CONSELLERA VALENCIANA DE SANIDAD

Ana Barceló: "Si no controlamos la pandemia, la economía no terminará de despegar"

La consellera valenciana de Sanidad afirma que el enfrentamiento entre Madrid y el Gobierno es evitable y defiende las medidas de restricción. "Son necesarias", dice.

Foto: Ana Barceló, en las dependencias de la Conselleria de Sanidad. (Miguel Lorenzo)
Ana Barceló, en las dependencias de la Conselleria de Sanidad. (Miguel Lorenzo)

A Ana Barceló (Sax, 1959) nadie pudo avisarle de dónde se metía cuando en junio de 2018 aceptó el ofrecimiento del 'president' de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, para hacerse cargo de la Conselleria de Sanidad en sustitución de Carmen Montón cuando se marchó como ministra al Gobierno de Pedro Sánchez. Abogada de profesión y militante del PSOE, en el arranque de 2020 se topó con una pandemia mortal que ha puesto patas arriba los sistemas sanitarios de todo el planeta y que se ha cobrado centenares de miles de muertos, alrededor de 50.000 en España y más de 1.600 en la Comunidad Valenciana.

Admite que no tiene ni idea de cuándo podrá darse por controlada la enfermedad y fía ese objetivo y también la recuperación de la normalidad social y económica a la universalización de una vacuna efectiva a la que no es capaz de poner fecha. De estilo precavido y poco dado a la confrontación, evita meterse en el charco de buscar culpables a la situación de caos sanitario que vive la Comunidad de Madrid, pero defiende que las retricciones propuestas por el Gobierno son necesarias y que la obligación de una comunidad autónoma es tomar medidas para grantizar la salud de sus ciudadanos, aunque sean duras. "Si no tenemos salud, si no controlamos la pandemia, probablemente la economía no terminará de despegar", advierte.

PREGUNTA. La Comunidad Valenciana acumula muchos días con IA de contagios a niveles de Canarias, que es un archipiélago. Para algunos estándares de epidemiología incluso podría decirse que está fuera de situación de pandemia. ¿Cómo explica esta excepción?

RESPUESTA. No podemos decir que está todo controlado. Tenemos que seguir insistiendo en las medidas porque las situaciones son cambiantes. En muchos aspectos hemos vuelto a una cierta cotidianidad: hay mucha movilidad. Tenemos que seguir insistiendo y estamos muy alerta. Con todo, creo que se ha hecho un buen trabajo en atención primaria y en Salud Pública en la identificación de los brotes, en el seguimiento y el rastreo. Se ha sumado también el Ejército a estas labores. Y por supuesto, los servicios de prevención de riesgos laborales de las empresas. Hemos hecho una coordinación extraordinaria entre los agentes que intervienen en ese control que nos ha permitido tener encapsulado o con una cierta trazabilidad cada brote.

Estamos preparados para atender a los desplazados de Madrid

P. Pero si se analizan las cifras de positivos que ustedes difunden a diario y las que refleja el Ministerio de Sanidad, las suyas son más elevadas que las que reportan. Hay días que la diferencia es de casi el doble. ¿La Incidencia Acumulada, es decir, la incidencia de la enfermedad en el conjunto de la población, se calcula sobre sus cifras de positivos o sobre las que hace públicas el Ministerio? ¿Por qué esa diferencia en los datos?

R. Puede haber un decalaje, pero los datos el Ministerio los coge de la plataforma. No son datos que transferimos mecánicamente. Los extraen de la misma plataforma donde nosotros descargamos. Los mismos datos que damos nosotros son los que da el Ministerio.

P. Pero hay una diferencia en los datos que da cada institución.

R. Si hay diferencia no sé a qué puede deberse, quizás a que hay un decalaje o que los cogen a partir de una hora determinada y hay datos que entran después. No se lo puedo decir. Lo que es cierto es que nosotros siempre hemos dado los datos reales que tenemos.

P. ¿Y la incidencia acumulada entonces (IA) a partir de qué datos de positivos se obtiene?

R. De los datos que da el Ministerio. Pero de los nuestros también se puede obtener esa incidencia. Eso nos permite tomar decisiones como el confinamiento de Benigànim, el cierre nocturno en Gandía o las medidas que tomamos en la ciudad de Valencia. Hacemos un seguimiento diario muy exhaustivo para saber si hay que cambiar las medidas.

P. Ha puesto en duda en alguna otra entrevista esta semana que grandes acontecimientos festivos, como las Fallas, puedan celebrarse el año que viene. ¿Tan poca confianza tienen en que las vacunas estén disponibles en el medio plazo?

