El contable de Puigdemont estuvo cobrando de la Generalitat cuando estaba en Waterloo
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Le dio el contrato Educació en la era Ponsatí

El contable de Puigdemont estuvo cobrando de la Generalitat cuando estaba en Waterloo

En concreto, Jaume Cabaní cobró 11.600 euros, de los que la propia Generalitat le retuvo para Hacienda 1.740 euros, según ha informado la Agencia Tributaria al juez instructor

placeholder Foto: El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en la localidad belga de Waterloo. (EFE)
El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en la localidad belga de Waterloo. (EFE)

El primer contable de Carles Puigdemont en Waterloo, el informático Jaume Cabaní estuvo cobrando de la Generalitat en 2018, cuando ya estaba en Bélgica trabajando para el autodenominado Consell per la República. Así consta en una declaración de datos de percepciones del trabajo de la Agencia Tributaria que forma parte del sumario del caso Voloh. En concreto, cobró 11.600 euros, de los que la propia Generalitat le retuvo para Hacienda 1.740 euros. El ingreso tuvo lugar durante el año 2018, cuando Cabaní ya estaba instalado en Bélgica organizando el Consell per la República y toda su infraestructura informática, que incluía una base de datos para crear un registro ciudadano al que, según los promotores de esta iniciativa, ya se han apuntado más de 91.500 catalanes.

La ironía es que la Generalitat del 155 le pagó al hombre que estaba montando toda la infraestructura de Puigdemont en el exterior. Esto es posible porque, tal y como consta en el Registro Público de Contratos de la Generalitat, Jaume Cabaní obtuvo un contrato menor —los de menos de 40.000 euros que pueden ser asignados de forma directa— de la 'conselleria' de Educación, durante el mandato de Clara Ponsatí, es decir, antes de marcharse a Bruselas a trabajar para el expresidente catalán.

Ahora ambos, Cabaní y Ponsatí, forman parte del autodenominado "exilio catalán". Ponsatí lleva meses viviendo en Bélgica, ya que la pandemia le ha impedido viajar entre Escocia y los Países Bajos, tal y como era su pretensión inicial cuando se convirtió en eurodiputada.

placeholder Consulte aquí el documento completo. (EC)
Consulte aquí el documento completo. (EC)

Educación le otorgó el contrato el 10 de octubre de 2017, el mismo día en que Puigdemont declaró la independencia en el Parlament para suspenderla segundos después. Quedaban veinte días para que el 'expresident' huyese a Bélgica y se empezase a articular todo el sistema de promoción exterior de la causa independentista.

El objeto del concurso, según consta en la información pública del mismo era la "Coordinación del Programa de Innovación y transferencia del conocimiento". Y podría encajar con el currículum de Jaume Cabaní previo a su relación con el entorno de Waterloo, ya que era un experto en temas de formación profesional. Otra cosa eran las características técnicas, porque el programa tenía una duración de 61 días. Cabe preguntarse en cuántas de esas jornadas Cabaní realizó las tareas a las que estaba obligado por contrato desde Bruselas.

Cabaní ha estado siendo investigado en el marco de la operación Voloh por sus actividades como impulsor de las criptomonedas, uno de los proyectos estrella del Consell per la República. Sin embargo, al no residir en España, no ha formado parte los detenidos por la Guardia Civil en esta causa, que entre otras cosas investiga los vínculos entre empresarios independentistas y el movimiento Tsunami Democràtic.

Rastro contable

Por el rastro contable que ha dejado Jaume Cabaní en las once cuentas bancarias que controlaba, si bien hay una cierta operativa en criptomonedas, no hay nada determinante ni parecido a la creación de una divisa digital catalana que permitiese a sus usuarios operar al margen de las autoridades, tal y como habían anunciado en su momento los promotores del proyecto soberanista desde el exterior.

Desde Bruselas, Cabaní controlaba 11 cuentas bancarias, algunas en el extranjero, y desplegaba la estructura digital del Consell per la República

También queda claro en el auto que Cabaní lo mezcla todo. En una cuenta corriente igual paga el recibo de la luz, que recibe abonos de donaciones para los de Puigdemont. No es de extrañar que en medio de este caos operativo acabase siendo relevado por la persona que en la actualidad ha asumido esta función: el publicista Sergi Miquel.

Problemas de ejecución

El proyecto de crear una comunidad virtual alrededor de Waterloo para presentar una alternativa a la Generalitat o crear un duplicado de su poder, tal y como lo estructuró Cabaní, se ha topado con diversos problemas. Se quería más de un millón de catalanes relacionándose y recibiendo servicios a través de una aplicación móvil. No hay millones, no se han llegado ni a los 100.000. La aplicación se la ha bajado una cuarta parte, 25.023, y apenas mil personas han participado en el plan de gobierno o presentado propuestas, según los resultados de participación hechos públicos por la propia entidad. Parece un entusiasmo escaso para todo lo que se ha trabajado.

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