ERC ve a JxCAT como único pacto posible tras el 14-F
  1. España
  2. Cataluña
La desescalada no alivia la tensión

ERC ve a JxCAT como único pacto posible tras el 14-F

Sergi Sebrià ha asegurado que “no ve alternativa a un eventual nuevo Gobierno de coalición tras el 14-F”. Los republicanos abogan por repetir el pacto a pesar de las tensiones internas

Foto: ERC ve a JxCAT como único pacto posible tras el 14-F
ERC ve a JxCAT como único pacto posible tras el 14-F

Pese al mal clima que se vive en la Generalitat, con constantes desacuerdos entre los socios, ERC sigue viendo como única opción de pacto electoral a JxCAT cuando pasen las elecciones. Por mucho que la encuesta del CIS invite a pensar en tripartitos y que en Madrid tanto Podemos como el PSOE estén esperando que los republicanos rompan con su socio en Cataluña, el partido de Oriol Junqueras no está en esa onda. El eje nacional pesa por encima de todo y la prioridad es volver a pactar con el mismo partido que les está haciendo la vida imposible.

El planteamiento de esta estrategia continuista lo ha evidenciado el portavoz de ERC en el Congreso, Sergi Sebrià, que ha sido entrevistado en Catalunya Ràdio para quitar hierro a la última crisis, la de la desescalada y las filtraciones. Sebrià ha asegurado que “no ve alternativa a un eventual nuevo Gobierno de coalición tras el 14-F”. Es decir, ERC y JxCAT no se aguantan, pero aspiran a seguir gobernando juntos.

Foto: ERC ganaría las elecciones catalanas con el 23%, según el Instituto de Ciencias Políticas

Fuentes de sectores independentistas ajenos a ERC dudan de la sinceridad de las palabras de Sebrià, que encaja perfectamente con lo que de manera reiterada han manifestado Oriol Junqueras y otros líderes del partido. ERC salió muy quemada del anterior tripartito y no parece que esta alternativa entusiasme mucho a las bases. Sin embargo, estas fuentes aseguran que el tripartito es el giro que se dará si se confirma el hundimiento de JxCAT que predicen muchas encuestas.

Los defensores de esta tesis señalan que la alternativa más factible tras las catalanas para formar Gobierno es ERC y los comunes en la Generalitat, con el apoyo externo del PSC en el Parlament a cambio de estabilidad en el Congreso, en Madrid. Por eso, es en la política madrileña donde más se suspira por la ruptura entre JxCAT y ERC, para amarrar la legislatura de Pedro Sánchez.

Foto: "Conflicto aquí y ahora". La premisa del independentismo radical para el 14-F

La relación entre ambos partidos se encuentra muy tocada. Y más por el contenido de las conversaciones de la operación Voloh, donde se comprueba que si en público se guardan las formas, en privado ambos partidos se detestan.

Si las elecciones no se retrasan a causa del coronavirus, los dos meses que quedan hasta los comicios se van a hacer muy largos con el actual nivel de bronca, incluso con cuestiones tan serias como la gestión de la pandemia.

Líderes aislados

Dos factores agravan la tensión entre ambas formaciones, más allá del inminente calendario electoral. Uno es el aislamiento de los líderes. Junqueras está en prisión y el coronavirus está impidiendo que pueda acceder a beneficios de tercer grado. Puigdemont se encuentra en Waterloo, pero ya no hay los vuelos que había a Bruselas y las comunicaciones con él se han vuelto mucho más difíciles. Lo mismo pasa con las estrategias. JxCAT no lo reconoce, pero la renuncia de Puigdemont a presidir la Generalitat acerca la nueva formación al discurso de los republicanos: se renuncia a la idea de la restitución y se acepta que la gestión es lo prioritario. Pero como no se reconoce, ambas formaciones encuentran cualquier excusa para chocar una y otra vez.

Foto: Foto: EFE.

Además, JxCAT se encuentra en pleno proceso de fuga de votos. Primàries va a volver a presentarse, seguramente con el filósofo Jordi Graupera de cabeza de cartel. Lo mismo va a hacer Solidaritat, el antiguo partido de Joan Laporta, esta vez sin el presidente del Barça pero con el mismo tirón de los sectores más duros del soberanismo. Esto serían fugas menores, pero está el PDeCAT, que incluso sale en la encuesta del CIS y podría tener representación en la Cámara catalana. También está la alternativa del PNC de Marta Pascal. Son demasiadas vías de agua para los de Puigdemont, un partido que solo hace cuatro meses que ha nacido. Tantas alternativas de voto para formaciones que buscan el choque frontal con el Estado debilitan a los de Puigdemont, mientras que ven que ERC se mantiene como un bloque monolítico al que no afecta la creación de estas nuevas alternativas.

Alrededor de JxCAT están proliferando alternativas electorales que se arrogan la pureza del soberanismo y que implican fuga de votos


Muchas de estas alternativas no tienen posibilidades de obtener representación parlamentaria, pero algunas sí, como el PDeCAT. Analísticas políticos creen que si entran PDeCAT y Vox, el Parlament de Cataluña iniciará la senda de hiperfragmentación de los partidos políticos que ya se da en otros escenarios políticos en Cataluña. Así, por ejemplo, en el Ayuntamiento de Sitges hay en este momento nueve formaciones políticas. Cuanto más grupos, más difícil resulta formar Gobierno.

Fomentar las crisis

Con este panorama, JxCAT tiene todos los incentivos para dinamitar la actual Generalitat. Es verdad que hundirán el barco, pero en JxCAT ya se sienten fuera del navío desde hace tiempo, más aún con Quim Torra fuera de juego por la sentencia de la pancarta.

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Tripartito Junts per Catalunya Oriol Junqueras Parlamento de Cataluña Nacionalismo Generalitat de Cataluña Cataluña
El redactor recomienda