R. No es desconfianza, es que la realidad es muy dura y te da una bofetada por la mañana todos los días cuando te levantas. Hacer una previsión a largo plazo es difícil. Generar una expectativa es un problema siempre. Es difícil que podamos pensar en grandes eventos y grandes fiestas en estos momentos sin vacunas. Aventurar lo que va a pasar en marzo es difícil. Y generar una expectativa de que va a poder ser posible que se celebren es todavía muy complicado. No debemos hacerlo. En esa expectativa van muchas cosas: reservas de vuelos, de hoteles, compras, inversión… Si no pudiéramos llevar a cabo esas fiestas nos encontraríamos en una situación complicada, que serían las cancelaciones de todo. Yo prefiero referirme al momento en el que estoy. Aunque la incidencia es la menor de España no quiere decir que tengamos que confiar en que los datos vayan a ser esos siempre. Vemos constantemente que pueden aparecer brotes, ciudades que se confinan en el resto de España o cómo Europa vuelve a un confinamiento cuando parecía que sus datos eran extraordinarios. Tenemos que tener mucha prudencia y no aventurar algo que no sabemos todavía, ni siquiera los que están investigando con la vacuna.

Una cosa es tener vacuna y otra que se termine de fabricar, que podamos distribuirla y que se administre a todos los ciudadanos

P. ¿Qué dicen los especialistas de la Conselleria de Sanidad sobre el desarrollo de las vacunas?

R. Eso corresponde al Ministerio de Sanidad, que llegó a un acuerdo con la Comisión Europea. La UE ha invertido con varios laboratorios.

P. Pero el Ministerio de Sanidad dijo que a final de año se podría empezar con las primeras vacunaciones.

R. Ayer escuché a la OMS y comentaron que a final de año tendremos vacuna. Pero una cosa es tener vacuna y otra que los ensayos sean buenos, que se termine de fabricar, que podamos distribuirla, que se administre a todos los ciudadanos que podamos y que tenga sus efectos. Todo eso tiene un recorrido. El hecho de que digamos que tenemos una vacuna no quiere decir que el efecto sea inmediato ni en pocos días. Yo, que no tengo la información que pueda tener el Ministerio o la OMS sobre cuáles son las expectativas para tener resultados sobre una vacuna, no me voy a pronunciar sobre una vida normal que todavía no ha llegado.

P. ¿Entonces trabajan con un escenario en 2021 de coronavirus?

R. Estamos trabajando con un escenario diario con una expectativa muy pequeña, de días. No podemos estar previendo lo que va a pasar porque no tenemos más datos de los que tienen ustedes de cómo va la investigación.

P. Países como Bélgica, que ahora vuelve a tener incidencia de contagios, han relajado las restricciones de cuarentenas y desplazamientos con la Comunidad Valenciana. ¿Están trabajando con otros estados europeos para propiciar aperturas similares, como por ejemplo Alemania, o es algo que no está en sus manos?

R. No está en manos de la Generalitat. Hay una coordinación de ministros de la Unión Europea.

P. El ministro de Exteriores de Alemania comentó que para ellos habría una línea roja que son 50 contagios por cada 100.000 habitantes en una semana. Y ahora mismo la Comunidad Valenciana está por debajo de esa cifra.

R. Pero tenemos que tener en cuenta que no vivimos en una isla. No somos un archipiélago. Hay que bajar a menos de 50 el índice, pero las situaciones son cambiantes. Lo vemos en otros lugares del territorio nacional y en otros países. No podemos saber con certeza cuánto vamos a mantener ese umbral. Es lo que estamos intentando constantemente con el trabajo de todos los profesionales y con las medidas.

Entrevista con Ana Barceló, consellera de Sanidad. (Miguel Lorenzo)
Entrevista con Ana Barceló, consellera de Sanidad. (Miguel Lorenzo)

P. Ha introducido el tema de la movilidad y la interacción territorial. Algunos alcaldes de municipios turísticos como Benidorm, Xàbia o Torrevieja ven ahora con buenos ojos, quizás por necesidad, la llegada de desplazados de otras autonomías, como Madrid, con una incidencia muy elevada de la enfermedad. Durante el estado de alarma hubo varios miles de personas desplazadas que se acercaron a los centros de salud valencianos. ¿Está el sistema preparado para atender otra posible sobrecarga?

R. Estamos preparados porque somos una comunidad que es destino turístico. La llegada de ciudadanos de otras comunidades la tenemos cada verano. Por eso tenemos consultorios en la zona de playa y reforzamos precisamente para atender esa demanda. Muchas personas vienen porque tienen su segunda residencia y otras porque viajan por placer. Esta comunidad como receptora siempre ha estado preparada para atender a todas las personas desplazadas.

