia de la Xunta priorizó, al contrario que sus oponentes, la puesta en valor de su gestión, incluida la crisis del coronavirus, más que las propuestas

Foto: Debate a siete a la presidencia de la Xunta de Galicia. (CRTV/EP)
Debate a siete a la presidencia de la Xunta de Galicia. (CRTV/EP)

El candidato a revalidar la presidencia de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, logró resituar en un 'todos contra uno' el debate electoral organizado por la CRTVG, la corporación pública gallega, y afianzar así el mensaje de que los gallegos elegirán el próximo 12 de julio, según sus propias palabras, entre "un multipartito de 10 partidos o un partido que gobierne". O mayoría de gobierno o tripartito entre socialistas, nacionalistas y morados, que buscó asociar con un 'totum revolutum' con "programas incompatibles" frente a la "certeza" que vinculó a su Gobierno. Encargado de abrir y cerrar el debate, que se prolongó durante casi tres horas, con un formato con siete participantes —de los que solo cuatro tendrán representación, según todas las encuestas— en el que ocupó la centralidad, al menos físicamente situándose en el medio, Feijóo priorizó al contrario que sus oponentes la puesta en valor de su gestión, incluida la crisis del coronavirus, más que las propuestas.

Sus rivales Gonzalo Caballero (PSdG), Ana Pontón (BNG) y Antón Gómez-Reino (Galicia en Común) trataron de confrontar con su modelo y presentarse como alternativa progresista para una nueva etapa, personificando todos sus ataques en el actual presidente de la Xunta y apoyándose entre ellos. Hasta se escuchó una referencia de "compañeros", tras lo que se reivindicó un Ejecutivo gallego con "mayoría de izquierdas", convencido Gómez-Reino de que "hay una mayoría progresista en este país". "Por un voto se decide", repitió Caballero, también en el minuto de oro. En línea con el programa que defiende la coalición de gobierno entre PSOE y Unidas Podemos para la reconstrucción, socialistas y morados insistieron en la necesidad de reforzar los servicios públicos frente a los recortes, principalmente en Sanidad, que achacaron al candidato del PP. Si por momentos consiguieron acorralarlo, Feijóo logró salvar en términos generales el 'todos contra uno'.

"No dejar a nadie en la cuneta", insistió Caballero y "dejar atrás 10 años de cuarentena", retomó Gómez-Reino. Este último subrayó en varias ocasiones el papel de su compañera de filas, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, como en el caso de la concertación con sindicatos y patronal para prolongar los ERTE, además de reivindicar el ingreso mínimo vital. A ello sumó la candidata del BNG la necesidad de reformar el sistema de residencias "para no hacer negocio con la vejez" y el marco amplio de "un gran acuerdo de país para la reconstrucción". Pese a que Pontón y Caballero se juegan la segunda plaza según algunas encuestas como la del CIS, el 'fair play' se impuso entre ellos.

El candidato de Vox, Ricardo Morado, sin opciones de llegar al 5% necesario para obtener representación según todos los sondeos —al igual que Ciudadanos y Marea Galeguista—, se mostró pretendidamente como una fuerza antisistema, en su caso arremetiendo contra todos, a quienes tildó de nacionalistas, incluido el candidato popular, y realizando un discurso en clave estatal con todos los grandes 'hits' de su jefe de filas en el Congreso: "Gobierno criminal", "imposiciones nacionalistas", "adoctrinamiento en las aulas" (fue el único que no utilizó el gallego durante el debate) o "dictadura socialcomunista".

Solamente el candidato socialista se animó a confrontar con Morado para censurar sus ataques y también su presencia, aunque como introducción para centrarse acto seguido en Feijóo. Pontón lo evitó incluso cuando Morado le espetó que "sus cachorros" habrían agredido a candidatos de Vox en mítines, si bien tras incidir en ello más adelante se limitó a reprocharle que no condenase la violencia de género. A lo largo de buena parte del debate, Morado se limitó a pedir que sus oponentes condenasen la violencia que dijo que se había generalizado contra los dirigentes de su formación en actos de partido.

El candidato de Marea Galeguista, Pancho Casal, intentando situarse en el otro extremo a Vox, practicó también como Morado los ataques generalizados. En primer lugar a Feijóo, pero también a socialistas y morados, con los que fue igualmente duro y despectivo. "Hay tres opciones: Feijóo, el tripartito del señor Sánchez o Marea Galeguista", se presentó, para asegurar que su candidatura representa "la única fuerza que no tiene las manos atadas".

Sin nada que perder y aprovechando tanto la oportunidad de presentarse ante los votantes en el acto más importante de la campaña como la centralidad que en las últimas semanas ha adquirido Ciudadanos en el Congreso, la candidata naranja, Beatriz Pino, fue una de las sorpresas de la noche y logró lo que desde un principio reconoció que salió a buscar: diferenciarse de Vox, también del PP, pero tendiéndole la mano "para tener un mejor Gobierno", y posicionarse como la única voz que huye de la crispación y busca "la política útil y de centro". Mano tendida que rechazó Feijóo porque "sus votos son votos perdidos". También dudó el candidato del PP de que Vox lo apoyase para revalidar su cargo.

"No conformarse" fue el lema que guio las intervenciones de Pino, y si bien cayó en ocasiones en un discurso propio de MBA, se esforzó por empatizar con el ciudadano de a pie y la situación de las familias en el advenimiento de una nueva crisis económica, con un tono propositivo que pidió alejar de la crispación y los reproches: "Toca construir y no mirar hacia atrás". Reivindicó así "un pacto de unidad por la reconstrucción", sin excluir a nadie.

El debate se fue desencorsetando a medida que fueron avanzando los minutos y cogiendo ritmo, pese a las apelaciones de los moradores para evitar las interrupciones e incluso los careos. Caballero alzó la voz en no pocas ocasiones para negar los datos con los que el actual presidente de la Xunta defendió su gestión y se protegió ante los ataques. "La Arcadia feliz de Feijóo", se cansó el socialista tras reprochárselos una vez más, mientras que Pontón o Gómez-Reino lo tildaron directamente de mentir o de ser un "prestidigitador de los datos". Pese a todo, la crispación que se acumuló durante cerca de tres horas de debate electoral entre los siete candidatos a las elecciones gallegas quedó lejos de los niveles a los que llega en una hora de sesión de control en el Congreso de los Diputados.

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