nuevos nombramientos

Puestos clave y sueldos astronómicos: los 'cachorros' de Puigdemont llegan al Govern

Una segunda generación de altos cargos copa lugares clave en la Generalitat. Muchos de ellos provienen de la Joventut Nacionalista de Catalunya (JNC)

Foto: El vicepresidente del Govern en funciones de presidente, Pere Aragonès, y parte del Ejecutivo catalán tras una reunión semanal. (EFE)
El vicepresidente del Govern en funciones de presidente, Pere Aragonès, y parte del Ejecutivo catalán tras una reunión semanal. (EFE)

El PIB de Cataluña se desplomará, previsiblemente, por encima del 10% este año. Son las cifras que maneja el propio Govern, ahora descabezado tras la inhabilitación de Quim Torra y con el vicepresidente, Pere Aragonès, ejerciendo funciones limitadas de ‘president’. Ese negro panorama contrasta con los fichajes millonarios del Govern para recolocar a las personas de confianza de Carles Puigdemont. Porque el baile de sillones en la Generalitat conforma un colorido espectáculo de recolocación de cienmileuristas en tiempos de crisis. Cuanto peor va a la economía, tanto mejor le supone a la fontanería política catalana, que busca acomodo a los soldados independentistas en la Administración, inflando sobremanera los altos cargos en la cúpula de una Administración que es la mejor pagada de España.

El Govern va a hacer bueno el dicho de ‘cuanto peor, mejor’. Al menos, para JxCat, que desde la remodelación que hizo Torra fichando a tres consejeros radicales de la formación de Puigdemont, no ha parado de incorporar altos cargos a un organigrama que ya de por sí está plagado de asesores con salarios altísimos, muchos de ellos cobrando más que el presidente del Gobierno español. Si hace veinte años ‘asaltó’ la Generalitat un grupo de jóvenes a los que se denominó ‘talibanes’, ahora llega la segunda hornada de estos jóvenes radicales, muchos de ellos provenientes de la Joventut Nacionalista de Catalunya (JNC).

Uno de los nombramientos más paradigmáticos es el de Víctor López Payà como asesor del secretario del Govern, con la misión de “centralizar, coordinar y tratar la información de los diferentes departamentos en relación con la preparación de las reuniones del Govern y del Consejo Técnico”. López se encargará, además, de supervisar y elaborar los informes y estudios del secretario del Ejecutivo catalán, además de una serie de tareas de vaga naturaleza: “Hacer el seguimiento de toda la información relacionada con los temas que el encargue el secretario del Govern; asistir a reuniones en que se prevé tratar temas bajo su responsabilidad y preparar la documentación necesaria; asesorar al secretario del Govern en el cumplimiento de sus tareas habituales y sobrevenidas; cualquier otra función de naturaleza análoga que el encomiende el secretario del Govern”. Para ello, su salario será el de un funcionario del grupo A y nivel 27 con un complemento anual de 32.658 euros, lo que totaliza alrededor de 63.000 euros anuales.

JNC, la más mimada

López Payà concurrió en las últimas elecciones municipales como número 6 en la candidatura de JxCat en Mataró (su formación obtuvo 2 concejales de los 27 del pleno). En la reciente sentencia de un tribunal que reprendía a la Universidad de Barcelona por aprobar un manifiesto político vulnerando el deber de neutralidad de la institución, el nuevo asesor fue uno de los que retuiteó a través de las redes las acusaciones de que la sentencia era “una injerencia de los tribunales en los órganos de representación universitarios porque vulnera la libertad de expresión de los claustros y no respeta la autonomía universitaria”. Pero hay un dato curioso: el secretario del Govern, su jefe inmediato, es Víctor Cullell, otro político llegado desde las filas de la JNC que ha pasado el filtro de catalanidad radical impuesto por el independentismo más exacerbado.

