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El PDeCAT rompe los contactos para integrar al PNC en sus listas electorales
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El soberanismo y su fractura

El PDeCAT rompe los contactos para integrar al PNC en sus listas electorales

El PDeCAT, que tiene derechos electorales y subvenciones por su representación en el Parlament, negoció integrar al PNC y Lliures en su candidatura. El proyecto ha fracasado

Foto: La candidata del Partit Nacionalista de Catalunya (PNC), Marta Pascal. (EFE)
La candidata del Partit Nacionalista de Catalunya (PNC), Marta Pascal. (EFE)

El PDeCAT prefiere acudir en solitario a las urnas. Tras unas semanas de intensos contactos, las conversaciones se han roto y el PDeCAT opta por presentarse por separado a las elecciones con su oferta diferenciada, según explican fuentes de ambas formaciones. Las opciones de sumar el PNC de Marta Pascal y a personalidades de Lliures —el partido de inspiración liberal creado por el 'exconseller' de Industria, Antoni Fernández Teixidó— han fracasado. Al final, el PDeCAT se presentará en solitario convencido de que tiene opciones de obtener representación parlamentaria. El PDeCAT sigue presionando a JxCAT y puede ser determinante en escamotear la victoria a que aspiran los de Carles Puigdemont y Laura Borràs.

Fuentes conocedoras de estos contactos valoran que no se ha entrado en un debate de fondo: listas electorales, programa u objetivos electorales a largo plazo. Se trata, en esencia, de la voluntad de Àngels Chacón, cabeza de lista del PDeCAT, de concurrir en solitario. El PDeCAT aspira a ser una alternativa independentista, si bien no defensora de la unilateralidad por la que apuesta JxCAT.

Foto: El 'expresident' de la Generalitat, Carles Puigdemont. (EFE)

Marta Pascal lo confirmó esta semana en un acto en el Círculo Ecuestre de Barcelona. "Ha habido una voluntad clara, hicimos un paso valiente y generoso para proponer un frente común del catalanismo, pero nos hemos encontrado con la negativa de las fuerzas políticas", ha lamentado Pascal este miércoles, para reconocer luego su "chasco" por la imposibilidad de trenzar "una opción electoral fuerte del catalanismo político".

Este frente incluía al PDeCAT, que tiene derechos electorales y subvenciones por su representación en el Parlament, al PNC y a personas de Lliures. Pero al final no ha fructificado. El PDeCAT se ve capaz de conseguir representación parlamentaria sin más alianzas políticas.

Algunas encuestas apuntan a que el PDeCAT podría tener representación. Hay dudas de si sería un solo diputado, Marc Solsona, alcalde de Mollerusa, o si conseguirían además otro diputado de Barcelona. Si lo lograsen, sería a costa de JxCAT. En caso de que obtuviese representación parlamentaria, supondría que JxCAT pierde su pulso contra ERC en su pugna por dominar el espacio soberanista.

Diferencias ideológicas

La diferencia ideológica entre el PDeCAT y el PNC resulta sutil. Ambos están apostando por mantener su ideología catalanista, pero adaptándola a la realidad política, lo que implica derrota del soberanismo, pandemia y gestión de la actual crisis económica. Es el mismo pragmatismo en el que ya lleva meses sumido ERC y que JxCAT niega una y otra vez.

En términos más concretos, la principal diferencia estriba en que el PNC ha asegurado que nunca hará 'president' de la Generalitat a un candidato que apueste por la unilateralidad, aunque esta sea simbólica. Eso dejaría fuera de juego a Borràs, que es muy buena candidata pero defiende la unilateralidad a capa y espada. Al menos, de boquilla. En cambio, el PDeCAT siempre ha jugado a acabar pactando con JxCAT, como si Puigdemont fuese un hijo pródigo de su partido.

El PNC aboga por vetar la investidura de un 'president' que defienda la unilateralidad

Pero lo cierto es que tras las primarias, los restos del PDeCAT son residuales en las listas. Solo la presencia del 'conseller' de Territori, Damià Calvet, que ha quedado muy lejos de los primeros puestos, deja testimonio de que JxCAT algún día fue parte del partido que fundó Artur Mas.

Retrasar las elecciones

En Waterloo, temen esta fragmentación. Son los únicos que son partidarios de retrasar las elecciones hasta mayo porque todas estas fugas de votos —PDeCAT, PNC, etc.— van en detrimento de su objetivo de arrinconar a ERC en las próximas autonómicas. La hegemonía soberanista está en juego. Para JxCAT —más de 5.000 militantes— será muy duro conseguirlo. El PDeCAT tenía 13.000 afiliados antes de su crisis con Puigdemont. Ahora pueden ser menos, pero tranquilamente doblará al nuevo partido y la fidelidad de alcaldes e implantación en el territorio es mucho mayor. Por su parte, el PNC cuenta con 1.000 miembros. Es una incógnita lo que pueda pasar.

A favor del PDeCAT juegan su municipalismo y su arraigo territorial. En el haber de JxCAT, el tirón de su candidata Laura Borràs, que juega a remontar en las encuestas y asegura que la independencia es posible aquí y ahora. Eso sí, sin concretar el cómo. En realismo, se deja el monopolio al PDeCAT y al resto de alternativas soberanistas.

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