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Un independentismo 'roto' pincha en el quinto aniversario del 1-O: "Botifler, yo no te votaré"
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En el 5º aniversario del referéndum

Un independentismo 'roto' pincha en el quinto aniversario del 1-O: "Botifler, yo no te votaré"

La movilización del bloque 'indepe' sigue perdiendo fuelle, con una concentración en Barcelona que solo ha conseguido congregar a 11.000 personas frente al Arco de Triunfo

Foto: Concentración en el aniversario del 1-O en Barcelona. (EFE/Enric Fontcubierta)
Concentración en el aniversario del 1-O en Barcelona. (EFE/Enric Fontcubierta)

Un lustro después del 1-O en Cataluña, las cosas ya no son lo que fueron. La conmemoración del punto álgido del independentismo en la década pasada, el referéndum ilegal celebrado en la región a espaldas del Estado, entre cargas de la Policía y altercados en decenas de ciudades y pueblos catalanes, ha servido para escenificar la fractura del bloque secesionista, ruptura que hoy es muy patente en el mismo seno del movimiento, que también ha perdido pulso a la hora de movilizar a sus bases en días simbólicos como el de hoy.

Gritos de "Govern dimisión", los ya habituales carteles de 'botiflers', y pitos del público han atronado en el acto central frente al Arco de Triunfo de Barcelona justo cuando se han recordado los nombres de los políticos de ERC encarcelados por el 'procés'. Por el contrario, los aplausos han resonado con fuerza cuando se recordaba a los presos de JxCAT. Esta ha sido la tónica en la calle, que sigue respondiendo a la Assemblea Nacional Catalana (ANC), pero con menos músculo que antes, claramente inclinada por la tesis de Junts que, al menos de puertas para fuera, apuesta por volver a la vía unilateral para conseguir la independencia.

Foto: El secretario general de JxCAT, Jordi Turull (i), y la presidenta del partido, Laura Borràs. (EFE/Enric Fontcuberta)

Ante la delicada situación que atraviesa el eje independentista, acentuada por el cese de Jordi Puigneró, el presidente Aragonès ha optado por no acudir al acto celebrado en la Ciudad Condal. El 'president' se ha dirigido a los catalanes a través del plasma, en una declaración institucional en la que ha asegurado que harán posible "que Cataluña vuelva a votar", como en la "gran victoria" del 1-O. Además, el dirigente de la Generalitat ha mandado un mensaje de unidad al bloque independentista, justo cuando la grieta con Junts puede dinamitar el final de la legislatura en Cataluña.

"Tenemos que volver a encontrarnos. Volver a trabajar en positivo en aquello que nos une de forma incuestionable. En aquello que hoy todavía despierta todo nuestro orgullo", ha señalado Aragonès, uno de los prinicipales señalados por las bases más irredentas del secesionismo. De hecho, la ANC ha querido llevar la protesta hasta la céntrica plaza de Sant Jaume, donde se encuentra la sede de la Generalitat. Allí han levantado un muro con urnas como las utilizadas en el referéndum de 2017 y con un mensaje claro a las formaciones políticas: "O hay un plan para hacer la independencia o no nos quedaremos quietos. Presentaremos una lista cívica y tiraremos adelante", ha asegurado la presidenta de la ANC, Dolors Feliu, entre pancartas que han reflejado el "botifler, yo no te votaré" en alusión a Aragonès.

Cansancio en la calle

La pérdida de músculo en la calle y el cansancio de las bases independentistas ha seguido la tónica de la última Diada, con unas cifras de asistencia en el acto central de Barcelona de unas 11.000 personas, según ha informado la Guardia Urbana. Esta concentración en el centro de Barcelona ha estado marcada por los gritos contra el Govern y los numerosos pisos que ha recibido una de las políticas presas en el 'procés', la que fuera presidenta del Parlament cuando se realizó la DUI, Carme Forcadell.

