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El gran pulso de Puig y Mazón por Ciudadanos: por qué las valencianas se juegan en el centro
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UN AÑO PARA LAS AUTONÓMICAS

El gran pulso de Puig y Mazón por Ciudadanos: por qué las valencianas se juegan en el centro

La movilización será trascendental y la Generalitat será para quien consiga atraer más votos a su bloque. Populares y socialistas se disputan los 470.676 apoyos que recibieron los naranjas en 2019

Foto: Carlos Mazón y Ximo Puig. (EFE/Kai Forsterling)
Carlos Mazón y Ximo Puig. (EFE/Kai Forsterling)

Un año. Ese es el tiempo que queda para las próximas elecciones autonómicas en la Comunidad Valenciana si se cumplen las previsiones y el 'president' de la Generalitat, el socialista Ximo Puig, exprime la legislatura prolongando un mes para hacerlas coincidir con las municipales en mayo de 2023. El escenario, según coinciden a lo largo de todo el arco político valenciano, está abierto. El territorio se prepara para una larga batalla electoral que, entre otras citas, servirá para medir también la salud electoral del Gobierno a pocos meses de las generales de noviembre, siempre que Pedro Sánchez opte también por apurar los plazos. El PSOE tiene que demostrar su capacidad de conservar gobiernos locales y autonómicos, ante la perspectiva de una probable repetición del popular Juan Manuel Moreno al frente de la Junta de Andalucía. La incógnita en el caso andaluz, según el consenso de la demoscopia, es conocer el nivel de dependencia de Vox para formar Gobierno y si Ciudadanos logrará sobrevivir parlamentariamente y conservar cierto grado de influencia.

La tendencia general que viene dándose desde las últimas elecciones generales es la de una sangría continuada de votantes naranjas de la que, por ahora, el PP es el gran beneficiado, pero también Vox, como pudo comprobarse en Castilla y León. Los de Inés Arrimadas se resisten a tirar la toalla, y han desoído los cantos de sirena de la integración y las listas conjuntas con los conservadores para concurrir en solitario el 19 de junio. Los resultados andaluces servirán para medir el nivel de resistencia del proyecto. La desaparición en una autonomía en la que tienen responsabilidades de gobierno podría elevar mucho más la presión para apartarlos de la carrera en otros lugares y torpedear el plan de la sucesora de Albert Rivera de llegar viva a las generales.

Puig prepara un cambio de 'consellers' socialistas para dar un impulso a la imagen de gestión

En la Comunidad Valenciana, Ciudadanos aspira a mantener su marca y su identidad. Así lo aseguraba la coordinadora y diputada María Muñoz en una entrevista con El Confidencial. Frente a los ofrecimientos de los populares y supuestas conversaciones que los naranjas no confirman, Muñoz insistía en que no habrá listas conjuntas. Los conservadores lo interpretan como una posición de fuerza y creen que todo puede cambiar tras las andaluzas. El pastel no es para nada despreciable. Con Toni Cantó de cabeza de cartel en abril de 2019, los naranjas cosecharon 470.676 votos y 18 escaños, tercera fuerza, por delante de Compromís y a un diputado del Partido Popular.

Foto: María Muñoz, en un local céntrico de Valencia, antes de la entrevista. (Pablo Gobernado)

Pero el popular Carlos Mazón no es el único que quiere pescar en ese caladero. Puig aspira a participar de esa redistribución, según coinciden en señalar desde su entorno. Los socialistas aseguran contar con estudios que mantienen la salud de la actual coalición de gobierno con Compromís y Unidas Podemos y que posicionan al barón socialista como un dirigente moderado, con poco rechazo social y capaz de atraer votantes de centro, el 'target' deseado. La expectativa es que proyectos como el de la gigafactoría de Volkswagen y los que puedan desplegarse vía fondos europeos ayuden a asentar esa imagen, ligada a la gestión económica.

Puig ultima para esta semana una crisis de gobierno en la que podría mover a varios de los 'consellers' socialistas con la intención de lanzar la imagen de último impulso a la gestión. Además de la posible salida de Ana Barceló desde Sanidad a la portavocía de las Cortes valencianas, se baraja la posibilidad de reforzar el perfil político de la Conselleria de Innovación, con sede en Alicante, y visibilizar el rol de Arcadi España, ahora 'conseller' de Política Territorial, hombre de la confianza de Puig.

El PP cree que absorberá a Cs con Vox, pero Puig aspira a compensar el desgaste de Compromís

Por contra, en el flanco del PP, dan por segura una absorción del votante naranja. El último sondeo que dicen manejar los populares sitúa el equilibrio entre bloques en 51 escaños en favor de la suma PP+Vox (30 para los conservadores y 21 para la extrema derecha) frente a los 48 del actual Botànic. En ese giro, donde Ciudadanos conservaría un insuficiente 4% para lograr representación, los populares absorben el 30% de sus votos, Vox, el 27% y apenas el 4% iría a parar a la urna socialista. El resto se quedaría en la abstención.

En una contienda en la que se va a medir la movilización del voto de los partidos que conforman el Consell del Botànic (PSPV-PSOE, Compromís y Unidas Podemos) y su nivel de desgaste ocho años después de llegar al poder, arrancar un puñado de electores naranjas para que no terminen en la bolsa de PP y Vox podría ser determinante a la hora de consolidar los equilibrios ente bloques y, por tanto, la gobernabilidad. No es el único factor que decidirá la asignación del poder autonómico. Pero sí es importante. Los otros dos son el auge de Vox y el desgaste que está sufriendo Compromís como consecuencia de la situación prejudicial de la vicepresidenta Mónica Oltra y su posible imputación por parte del Tribunal Superior de Justicia. Dos claves para el siguiente capítulo.

Un año. Ese es el tiempo que queda para las próximas elecciones autonómicas en la Comunidad Valenciana si se cumplen las previsiones y el 'president' de la Generalitat, el socialista Ximo Puig, exprime la legislatura prolongando un mes para hacerlas coincidir con las municipales en mayo de 2023. El escenario, según coinciden a lo largo de todo el arco político valenciano, está abierto. El territorio se prepara para una larga batalla electoral que, entre otras citas, servirá para medir también la salud electoral del Gobierno a pocos meses de las generales de noviembre, siempre que Pedro Sánchez opte también por apurar los plazos. El PSOE tiene que demostrar su capacidad de conservar gobiernos locales y autonómicos, ante la perspectiva de una probable repetición del popular Juan Manuel Moreno al frente de la Junta de Andalucía. La incógnita en el caso andaluz, según el consenso de la demoscopia, es conocer el nivel de dependencia de Vox para formar Gobierno y si Ciudadanos logrará sobrevivir parlamentariamente y conservar cierto grado de influencia.

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