Dice haber asumido sus responsabilidades

Artur Mas reclama que el Palau de la Música devuelva 600.000 euros a Convergència

CDC fue condenada a pagar 6,6 millones de euros en concepto de responsabilidad civil por haberse lucrado de comisiones ilegales

Foto: Acto por el quinto aniversario de la consulta soberanista del 9-N. (EFE)
Acto por el quinto aniversario de la consulta soberanista del 9-N. (EFE)

Artur Mas anunció, este jueves en la Comisión de Asuntos Institucionales (CAI) del Parlamento catalán, que Convergència Democràtica (partido que todavía existe jurídicamente) reclamará al Palau de la Música más de 600.000 euros que en el año 2010 había devuelto a la institución musical. "Cuando en el 2009 se destapó el caso del Palau, tuve conocimiento de que había unos convenios que sumaban más de 600.000 euros que pagaba el Palau de la Música a las Fundaciones de Convergència. Eran unos convenios que venían de los años 90, pero por coherencia, al destaparse el escándalo, ordené devolver el dinero, ya que lo veía mal ética y estéticamente. Así, se firmó otro convenio por el que devolvíamos ese dinero en siete anualidades".

Lo malo, según Artur Mas, es que "tras conocer la sentencia que ratificó en abril el Tribunal Supremo, lo que se devolvió al Palau no le pertenecía a este y por eso es lógico que se devuelva a Convergència. Como la sentencia parte de la base de que no hubo perjuicio económico en el Palau de la Música, aunque se condene a CDC y se le obligue a devolver 6 millones, lo que se devolvió al Palau no se debería haber devuelto".

Fiel a su estilo oscurantista, el expresidente de la Generalitat basó toda su comparecencia en dos ejes: por un lado, esgrimía la sentencia como un escrito exculpatorio hacia su persona y hacia su partido, a pesar de que Convergència ha sido condenada a pagar 6,6 millones de euros en concepto de responsabilidad civil por haberse lucrado de comisiones ilegales. Su extesorero, Daniel Osàcar, fue condenado a 3 años y medio por blanqueo de dinero y falsedad mercantil y contable. El pasado 25 de junio entró en prisión.

Aun así, Artur Mas insistió durante toda su comparecencia en que ni a Daniel Osàcar ni a Convergència se les condena por ningún perjuicio a la Hacienda pública. Para el exmandatario, todo es culpa de los principales acusados en la causa, Fèlix Millet y Jordi Montull, expresidente y exdirector administrativo del Palau, que "son dos grandes delincuentes que han mentido en todo". Y no tuvo reparo en echarles toda la culpa de las condenas a su partido porque "hubo un pacto previo con los fiscales para rebajar sus penas". O sea, que acusaron a Convergència de cobrar dinero gracias a un oscuro acuerdo de ambos expoliadores. Pero de lo que no hay duda es de que las cantidades cobradas por CDC coinciden con los porcentajes que se detallaban de comisiones por precio de obras.

Lectura tergiversada

El otro eje planteado por Artur Mas fue para negar que su partido cobrase comisiones, a pesar de las pruebas presentadas y verificadas en el juicio que demostraban lo contrario. Quedó meridianamente claro que Ferrovial tuvo que pagar religiosamente el 4% de cuatro obras monumentales (entre ellas, la Línea 9 del Metro y la Ciudad de la Justicia). De ese porcentaje, el 2,5% se desviaba a Convergència y el otro 1,5% se lo repartían Millet y Montull. La argumentación de Mas en este campo es de trilero: las adjudicaciones de obras públicas no las hacen los Gobiernos, sino las mesas de contratación, formadas por técnicos y altos funcionarios. Y presupone que "la sentencia avala que todo se hizo bien, porque ni siquiera analiza cómo se adjudican esos contratos ni preguntaron si se habían alterado los precios para favorecer a alguna empresa en concreto".