Foto: Jordi Turull, Laura Borràs y Jordi Puineró. (EFE/Enric Fontcuberta)

"Necesitamos una estrategia común. Dejemos de batallar entre nosotros. Trabajemos conjuntamente. Tenemos que estar más preparados y organizados. La transversalidad fortalece el movimiento", ha sostenido sobre silbidos una Forcadell que ha mantenido un semblante serio durante toda su intervención ante las bases independentistas. Por allí también se han dejado ver miembros de la cúpula de ERC, como la secretaria general adjunta y portavoz, Marta Vilalta. No obstante, los rostros de Junts han sido los más visibles en el acto: la exconsellera Meritxell Serret; la presidenta del partido, Laura Borràs; el secretario general, Jordi Turull, y el exvicepresidente del Govern, Jordi Puigneró.

La propia Laura Borràs ha aprovechado la jornada para incidir en el pulso que su partido mantiene con Aragonès para restituir a Puigneró como vicepresidente de la Generalitat. La presidenta de Junts ha asegurado que su propuesta para solucionar la crisis de gobierno pasa por cumplir con los acuerdos de investidura firmados por las dos formaciones. "Si uno ha firmado un acuerdo debe ser responsable de este acuerdo que ha firmado", ha recordado, mientras el tiempo sigue corriendo para la dirección de JxCAT llame a sus bases para decidir si, finalmente, deja caer el Govern, con todas las implicaciones que eso pueda tener en un mundo independentista centrado en buscar culpables en sus filas.

La última palabra ha sido para el 'expresident' Carles Puigdemont, que conserva su tirón en las bases independentistas. Su intervención ha tenido lugar a través de la pantalla gigante instalada frente al Arco de Triunfo y ha conseguido levantar la mayor ovación de la tarde. El que fuera artífice de la DUI ha asegurado que "no tiene sentido hacer otro referéndum". "Votar ya hemos votado", ha señalado el exlíder de Junts, marcando distancias con la estrategia de ERC de alcanzar una nueva votación acorada con el Ejecutivo central. "Nadie prometió que fuera fácil. La nuestra es una lucha que no caduca", ha señalado Puigdemont antes los suyos.

Protesta CDR en Girona

Más de 600 personas convocadas por los Comités de Defensa de la República (CDR) han protestado en Girona en contra del Govern el día que se cumplen cinco años del 1-O.

La multitud se ha concentrado hacia las 19.30 horas en la plaza del 1 de Octubre y han avanzado hacia la Gran Vía de Jaume I hasta llegar a la sede de la Generalitat, donde han quemado un muñeco con la cara del presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. Los manifestantes han levantado pancartas con lemas como '5 años de una gran estafa', criticando a los partidos independentistas y reclamando la independencia, y se han dispersado hacia las 20.50 horas.

Hacer frente a la crisis

Por último, el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, y el secretario general de Junts, Jordi Turull, hablarán este domingo sobre la crisis del Govern ERC-Junts. "Mañana mismo tendremos una conversación", ha anunciado Aragonès (ERC) este mismo sábado por la noche en una entrevista de 'TV3'. El plazo que fija Junts para rehacer con ERC la crisis del Govern acaba el domingo por la noche: la Ejecutiva de Junts prevé valorar la situación el lunes por la mañana y elaborar la pregunta que deberá responder la militancia para decidir si sale o no del Govern, en una consulta el jueves 6 y viernes 7.

Un lustro después del 1-O en Cataluña, las cosas ya no son lo que fueron. La conmemoración del punto álgido del independentismo en la década pasada, el referéndum ilegal celebrado en la región a espaldas del Estado, entre cargas de la Policía y altercados en decenas de ciudades y pueblos catalanes, ha servido para escenificar la fractura del bloque secesionista, ruptura que hoy es muy patente en el mismo seno del movimiento, que también ha perdido pulso a la hora de movilizar a sus bases en días simbólicos como el de hoy.

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