El gran ERTE de Colau: manda a casa a 973 trabajadores de la firma del zoo y el Tibidabo
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AFECTA A LOS EMPLEADOS DE LA PÚBLICA BSM

El gran ERTE de Colau: manda a casa a 973 trabajadores de la firma del zoo y el Tibidabo

Se aplicarán dos expedientes, uno por causa de fuerza mayor y otro por razones productivas

placeholder Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, durante una rueda de prensa. (EFE)
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, durante una rueda de prensa. (EFE)

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha presentado un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que afectará a 973 de los 1.338 trabajadores de la empresa municipal Barcelona Serveis Municipals (BSM). Esta compañía es la que gestiona espacios tan conocidos como el zoo, el Parc Güell o el parque de atracciones del Tibidabo. También es la responsable de la grúa municipal, del Bicing, de los agentes cívicos, del Palau Sant Jordi o de la gestión de Cementiris de Barcelona, así como de facilitar y gestionar los permisos de los rodajes que se puedan realizar en la capital catalana. En realidad, se aplicarán dos expedientes, uno por causa de fuerza mayor y otro por razones productivas.

Fuentes de BSM confirmaron a El Confidencial que los expedientes fueron aceptados por el comité de empresa de la compañía pública y que su presentación tiene una doble motivación. “Por un lado, es la que se deriva del impacto laboral. Se pretende preservar los puestos de trabajo a medio y largo plazo. Por otro lado, la motivación tiene también que ver con el impacto económico que ha supuesto el confinamiento. Hemos de minimizar sus efectos para hacer que BSM sea rentable en el futuro”, explican estas fuentes.

Foto: Imagen de una oficina de empleo en Madrid. (EEE)

En algunos casos, como el del zoológico (ubicado dentro del Parque de la Ciutadella, lindando con el Parlament), las instalaciones tuvieron que cerrarse al público, pero dentro hay que seguir cuidando a los animales y manteniendo las instalaciones. Son gastos que, aunque no haya ingresos porque las taquillas están cerradas, se han de seguir sufragando. En otros casos, como en el Parc Güell, no existen esos gastos estructurales tan desmesurados.

“Nuestra principal preocupación es asegurar la continuidad de los puestos de trabajo más allá del covid-19, preservar sus condiciones y seguir llevando una buena gestión de los recursos públicos”, señala una fuente de la empresa a este diario. En los casi dos meses que llevamos de confinamiento, BSM ha ido pagando los salarios de los 1.338 trabajadores de la empresa. Con los expedientes ya cerrados, afirman las fuentes, se garantizarán todos los empleos cuando se acabe el estado de alarma, se conservarán los derechos de vacaciones, la antigüedad y las pagas extraordinarias y, además, la empresa complementará hasta el 100% los salarios de los trabajadores, pagando en su caso los complementos en el caso de que el baremo que abone la Seguridad Social no llegue al sueldo que cobraban antes del ERTE.

Preparando el desconfinamiento

De los 1.338 trabajadores que tiene BSM, el 40% están en activo desde el inicio del confinamiento. El otro 60% está a disposición de la compañía, aunque se siguieron pagando los salarios normalmente. Del 40% que trabaja, las tres cuartas partes lo hace desde su casa, con teletrabajo. En esa situación se encuentra, pues, el 30% de la plantilla, mientras que solo el 10% acude presencialmente a sus puestos de trabajo. Tras la aplicación de los ERTE, una parte de los acogidos a teletrabajo pasarán a cobrar del Estado.

Foto: Un estudiante de El Masnou, durante una clase. (Reuters)

En estos momentos, BSM trabaja preparando el desconfinamiento. “Lo primero que haremos será realizar las obras y mejoras pendientes y que consideramos de mayor importancia. En primer lugar, la remodelación del Port Olímpic. En segundo lugar, la mejora del funicular del Tibidabo. Y, en tercer lugar, la construcción de un nuevo aparcamiento anexo al parque de la Ciutadella, anexo al Zoo y al campus de la Universidad Pompeu Fabra”, explican las fuentes.

A pesar de que los ERTE han sido pactados con el comité de empresa, en algunos sectores hay malestar porque los expedientes afectan a personal que podría estar trabajando. De hecho, algunos de los afectados son agentes cívicos, que se mandan a casa a cobrar del Estado “mientras por otro lado se están pidiendo voluntarios durante la emergencia sanitaria para realizar labores muy similares a las que ellos hacen”.

En el programa ‘Carrers Segurs’ ('Calles seguras'), por ejemplo, el consistorio barcelonés solicita voluntarios para pasar por las calles y hacer “una ficha de observación de situación a lo largo del día”. El programa comenzó a implementarse este sábado. Este personal tendrá tres horas de trabajo al día, entre las 10 de la mañana y la una del mediodía y entre las 16:30 y las 19:30. “En estos momentos, son necesarias personas voluntarias para dar paseos por las calles de los distritos de Sants, Sarrià, Horta, Gràcia, Nou Barris, Sant Andreu y Sant Martí. Si crees que estás en disposición de colaborar, te pido que lo confirmes respondiendo a este mail a la mayor brevedad posible, indicando distrito y turno de tu preferencia”, dice un correo enviado por el ayuntamiento a sus empleados.

Foto: Captura de la señal institucional del Palacio de la Moncloa del ministro de Sanidad, Salvador Illa. (EFE) Opinión

Fuentes de los empleados públicos señalan a este diario que “es un contrasentido que BSM, que es una empresa pública, presente un ERE que afecta a personas que hacen ya ese cometido y que, paralelamente, se pidan voluntarios para hacer de agentes cívicos”. De hecho, BSM dispone de 79 agentes cívicos que en el 2018 realizaron 470.000 actuaciones “sobre comportamientos incívicos”. Las actuaciones más relevantes hacen referencia a circular en bicicleta por la acera, llamar la atención por ir semidesnudo o por circular con vehículos de movilidad personal, como los ‘segway’.

Desde BSM se indica que los agentes cívicos de la compañía “actúan especialmente en lugares donde hay mucha masificación turística, como el Parc Güell, la Sagrada Familia, el centro de Barcelona o el litoral, pero siempre donde hagan falta. De hecho, vamos donde el ayuntamiento nos diga”. En este caso, sin embargo, el programa puesto en marcha no tiene nada que ver con BSM, sino que es una iniciativa del propio consistorio.

Fuentes oficiales del Ayuntamiento de Barcelona consultadas por este diario explican que el correo enviado a los empleados “no tiene nada que ver con los agentes cívicos de BSM. De hecho, durante el año se piden siempre voluntarios para grandes eventos, como la fiesta mayor, cuando hay oposiciones o en campañas de donación urgente de sangre. En esas circunstancias, el ayuntamiento siempre pide voluntarios entre su personal y lo mismo sucede ahora: por las excepcionales circunstancias de la pandemia, se piden voluntarios para avisar a la gente y tratar de que se cumplan las normas”.

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