En esta línea, aseguró que "hay que darle valor a lo que no dice la sentencia, porque deja de decir muchas cosas. Para que haya comisiones a cambio de adjudicaciones es porque se ha de poder alterar el contrato de obra pública. Y si tan evidente es el trato de favor y las comisiones, ¿por qué, pudiéndolo hacer, no se han investigado los expedientes de contratación pública? Si se hubiesen examinado las adjudicaciones, se hubiese visto que no había alteración". Este argumento, no obstante, es falaz, como pusieron de manifiesto los diputados de la oposición, ya que la adjudicación irregular de una obra a un contratista predeterminado no ha de implicar necesariamente que se altere el precio: se introducen cláusulas de valoración que pueden permitir darle la obra en perjuicio de otros licitantes, si los hubiera.

El Palau de la Música es una de las joyas del modernismo catalán. (Palau de la Música)
El Palau de la Música es una de las joyas del modernismo catalán. (Palau de la Música)

"Usted es un maestro en sacarse de encima las responsabilidades y me ha sorprendido la forma en que lo hace: impugnar el contenido de la sentencia y tergiversarla para decir que no ha habido nada. Pero la sentencia detalla cuál era el modus operandi de CDC para financiarse ilegalmente. Le pillaron con nombres concretos y con obras concretas. Y quedó demostrado que cobraban comisiones", le criticó Carlos Carrizosa, portavoz de Ciudadanos.

El diputado socialista Jordi Terrades, por su parte (el PSC y Ciudadanos fueron las dos fuerzas que solicitaron la comparecencia de Mas en la comisión para que diese explicaciones tras conocerse la sentencia), le recriminó que "el tema no es tanto ver los costes: las comisiones se producían por adjudicación, no por manipulación de los costes. Pero ustedes tienen un grave problema: no sé qué les pasa con los tesoreros, pero todos acaban saliendo en los papeles de las ilegalidades financieras de CDC". Se refería a que el antecesor de Osàcar, Carles Torrent, fue el que inició el tema de las comisiones a través del Palau. Osàcar, además, está imputado en el sumario del 3%, otro escándalo en proceso de investigación que hace temblar los cimientos de Convergència. Y en ese mismo sumario figura también como imputado Andreu Viloca, sucesor de Osàcar.

Además, el socialista le espetó que "ustedes fijaron una divisoria entre los que tenían responsabilidades políticas y los que las tenían contables, como si no estuviesen ligados. Ustedes sabían perfectamente lo que estaba pasando y por eso hacían una defensa cerrada de los gestores económicos de su partido. Son unos maestros tocando el violín cuando les interesa".

Machacado por la oposición

La diputada de los comunes Susana Segovia, por su parte, le recriminó que hacía “una lectura parcializada y restrictiva de la sentencia que nada tiene que ver con el texto de los tribunales. Pero el caso Palau es el caso Gürtel de CDC. Y define la estructura mafiosa con la que se financiaban. Y no solo utilizaban la Generalitat, sino todas las corporaciones locales que gobernaba CDC. Todo mientras usted mantenía altas responsabilidades tanto en el Govern como en el partido. No era un simple militante. Y los tesoreros no deciden qué hacer: reciben directrices de los responsables máximos políticos del partido. Y usted era el máximo responsable de Convergència".

Le afeó también que se empeñe en decir que CDC ya no existe. "No hace falta un master en criminalística para ver la trayectoria: parte de la financiación de esta Cámara aún va a CDC. ¿Cómo puede ser que una parte del dinero que paga el Parlament vaya a un partido que no existe [luego detalló que CDC recibió 2,5 millones del Parlament para pagar sus deudas, aunque eran de la cuota de JxCAT]? Además, la Fiscalía pidió el embargo de las sedes del PDeCAT, porque los mismos que estaban en CDC estaban luego en el PDeCAT. Era un disfraz que no elimina que sea la misma organización política".

