Tercer aniversario del 1 de octubre en Cataluña: muchas Elsas y pocas Tamaras
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Las masas soberanistas desconectan

Tercer aniversario del 1 de octubre en Cataluña: muchas Elsas y pocas Tamaras

Hay unos participantes en el 'procés' que siempre pierden. Es el caso de Tamara Carrasco. Mientras, la Generalitat cambia leyes para que no les pase lo mismo a sus altos cargos

Foto: Una manifestante independentista en Barcelona. (EFE)
Una manifestante independentista en Barcelona. (EFE)

Elsas y Tamaras, así se ha construido el movimiento independentista en Cataluña desde el 2012. Personas como Elsa Artadi, personas como Tamara Carrasco. Elsa Artadi, vicepresidenta de JxCAT, miembro del grupo parlamentario y portavoz de la formación independentista en el Ayuntamiento de Barcelona. Además, concejal por el Eixample. Justo lo contrario que Tamara Carrasco, administrativa, fundadora del CDR de Viladecans y acusada de incitación a desórdenes públicos, por lo que se le ha procesado esta semana en el juzgado número 25 de Barcelona. Elsas y Tamaras. Pocas Elsas y muchas Tamaras. Esa fórmula se ha roto y así se explica la nula incidencia del tercer aniversario de la consulta del 1 de octubre este año. Las Tamaras han desconectado de las élites.

Si se rompe la fórmula, las Elsas, con sus doctorados en económicas por Harvard, acaban teniendo poca incidencia. Si las Tamaras, que luchan, que pelean en la calle, que dan la cara, abandonan, el movimiento se convierte en algo vacío, encapsulado. Como la despedida de Torra en el Parlament. Ni un manifestante a las puertas. Se presenta el cese del 'president' de la Generalitat como la última gran afrenta de España y nadie acude, solo los políticos. Solo las Elsas. Qué es Torra sino una Elsa 2.0, que desde 2012, cuando asumió la dirección del Centre Cultural el Born, no ha vivido de otra cosa que del dinero público. Y así seguirá, con la pensión de 'expresident'. Casi dos millones de ingresos netos. No está mal para los últimos cien metros, que al final no han sido ni cien ni últimos.

Foto: El expresidente de la Generalitat, Artur Mas, junto al presidente de la comisión de Asuntos Institucionales del Parlament, Jean Castel. (EFE)

La unión de las Elsas y las Tamaras fue lo que marcó la diferencia. Lo que permitió reunir dos millones de personas detrás de la idea de la independencia. 'Un sol poble', reza uno de los mantras. “No somos ni de derechas ni de izquierdas”, aseguraba Carles Puigdemont en el vídeo de constitución de La Crida. Elsa y Tamara. Thelma y Louise. Ese tipo de parejas que siempre dan mucho juego a los relatos espectaculares. De ese material están hechos los sueños. Solo que en Cataluña para las Elsas la rebeldía tiene un coste de todo a cien y en cambio las Tamaras la pagan a precio de oro.

placeholder La diputada de JXCAT en el Parlament Elsa Artadi. (EFE)
La diputada de JXCAT en el Parlament Elsa Artadi. (EFE)

Pero pasan los años. Y las Tamaras empiezan a ver que acaban enfangadas en procesos judiciales, que les joden la vida, el tiempo, las esperanzas. Y casi a la vez las Elsas siguen a lo suyo, entre proclama y proclama, entre tuit y tuit, cobrando del erario público, incluso en pleno 155. ERC y JxCAT no se han puesto de acuerdo en nada en la salida de Torra. Bueno sí, en una cosa, en blindar a todas las Elsas de Palau para que pudiesen seguir cobrando por sus cargos de libre designación. Es lo que tiene el 'procés', las Elsas siempre ganan. Las Tamaras, los Valtònyc, los Roger Español, los Adrián Carrasco, los más de 2.800 encausados por los tribunales por hechos vinculados al independentismo, esos siempre pierden.