Pero lo más interesante de este asesor es que es el responsable de Política Internacional de la JNC, la juventud de Convergència Democràtica (CDC), que a finales de julio abandonó su apoyo al PDeCAT para pasarse en bloque a Junts per Catalunya (JxCat), el nuevo partido de Carles Puigdemont. La JNC pidió el apoyo para el ‘expresident’ como único líder de JxCat, organización a la que ve como la estructura garante de la estrategia independentista.

Un manifestante sostiene un cartel en favor de Puigdemont durante un acto en Perpignan. (Reuters)
Un manifestante sostiene un cartel en favor de Puigdemont durante un acto en Perpignan. (Reuters)

Otro de los casos dignos de estudio es el cese de Jordi Cabrafiga como jefe de gabinete de Presidencia y su ascenso a secretario general del Departamento de Empresa y Conocimiento. Es decir, como número 2 de nuevo consejero Ramon Tremosa, uno de los consejeros más radicales del nuevo Ejecutivo. Cabrafiga es investigado por el juzgado de instrucción número 13 de Barcelona como uno de los principales ‘fontaneros’ de la organización del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017. En aquel entonces, Cabrafiga era jefe de gabinete de Gobernación. En su despacho, se encontraron cuatro teléfonos móviles y diversa documentación, entre la que se encontraban los planes para implantar el voto electrónico para los catalanes residentes en el exterior. Cabrafiga, que cobraba hasta ahora 87.456 euros, pasará a cobrar 91.242 euros.

Otro hombre de Puigdemont

Tremosa se hizo también con los servicios de Joan Maria Piqué como director de comunicación. Piqué, que había sido el hombre clave de la comunicación de Puigdemont, oficiaba hasta ahora como jefe de Comunicación en Interior. Su fichaje por Tremosa no es extraño, puesto que ambos mantuvieron una estrecha relación cuando el ahora consejero era eurodiputado y Piqué se hizo cargo de la comunicación internacional del Govern. Lo que queda claro con estos nombramientos es que la línea dura del independentismo se impone en la Generalitat.

La persona que estaba en el puesto de Cabrafiga, por su parte, no se quedó en la calle: Marta Felip, cesada por Tremosa en Empresa, fue repescada siete días más tarde por el consejero de Políticas Digitales, Jordi Puigneró, como directora de la Escuela de Administración Pública de Cataluña. Felip era alcaldesa de Figueres cuando fichó por la Generalitat, así como vicepresidenta del Patronato de Turismo Costa Brava Girona. Como alcaldesa, su salario era de 24.600 euros al mes, aunque cobraba dietas del Patronato de Turismo. Pronto dejó de cobrar el sueldo municipal, para pasar a cobrar de la Diputación, ya que la remuneración era más elevada. Cuando pasó a la Generalitat, su sueldo se elevó, de repente, a 85.700 euros anuales. Hoy, el salario de un secretario general de la Generalitat es de 91.242,40 euros.

La JNC pidió el apoyo para el Puigdemont como único líder de JxCat, organización a la que ve como la estructura garante del independentismo

Tremosa se desprendió también de Elisabet Abad como directora de la Agencia Catalana de Consumo (ACC), que inmediatamente fue repescada (el mismo día) por el nuevo consejero de Interior, Miquel Samper, como secretaria general de su departamento, es decir, su mano derecha. En enero de 2016, siendo diputada en el Parlament, fue designada senadora en representación de la cámara legislativa catalana. Con este canje, Abad salió perdiendo, puesto que cobraba 94.199 euros y ahora pasará a cobrar 91.242 euros… pero sigue estando colocada. Samper recuperó también como directora de Servicios de Interior a Raquel Sistaré, defenestrada por su antecesor, Miquel Buch, en 2018.

Tremosa repescó, en el lugar de Abad, a Montserrat Ribera, que ya había sido directora de la ACC hasta 2018. Asimismo, nombró a Josep Vicenç Mestre jefe de la Oficina de Relaciones Institucionales. Este joven había sido asesor del grupo parlamentario de JxCat en el Parlament y sus funciones son preparar las respuestas de Tremosa al Parlament “y hacer el seguimiento de los informes que solicite el Síndic de Greuges”. Por ello, cobrará la nada despreciable cifra de más de 63.000 euros. También se reforzó el nuevo consejero con Manel Torrent como nuevo director general de Energía. Hasta ahora, Torrent era el director del Instituto Catalán de Energía (Icaen).