Ustedes sabían perfectamente lo que estaba pasando y por eso hacían una defensa cerrada de los gestores económicos de su partido

Esperanza García, portavoz del PP, criticó que los mismos que estaban al frente de CDC están ahora en las filas de JxCAT y afeó a Mas que la "dinámica delictiva se demuestra probada". Y el representante de la CUP, Carles Riera, no se cortó a la hora de decirle que "las organizaciones mafiosas siempre han caído a través de los contables. El sistema de CDC se basa en el concepto pujolista: el país se identifica con el partido y con el 'president', que administra privilegios en favor de la familia o de los amigos, los socios o el partido". Subrayó luego que “"as cloacas del Estado, a veces, aciertan: aquí descubrieron el 3%, que es una vergüenza para el país y ustedes se han beneficiado ilegítimamente de eso. Le pido que aplique las 3 R: reconocimiento del daño, reparación o restitución del mismo y no repetición".

Hasta ERC arremetió contra el "entramado corrupto" de CDC, pero quiso juntar en su crítica a sus principales rivales de las elecciones y metió en el mismo saco al PSC. Todo antes de hacer un alegato electoral: "ERC quiere una República Catalana sin entender los compromisos de la Cataluña autonómica. CDC era un partido donde la corrupción quedó contrastada. A nosotros no nos puede acusar de poner la mano. Pero la sociovergencia pervive hoy en la Diputación de Barcelona", dijo la republicana, sacando así al debate un tema que no tenía nada que ver, por mucho que el PSC gobierna la institución provincial gracias a apoyo que le dio JxCAT.

JxCAT, el viejo mensaje de CDC

El único que salió en defensa de Mas fue Marc Solsona, portavoz de Junts per Catalunya (JxCAT). Su discurso sonó a viejo y dio la sensación de que retomaba los más reaccionarios mensajes de la vieja Convergència. "A algunos se les ha quedado corta la sentencia", criticó. Y reivindicó que la nueva generación de CDC ya no vivió las fórmulas mafiosas de financiación. Una defensa acérrima solo para cargar contra todos los demás rivales políticos. Para JxCAT, parece que no ha pasado nada y todo es invención de los confesos Millet y Montull.


Mas, en su contrarréplica, se mantuvo firme en sus tesis y anunció que "ya tomé todas las responsabilidades políticas y personales, porque dejé mis cargos políticos y luego en los partidos", tanto en CDC como en el PDeCAT. "Ustedes pueden pensar que políticamente a lo mejor sí. Pero las responsabilidades políticas que haya podido tener tanto a nivel de partido como de la institución, yo creo que las he asumido todas. Lo digo con humildad". Puso como ejemplo la desaparición de CDC, asegurando que llegó a su desaparición como formación política, lo que no pasó con ningún otro partido condenado por irregularidades. Asimismo, subrayó que "podría haber mantenido todas las responsabilidades, porque dejé la presidencia de la Generalitat voluntariamente. Nadie me obligó a dejarla, sino que lo hice yo mismo, vistas las condiciones que había [en realidad, lo obligó la CUP y tuvo que dimitir porque no podía ser investido al no tener suficientes votos en el Parlament]. Al cabo de pocas horas, dejé el acta de diputado. Luego, dejé la presidencia del partido y la del PDeCAT. O sea, políticamente he renunciado a todo".

La diputada de los comunes Susana Segovia le enmendó la plana. "Ustedes sacrificaron a Convergència. Lo que hicieron fue transformarla. Pero usted fue apartado de la política por las políticas de recortes que aplicó. Esa es la razón de que no tenga ya responsabilidades políticas". Y Marc Solsona, de JxCAT, apoyaba al 'expresident' contra viento y marea: "Usted ya ha asumido responsabilidades políticas. Nuestro máximo respeto desde nuestro grupo, tanto institucional como personal. Usted dijo que sin Convergència no habría independencia y debemos trabajar en esa dirección. Si se hace un debate honesto de reconocimiento, como decía la CUP, tendremos un camino que se pueda seguir". Ya se ve: nuevos métodos, pero mismos contenidos. Nada ha cambiado sustancialmente en la política de Cataluña a finales del primer cuarto del siglo XXI.

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