Paso al lado

Es la especialidad de las Elsas, el paso al lado. Como Torra, como Puigdemont, como Artur Mas. Las Elsas ven venir las balas como si fueran de la película de Matrix y nunca les dan. Lo contrario de las Tamaras, siempre en primera línea recibiendo por las consecuencias de sus actos. Porque la justicia española es lenta pero implacable… bien lo saben las Elsas, se lo cuentan sus novios abogados fiscalistas mientras las pasean en Maserati por la zona alta de Barcelona.

Foto: Varios contenedores incendiados durante la concentración convocada por los CDR. (EFE)

Y si hay algún problema, ya vendrán las Tamaras al rescate. Esa caja de solidaridad para que no embargasen a Artur Mas su piso de la calle Tuset. Artur Mas, esa Elsa en su palacio de hielo, siempre distante… Pero Llarena pasó a su lado, encausó a todos los que se estaban reuniendo con él en aquellos días de octubre, y al 'astut' no le pasó nada. Y eso que Artur parece el coprotagonista del primer volumen de las memorias de Puigdemont. Es la ventaja de ser una Elsa. No todos pueden. Miren lo que le pasó a Santi Vila, que quiso ser Elsa pero se quedó en Tamara, otra más. Hasta el acceso a la caja de solidaridad le negaron. Es el superpoder de las Elsas, revolucionarias Moncler, dan o niegan las cartas de credibilidad. Pero lo importante es que el apoyo funcione de abajo a arriba.

La Generalitat cambió la Ley de Donaciones este verano y permitió a los altos cargos beneficiarse de los servicios jurídicos de la Administración


Y si no es suficiente se cambia la ley. Lo hizo la Generalitat este mes de agosto para que los servicios jurídicos de la Administración catalana cubriesen los gastos legales de los treinta altos cargos encausados por el 1-O. Las Elsas son pocas pero han de mantener el patrimonio. Y también se cambia el artículo 56 bis de la Ley del Impuesto de Sucesiones y Donaciones para que dejar libres de cargas los fondos que reciban estos encausados de las plataformas solidarias. Se altera la fiscalidad para que las Elsas reciban el dinero de las Tamaras. El mundo al revés, pero, total, las Tamaras nunca leen el DOGC.

Foto: Independentistas participan en concentraciones de apoyo a los dirigentes del 'procés'. (EFE)

Si este 1-O ha pasado sin pena ni gloria, no es porque JxCAT desconfíe de Pere Aragonès y hayan preferido que no haya ningún acto oficial, no vaya a ser que el flamante presidente en funciones lo aproveche para la carrera electoral. Es porque las Tamaras, han pasado. Siguen siendo independentistas, sí. Pero se huelen la estafa. Ese Torra asegurando que las elecciones de febrero —febrero, qué lejos queda en tiempos de pandemia— reivindicarán el 1-O. Elsas y Tamaras. Desde Ella Baila Sola todos sabemos que los dúos siempre acaban rompiéndose por mucho éxito que tengan, como les pasó a ellas. Elsas y Tamaras. Marta y Marilia.

Complejo de culpa

Con los años, las Elsas desarrollan un cierto complejo de culpa. A Tamara Carrasco le piden siete meses de prisión después de pasar un infierno de dos años y medio de proceso judicial. En los tiempos de Juan Marsé, cuando el burgués catalán se cansaba de la Tamara de turno, le ponía una peluquería en Badalona. Ahora no. Ahora les pagan los abogados.

El abogado de Tamara Carrasco es Benet Salellas, una Elsa que juega a 'cupaire'. En una aparición sin precedentes, Mónica Naranjo fue un día de profesora a Operación Triunfo. Su mayor consejo no fue artístico: buscaros un abogado, les dijo. Y podría haber añadido: y pagadlo vosotros, porque si no, no servirá a vuestros intereses. Es una pena que los independentistas no vean OT. Pero sí saben que Mónica Naranjo si hace un dúo cobra por ello. Y por eso la razón de este aniversario sin brillo. Por mucho que les digan que han ganado las Tamaras han sentido la derrota en sus carnes. Y han preferido dejar a Elsa sola en su castillo de hielo.

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