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Nuevo enganchón entre Puigdemont y Rufián a cuenta de los viajes de Asens a Waterloo
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La batalla entre ERC y JxCAT

Nuevo enganchón entre Puigdemont y Rufián a cuenta de los viajes de Asens a Waterloo

El portavoz de ERC en el Congreso hizo un comentario desde la tribuna a Asens, diputado de los comunes, lo que provocó la reacción en tromba del 'expresident' y su entorno

Foto: Gabriel Rufián, durante su intervención en el Congreso en el pleno para dar cuenta del espionaje con Pegasus. (EFE/Fernando Alvarado)
Gabriel Rufián, durante su intervención en el Congreso en el pleno para dar cuenta del espionaje con Pegasus. (EFE/Fernando Alvarado)
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Cada día que pasa más, la némesis de Carles Puigdemont no es Mariano Rajoy, sino un político más joven, que trabaja en Madrid y que siempre habla en castellano. Ambos son catalanes, ambos independentistas. Pero parecen de planetas diferentes. Es Gabriel Rufián, con quien los encontronazos son habituales. El nuevo pique se produce dos meses después de que el portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados acusase en público al entorno del 'expresident' de estar jugando a James Bond. “No vaya tanto a Waterloo”, le espetó ayer desde la tribuna de la Cámara Baja a Jaume Asens, de los comunes, durante el debate sobre el espionaje de Pegasus. Fue suficiente para que Puigdemont se diese por aludido.

Como es habitual, el 'expresident' respondió desde su cuenta de Twitter: "Ir a Waterloo a hacer política o hacer visitas personales solo molestaba a quienes nos quieren aislar y encarcelar. Veo que ahora también molesta a ERC. Lo siento. Sobre todo porque si la alternativa es ir tanto a Madrid, ya vemos sus resultados. Hoy mismo".

No fue el único. Su entorno más cercano también salió en tromba contra Rufián. Fue el caso del senador Josep Maria Matamala: "Rufián, quédate en Madrid o mejor ve a Sevilla con Enric Millo. ERC, por dignidad, actúa. No quiero pensar que él sigue sus directrices y si son las suyas está engañando a la mayoría de sus votantes". En JxCAT, la alusión a la influencia de Waterloo ha vuelto a sentar como un tiro. Así que Rufián, ya convertido en la bestia negra del socio de gobierno de Pere Aragonès, abrió otra crisis.

Asens siempre ha jugado un rol muy cercano al independentismo, pese a que técnicamente es de los comunes, un partido que no es soberanista. Es abogado y fue la persona que aconsejó a Carles Puigdemont huir a Bélgica en octubre de 2017. De hecho, su propio abogado en aquel entonces, Jaume Alonso-Cuevillas, no sabía que Puigdemont iba a huir.

El problema del plan de Asens radica en que una vez que has huido de la Justicia, resulta muy complicado volver, algo que están experimentando en sus carnes tanto el propio Puigdemont como el resto de los políticos catalanes que optaron por esa vía. El diputado de los comunes nunca ha engañado a nadie, pero eso le aleja del proyecto de Yolanda Díaz, que no plantea flirteos con el soberanismo.

Desajustes en el soberanismo

Al final, en esta doble vía entre el independentismo de interior, el que está gobernando en la Generalitat, y los que intentan marcar la pauta desde Bélgica, Rufián solo es la expresión más abrupta de ese desajuste. Con sus 13 diputados republicanos, es el principal apoyo del Gobierno de coalición que encabeza Pedro Sánchez. Los de Puigdemont lo ven diferente. Apuestan por derribar al Ejecutivo y provocar una crisis política que, en teoría, podría servir para acercar Cataluña a la independencia.

Foto: Carles Puigdemont. (EFE/Julien Warnand)

Pere Aragonès siempre ha intentado ser más diplomático. Su visita a eurodiputados en Bruselas hace dos semanas en el fondo era una excusa para verse con Puigdemont, cosa que en el independentismo se valoró de manera positiva, pasando por alto que el presidente de la Generalitat visitase la capital de Europa y que no se reuniese con ningún comisario europeo ni con cargos comunitarios equivalentes. Para el soberanismo, la unidad del movimiento está por encima de esas sutilezas. Aragonès se esfuerza en engrasar la relación, pero luego la tendencia natural se manifiesta en cada declaración de Rufián.

Crisis perpetua

La relación entre ERC y JxCAT parece sujeta a una crisis perpetua. Pueden gobernar juntos en la Generalitat, pero refleja más la realidad lo que se vive en Madrid, donde la unidad de acción entre los republicanos y los 'juntaires' ha desaparecido del todo. Los de Gabriel Rufián van transaccionando acuerdos y, en esencia, hacen política, compitiendo en sentido pragmático con el PNV. Una senda que también está imitando Bildu. En cambio, el rol de la formación vasca ahora lo está asumiendo JxCAT, que junto con la CUP se queda al margen de la mayoría de las votaciones que impulsa el Ejecutivo de coalición.

Cada día que pasa más, la némesis de Carles Puigdemont no es Mariano Rajoy, sino un político más joven, que trabaja en Madrid y que siempre habla en castellano. Ambos son catalanes, ambos independentistas. Pero parecen de planetas diferentes. Es Gabriel Rufián, con quien los encontronazos son habituales. El nuevo pique se produce dos meses después de que el portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados acusase en público al entorno del 'expresident' de estar jugando a James Bond. “No vaya tanto a Waterloo”, le espetó ayer desde la tribuna de la Cámara Baja a Jaume Asens, de los comunes, durante el debate sobre el espionaje de Pegasus. Fue suficiente para que Puigdemont se diese por aludido.

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