P. ¿Qué opinión le merece el enfrentamiento permanente de la Comunidad de Madrid y su presidenta Isabel Díaz Ayuso con el Gobierno central?

R. Evitable. Me parece evitable, aunque no soy quién para decir a ninguna comunidad autónoma lo que tiene que hacer. Cada presidente de una autonomía vela por la salud de sus ciudadanos y ciudadanas y eso es lo que le debe guiar a la hora de establecer medidas que son son duras, pero necesarias.

P. ¿Cree, por tanto, que el planteamiento que está haciendo el Ministerio de Sanidad es el adecuado para la situación en la que se encuentra la Comunidad de Madrid actualmente?

R. Entiendo que dentro de ese diálogo que siempre ha existido desde el estado de alarma, incluso cuando el Ministerio reunía todo la coordinación, ha consultado con las comunidades en el seno del Consejo Interterritorial. Siempre las comunidades nos hemos mostrado solidarias unas con otras. Sabiendo que cada territorio tiene unas peculiaridades, hemos entendido que las medidas que acordamos en el Consejo Interterritorial eran las necesarias. Madrid es un nodo de comunicación, no solo por los ciudadanos que se desplazan por negocios o visitas de placer a otras comunidades, sino también por los ciudadanos que viajan a Madrid. Cada comunidad tiene que adoptar las medidas para que todos estos desplazamientos se hagan con una cierta seguridad. La preocupación que tienen, por ejemplo, las autonomías limítrofes es comprensible.

Madrid es un nodo de comunicación, no solo por los ciudadanos que se desplazan a otras comunidades, también por los ciudadanos que viajan a Madrid

P. El mando único y el estado de alarma generó fricciones del Gobierno con algunas autonomías. La Generalitat tuvo su episodio de discrepancia cuando Sanidad retrasó el primer cambio de fase en mayo. Visto ahora con perspectiva, ¿no cree que se precipitaron y que realmente los datos no eran tan buenos en aquellos momentos? Había muchas carencias en la capacidad de rastreo, por ejemplo.

R. Yo sigo manteniendo la misma posición. Cuando lees los informes del resto de comunidades en los cambios de fase es verdad que los redactores de cada documento son técnicos distintos. Estábamos convencidos en aquel momento. Pero, sin embargo, hemos sido una de las comunidades que ha hecho la desescalada mucho más lenta. Hubo algunas que ni siquiera permanecieron una semana en la última desescalada o que anticiparon la nueva normalidad. Pero la Comunidad Valenciana ralentizó y permanecimos en la últimas fase tres semanas. Queríamos asegurar los datos. Ahora todo el mundo lleva las mascarillas, pero las medidas que se toman no pasan de forma inmediata a la cotidianidad de las personas; tiene que pasar un poquito de tiempo.

P. ¿Qué le parece la aparición del director del CAES, Fernando Simón, en un programa de televisión en pleno incremento de contagios en España?

R. No juzgo. Tengo una buena opinión de Simón y no voy a entrar a valorar la agenda que pueda tener.

P. Da la sensación de que España y la Comunidad Valenciana se enfrentan a una permanente dicotomía entre control del virus o economía. Y ciertamente los datos económicos son preocupantes y nos nos quitamos de encima ni el virus ni la incertidumbre. ¿Con qué escenario temporal trabajan ustedes en el que el país pueda recuperar la normalidad?

R. No podemos trabajar en un marco temporal si no tenemos la vacuna. Cuando tengamos la vacuna entonces preguntaremos a los economistas qué tiempo necesitamos para recuperar la economía. Ahora no me planteo ese horizonte. Si nosotros no acabamos pronto con el virus, no podemos reactivar la economía. Ahora mismo no tenemos restricciones extraordinarias en bares, restaurantes o aforos. Pero si no controlamos estos podríamos tener una restricción que podría perjudicar precisamente a esa economía. Si no tenemos salud, si no controlamos la pandemia, probablemente la economía no terminará de despegar. Tenemos que seguir manteniéndonos firmes en las medidas y en su cumplimiento. Y eso pasa mucho también por la responsabilidad de los ciudadanos. Esta comunidad, el estado de alarma lo hizo perfecto. Y digo perfecto porque cuando hicimos el estudio de movilidad vimos que apenas hubo movilidad. Eso quiere decir que cumplimos el confinamiento a rajatabla. Por eso cuando hicimos el estudio de seroprevalencia nuestro índice era bajísimo. Incluso ahora cuando hacemos las pruebas de PCR en asintomáticos, nos damos cuenta de que nuestros diagnósticos detectan un 7,7%. Esto es bajo, quiere decir que no ha habido transmisión.

