JxCAT, el partido que dice que la autonomía es "una jaula" pero se va a las autonómicas
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Cambio de discurso para desgastar a ERC

JxCAT, el partido que dice que la autonomía es "una jaula" pero se va a las autonómicas

Los analistas ven un discurso electoral de JxCAT que busca diferenciarse de ERC. De alguna manera, dicen que ERC acepta el régimen autonómico, mientras que ellos no lo asumen

Foto: JxCAT, el partido que dice que la autonomía es "una jaula" pero se va a las autonómicas
JxCAT, el partido que dice que la autonomía es "una jaula" pero se va a las autonómicas

Uno de los principales giros conceptuales de la precampaña de las elecciones catalanas del 14-F es que dos expresidentes de la Generalitat, Carles Puigdemont y Quim Torra, han coincidido en señalar la maldad del marco autonómico, en denunciar el sistema de las autonomías como la gran barrera que les impide dar el salto hacia la independencia. La culpa de que en los últimos tres años no se haya avanzado hacia la independencia, en contra de lo que se prometió en 2017, sería del sistema de organización territorial, y no de los mismos líderes que ya fracasaron hace tres años. Así, JxCAT cae en una paradoja: denuncia el autonomismo al mismo tiempo que ha decidido presentarse a los próximos comicios autonómicos, las elecciones para 'president' de la Generalitat del 14 de febrero.

Quim Torra aseguró la pasada semana, tras ser destituido: "He llegado a la conclusión de que uno de los obstáculos para lograr la independencia es la autonomía". Y así, dijo en su televisada declaración institucional de despedida: "Uno de los obstáculos para la independencia es la autonomía: una autonomía donde el Parlamento no publica las resoluciones que se aprueba, y donde el Gobierno ve cómo su presidente es depurado del cargo por un golpe urdido por los poderes del Estado español".

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No fue el único. Puigdemont se sumó a la denuncia de la autonomía cuando cerró el congreso de JxCAT este fin de semana: "La discriminación económica, cultural y lingüística [de los catalanes] permanecerá siempre dentro del Estado español". Como ejemplo, el 'expresident' se refirió al "techo autonómico como un edificio: "Está tan bajo que, si fuera un edificio, diríamos que está fuera de la normativa". Puigdemont ahondó en esta posición antiautonomista asegurando que "el mejor gobierno no lo obtendremos nunca, por más obedientes y buenos muchachos que seamos en el marco autonómico", porque "el mejor gobierno que se necesita es el de la república catalana". El cambio es radical. Con Jordi Pujol, la autonomía era una escalera. Ahora, dos expresidentes de la Generalitat, dos herederos suyos, han denunciado el marco autonómico como “una jaula”. Un giro sustancial. La ironía radica en que JxCAT, el nuevo partido al que ambos están vinculados, se presenta a unas elecciones autonómicas con sus líderes denunciando que la autonomía es una trampa para sus intereses políticos.

La politóloga Berta Batet justifica esta posición porque “sin ellos presentándose, la cosa no mejoraría. Seguramente, mucha gente del partido les comprará el relato. Al final, no creo que haya muchos votos en juego con este debate. Son temas muy periféricos, ya que no creo que los votantes les presten mucha atención. Pero sí, este puede ser un tema que provoque tensiones internas en una formación, como ya se ha visto, por ejemplo, en el caso de la CUP”.

Discurso contra ERC

El politólogo de la UAB Oriol Bartomeus, autor del libro sobre el 'procés' 'El terremoto silencioso' (CIS), apunta que “para superar la autonomía necesitas estar presente en el Parlament. Es un discurso electoral de JxCAT que busca diferenciarse de ERC. De alguna manera, quiere decir que ERC acepta el régimen autonómico, mientras que ellos no lo asumen. Básicamente es eso”.

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El Confidencial ha pedido a JxCAT que alguien de la formación justifique el sentido de presentarse a las elecciones autonómicas cuando la nueva formación reniega del autonomismo. El partido se ha negado, pero sus portavoces han declarado que “la autonomía es un instrumento, no el objetivo, que es tener un Estado”.

En opinión de Batet, “la mayoría de votantes no le darán una excesiva importancia al debate. Porque creo que lo identifican como un tema periférico que tiene pocas consecuencias en los temas que les preocupan. Sí que podría afectar a los votantes en términos de que supone un cambio de posición del partido, de ser un partido de orden a uno de constante agitación. Pero creo que este es un cambio que ya se ha dado en los últimos años. Un debate que el espacio de la antigua Convergència hace años que tiene y que se ha ejemplificado claramente con la ruptura del PDeCAT”.

Otros precedentes

“No es nuevo en este tipo de movimientos rupturistas. Ha habido otros partidos que han hecho lo mismo, por un lado, tienes tus razones de fondo, yo no estoy a favor de la autonomía, pero, por otro lado, sabes que si no te presentas a las elecciones tu causa pierde visibilidad. Es lo mismo que pasó en el 155, no estoy de acuerdo pero voy y participo en las elecciones convocadas por Mariano Rajoy para no dejar el Parlament en manos de unas fuerzas antagónicas”, afirma Bartomeus, cuando analiza la situación.

Partidos soberanistas como el Sinn Fein se han presentado a las elecciones de los mismos regímenes que estaban denunciando


Este politólogo recuerda que “esta estrategia ya la han hecho servir antes el Sinn Fein, Herri Batasuna o la CUP. Ahora nadie se acuerda, pero el Sinn Fein llegó a tener parlamentarios en Westminster”. Oriol Bartomeus reconoce que las tradiciones de estos partidos revolucionarios están lejos de la CDC de Jordi Pujol y Miquel Roca, que es de donde viene JxCAT, pero asegura que el fondo es el mismo y que, “desde 2012, sus votantes se han hecho independentistas y por tanto ya no se sienten incómodos por pronunciarse en contra de la autonomía”.

Pero esta dicotomía, denunciar el estado autonómico al mismo tiempo que la mano derecha de Puigdemont, Josep Maria Matamala, ocupa un escaño de senador, tiene un límite. El mismo que el del Sinn Fein o HB. En 30 años, estas formaciones no han conseguido la independencia de sus territorios. La clave para JxCAT es que los altos cargos del partido sigan cobrando de la Generalitat. Se juegan el salario más de 500 cargos públicos, muchos de libre designación. En su mayoría, también cuadros del partido. Para ellos, si se tarda mucho en conseguir el objetivo político, no supone mayor problema.

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