Artur Mas trabaja para que el PDeCAT se integre en la candidatura de JxCAT
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Objetivo: aislar a Marta Pascal

Artur Mas trabaja para que el PDeCAT se integre en la candidatura de JxCAT

El planteamiento, tanto en Waterloo como en la dirección del PDeCAT, es sobre todo estratégico. Y el objetivo de todos los protagonistas pasa por superar a ERC

Foto: Artur Mas trabaja para que el PDeCAT se integre en la candidatura de JxCAT
Artur Mas trabaja para que el PDeCAT se integre en la candidatura de JxCAT

El expresidente catalán Artur Mas sigue trabajando para que el PDeCAT se integre en la candidatura de JxCAT, según apuntan fuentes de ambas formaciones. En este proyecto de reunificación del espacio postconvergente quedaría fuera el PNC, el nuevo partido de Marta Pascal, según explican fuentes del PDeCAT y personas cercanas a Artur Mas. Pese a la ruptura formal, muchos de los gestos —como que Mas se haya apuntado a la rueda de prensa conjunta con Quim Torra y Carles Puigdemont en Perpiñán— van en ese sentido. En la jugada no se cuenta con el PNC de Marta Pascal, que quedaría marginado de la operación.

El PNC y el PDeCAT de David Bonvehí podrían parecer condenados a entenderse. Pero tanto el propio Bonvehí como Artur Mas prefieren integrarse en JxCAT, a pesar de que suponga una negociación a la baja, que correr el riesgo de quedarse fuera del Parlament si los resultados no son favorables. Sobre todo, por las deudas que pueda acarrear el partido del pasado.

El PNC considera que no existe un mandato del 1-O y que, mientras no sea posible pactar un referéndum con el Gobierno, lo que hay que hacer es mantener la bilateralidad con el Ejecutivo central y aplicar un programa de derecha moderada, el que toda la vida ha desplegado CDC. Por el contrario, JxCAT apuesta por la ruptura y la desobediencia porque entiende que del 1-O emana un mandato democrático.

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En el seno del PDeCAT, el diputado Marc Solsona, el alcalde de Igualada, Marc Catells o al exconsellera de Empresa, Àngels Chacón, se inclinan por que el partido se presente en solitario. Cada día que pasa, el PDeCAT es más débil y hay muchos cargos del partido que se están dando de baja sin hacer ruido para apuntarse a la formación de Puigdemont. Por eso este sector teme que Pugidemont y los suyos solo les ofrezcan cuatro puestos bien situados en la lista de para las elecciones catalanas en febrero. Personas como Marc Castells ya han sido vetadas, según explican fuentes del PDeCAT. Artur Mas aspira a colocar a ocho miembros de su partido. Si lo consigue, habrá acuerdo.

Ante este clima, Chacón ya se ha precipitado a anunciar su candidatura por el PDeCAT a las próximas catalanas. Lo ha hecho hoy mismo en La Vanguardia. Si al final Mas y Bonvehí se se salen con la suya, Chacón acabará siendo la gran perjudicada en esta operación para volver a recuperar la confluencia convergente. Lo mismo que le pasó al conseller de Territori Damià Calvet cuando Josep Rull y Jordi Turull optaron por integrarse en JxCAT.

Mas considera que reunificar el espacio heredero de CDC será su legado político definitivo, según explican fuentes políticas cercanas al 'expresident'. Además, se arroga una autoridad moral que reivindica, puesto que no en vano fue él quien designó a Puigdemont para sucederle cuando la CUP le quitó el apoyo. Artur Mas no está solo en su afán, le acompaña la vieja guardia convergente: Irene Rigau, Xavier Trias, Francesc Homs… todos están en la misma onda que el fundador del partido.

Artur Mas necesita tiempo para lograr su objetivo. Ambos partidos están abriendo su proceso de primarias. La clave es que dicho proceso se retrase lo más posible. En este sentido, la intención de Puigdemont de aplazar al máximo las primarias de JxCAT juega a favor del posible pacto.

La oportunidad del PNC radica en la radicalización del discurso de JxCAT, que se ha alejado de la derecha moderada para sintonizar con la CUP

El PDeCAT se está tensionando en este proceso. Algunas fuentes auguran una posible ruptura, otra más, después de que Marta Pascal, Carles Campuzano y el resto de los que fundaran el PNC. Para el mundo de JxCAT, estos son los traidores, aunque programáticamente el PNC está mucho más cerca del PDeCAT de un JxCAT, que ha radicalizado su programa y su discurso para acercarse a la CUP.

Para la vieja guardia del PDeCAT, el giro de JxCAT les aleja de su votante tradicional. Pero para muchos de los fundadores del partido —los Meritxell Borràs, Jordi Turull o Elsa Artadi, por ejemplo— el discurso da igual. Se ha radicalizado solo en la retórica. Y minimizan este cambio. En la práctica, se siguen aplicando las mismas políticas de siempre. Y así, en la última crisis de Govern, se ha nombrado conseller de Empresa a Ramon Tremosa, que tiene un perfil conservador por mucho que mantenga su radicalidad independentista. Tremosa ni siquiera milita en JxCAT.

Estrategia antes que ideología

Si pesase la ideología, el acuerdo sería entre el PDeCAT y el PNC. Ambas formaciones enfocan la independencia a largo plazo y no defienden una ruptura inmediata con el Gobierno español. También los dos tienen planteamientos de derecha liberal. Pero, ante la inminencia electoral y la lectura diferenciada de la consulta del 1-O, todo esto pasa a un segundo plano.

El planteamiento, tanto en Waterloo como en la dirección del PDeCAT, es sobre todo estratégico. Y el objetivo de todos los protagonistas no se basa en la ideología, sino en lograr un resultado electoral el próximo mes de febrero que les permita o ganar las elecciones, o quedar por delante de ERC. Para este objetivo, para este interés real, el PNC es marginal, pero la red local y territorial del PDeCAT no lo es. Por eso, la prioridad es un pacto JxCAT-PDeCAT, porque un PDeCAT que se presente por separado es la mejor baza electoral… para ERC.

Más de 30 diputados

Algunos analistas políticos auguran que juntos pueden lograr más de 30 diputados. Separados, eso no parece posible. Lo mejor es que al situarse la fecha de las elecciones tan lejos, todavía hay tiempo para escenificar una reunificación y aprovechar, de paso, los derechos electorales que son propiedad del PDeCAT.

Lo malo para el PDeCAT es que no conseguirán más que lo que ya tenían: cuatro puestos en la primera parte de la lista. Lo mismo que ya les había ofrecido Puigdemont antes del verano. La batalla, la demanda en los tribunales y el desgaste en imagen por el que optó Bonvehí, no habrán servido de nada si al final saca lo mismo que ya tenía su formación en un principio.

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