Cuando tengamos la vacuna entonces preguntaremos a los economistas qué tiempo necesitamos para recuperar la economía

P. Es señal de que la población está concienciada de cómo debe actuar… aunque hay episodios como el del colegio mayor Galileo Galilei.

R. Eso son excepciones que tienen que cortarse y que se tienen que corregir. Hemos adoptado rápidamente medidas de confinamiento, suspensión de las prácticas, cierre de la Universidad Politécnica… Esto hay que atajarlo rápidamente. Notamos que la ciudadanía es muy responsable, pero tenemos que seguir insistiendo. Cuando los datos dan un respiro nos podemos relajar, y ahí no nos vamos a permitir ningún lujo.

Ana Barceló, en su despacho de la Conselleria de Sanidad. (Miguel Lorenzo)
Ana Barceló, en su despacho de la Conselleria de Sanidad. (Miguel Lorenzo)

P. La directora general de Salud Pública de la Generalitat, Herme Vanaclocha, formaba parte en principio del comité científico que asesoraba al Gobierno en la lucha contra el covid. Sin embargo, a veces ha dado la sensación de que la Conselleria se enteraba de decisiones epidemiológicas a posteriori, como cuando ustedes demoraron la obligatoriedad de la mascarilla. ¿Con qué regularidad se reúne Vanaclocha con el resto de integrantes del comité y con el Ministerio de Sanidad? ¿Se atienden sus opiniones?

R. El asesoramiento que se da estará a unos niveles que no serán los que trasciendan o que coincidan con las medidas que tenemos que adoptar en cada comunidad. No tienen por qué ser generalizadas. No sé hasta qué punto una decisión como la de las mascarillas se adoptó en esa comisión de expertos o el nivel son reuniones mucho más técnicas y con un grado muy superior de información.

P. ¿Pero se producen esas reuniones?

R. Sí que se producen, pero no sé la periodicidad ni tienen por qué trascender las reuniones que se mantienen.

P. Se lo pregunto porque hay todo un misterio, una especie de Cuarto Milenio, sobre esas reuniones.

R. Cuando hablamos de científicos pensamos en personal externo, en alguien que va a venir a decirnos lo que tenemos que hacer. Lo que ha demostrado la pandemia es que tenemos extraordinarios especialistas, expertos y científicos. Y los tenemos en la administración, en los hospitales, repartidos en atención primaria y Salud Pública.

P. Ha bajado mucho la mortalidad en el ratio sobre positivos. ¿Esto es porque ahora se detectan muchos más positivos?

R. No. Tampoco sabemos por qué. Parece que el virus es menos letal. Al principio el virus producía hasta el estallido de los alveolos. Tenían una carga brutal. ¿Por qué ha ido perdiendo algo esa carga? Esto no quiere decir que no sea letal en personas que no sean mayores. Hemos visto durante los últimos meses que se están produciendo fallecimientos en personas de 50 y 52 años, y no necesariamente con patologías. El virus tiene unas consecuencias distintas [en perdonas distintas]; yo no soy científica y no me atrevo a decir ni a valorar por qué ocurre. Si supiéramos más del virus probablemente las vacunas llegarían antes.

P. La Generalitat valenciana también decidió tener su propio canal de compras de material y no adscribirse a la compra centralizada del Ministerio. Ahora parece que está costando bastante sacar el contrato marco y que hay retrasos en las compras. ¿Cuál es la situación aquí? ¿Paro cuándo cree que podrá adjudicarse los lotes?

R. De momento tenemos una buena reserva. Llegamos a adquirir mil toneladas de material. En el almacén logístico tenemos bastante material, para seis meses. Cuando se rompió el ‘stock’ y el mercado y se cerraron fronteras, al ser una comunidad exportadora y con las relaciones que teníamos, el presidente (Ximo) Puig pudo contactar y encontrar una vía para traer material para nosotros y otras comunidades. Esa lección que aprendimos rápidamente nos ha llevado a no dejar de seguir comprando conforme hemos consumiendo para reponer y que no se produzca ninguna rotura. Ese estocaje se está trabajando ahora. No entramos en el acuerdo marco porque no podían entrar empresas valencianas que han hecho un esfuerzo extraordinario. Muchas cambiaron la producción, investigaron para poder obtener las certificaciones. Hay que dar oportunidades al esfuerzo empresarial que se ha hecho en un momento complicado donde está reconversión de determinados sectores les ha permitido mantener a muchas familias y que no tuvieran que ir a un ERTE o un paro definitivo.

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