Los nuevos ‘talibanes’ de Moment Zero

El puesto de Cabrafiga en Presidencia, por otra parte, lo ocupó Jordi Moreso, que hasta entonces era coordinador de la Oficina del President, con un salario de 79.917 euros anuales. Proveniente de la JNC, Moreso siempre estuvo ligado a Convergència y fue introducido en la Generalitat como responsable de Relaciones Internacionales de Presidencia en 2012. Una vez llegó Carles Puigdemont a la presidencia, fue ascendido a jefe de gabinete suyo y coordinador de dicha oficina, donde se mantuvo hasta octubre de 2017, cuando Puigdemont huyó a Bélgica. Así pues, apenas cambia nada, ya que vuelve al puesto que había tenido siempre. Moreso, además, proviene del grupo Moment Zero, un colectivo de jóvenes convergentes que se conjuraron hace dos décadas para copar los más altos puestos de la Administración en las siguientes décadas. Cercanos a ese grupo han sido, por ejemplo, Francesc Homs, Víctor Cullell, Joan Ramon Casals (asimismo proveniente de la JNC, exalcalde de Molins de Rei y jefe de la Oficina del President, enchufado directamente en el Palau por orden de Puigdemont) Jordi Cuminal, Albert Batalla o Miquel Buch, el recientemente destituido consejero de Interior.

Tremosa también acaba de nombrar jefe de gabinete a Carles Mas, cuyo salario se dispara hasta casi 80.000 euros. Hasta ahora, Mas era asesor del secretario del Govern, puesto en el que cobraba 66.120 euros. El conseller de Empresa ratificó también en su cargo como adjunto al jefe de gabinete a Pere Soler, que había sido director general de la Policía entre julio y octubre de 2017, justamente antes del referéndum. Soler, un personaje polémico por su extremismo, fue destituido por el artículo 155 el 28 de octubre de aquel año. Un año más tarde, Quim Torra lo repescaba para su estructura de Gobierno. Juzgado junto al jefe de los Mossos, Josep Lluís Trapero, está a la espera de conocer la sentencia. En su etapa al frente de la Policía, aseguró que los Mossos estaban “para garantizar derechos, no para impedir su ejercicio”, en relación a la consulta ilegal. Uno de sus tuits más polémicos fue uno en el que sacaba pecho y aseguraba: “Nos vamos a ir con o sin referéndum. ¿Queda claro?”. Soler cobra 67.593,44 euros.

Tremosa redondea su particular equipo con el secretario general del Consejo Interuniversitario de Cataluña, donde ha colocado a Josep Ribas, exsubdirector general de Universidades e Investigación. Médico especialista en el aparato digestivo, el puesto le viene al dedo, ya que aterriza en las mismísimas tripas de la Generalitat.

Más comedida fue la consejera de Cultura, que se contentó con poco: nombró a Rosa Tubau como directora general de Creación, Acción Territorial y bibliotecas. Tubau es concejala de Cultura del Ayuntamiento de Sitges (fue la segunda en la candidatura de JxCat en 2019) y ya había sido colocada a mediados del año pasado como “colaboradora” (personal eventual) de Yvonne Griley, consejera del Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC). Con su nombramiento como directora general, la eventualidad pasa al cajón de la historia.

La Administración del Estado en Cataluña alimenta, así, un ‘ejército’ de asesores de todo tipo y pelaje que crea una economía clientelar en el entorno independentista. El baile de sillones en la Administración catalana contrasta con la crisis económica en general y con las dificultades que tienen las pymes y los autónomos para sobrevivir, en un escenario en el que se prevé que se dispare la morosidad el próximo ejercicio, fruto de la profunda crisis que padece la economía.

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