Fruto de la flexibilidad laboral

Los ERTE permitirán salvar más de un millón y medio de empleos este año

Las previsiones de los expertos señalan que la caída del PIB será mucho más intensa que la destrucción de empleo, justo lo contrario a lo que ha ocurrido históricamente en España

Foto: Imagen de una oficina de empleo en Madrid. (EEE)
Imagen de una oficina de empleo en Madrid. (EEE)
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Históricamente, las crisis en España eran especialmente duras para los trabajadores. Las caídas del PIB provocaban un hundimiento aún mayor en el empleo, algo que no ocurre casi en ningún país del mundo. El motivo de esta particularidad de la economía española era la rigidez del mercado laboral y la temporalidad. Cuando llegaban las crisis y las empresas tenían que reducir su carga salarial, tenían muchas dificultades para hacer reducciones de jornada y todos los ajustes se realizaban por la vía de los despidos. Y como había mucho trabajador temporal, estos eran los primeros en irse al paro. Como el empleo destruido era de bajo valor añadido, cada punto de PIB era consecuencia de una destrucción muy superior del empleo.

La realidad es que en las crisis no aumentaban la productividad de España. Lo que ocurría, simplemente, es que se producían centenares de miles de despidos de trabajadores precarios en sectores de bajo valor añadido. En los años de la 'Gran Recesión' (desde 2008 hasta 2013), por cada punto de caída del PIB se desplomaba el empleo en 2,3 puntos (medido en términos de contabilidad nacional).

Si se repitiera ese nivel de correlación este año, los datos del paro serían absolutamente dramáticos. Con una caída del PIB del 8% se produciría la destrucción de más del 18% del empleo, esto es, más de 3 millones de puestos de trabajo. Sin embargo, los analistas descartan por completo este escenario y consideran que España tendrá, por primera vez desde que existen registros, una crisis en la que el PIB caerá más que el empleo.

Las últimas previsiones publicadas esta semana por Funcas y BBVA Research, dos de las casas de análisis que mejor conocen la economía española, prevén una caída del empleo más leve que el PIB. En otras palabras, España no ganará productividad aparente (como ha hecho en todas las crisis), sino que sacrificará una parte de las rentas del capital para mantener el empleo.

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La clave de este cambio está en la flexibilidad laboral que permiten los ERTE (expedientes de regulación temporal de empleo). Esta vía de ajuste se potenció con la reforma laboral de 2012 y en 2020 se le ha dado un gran impulso por tres vías: se han ampliado enormemente las causas de acceso cuando son de fuerza mayor, se han acelerado los trámites y se ha aumentado la protección a los trabajadores.

Gracias a esta flexibilización del mercado laboral, miles de empresas han optado por el ERTE como vía de ajuste para reducir sus costes salariales, lo que permitirá reducir de forma significativa la destrucción de empleo este año. Las previsiones de Funcas y de BBVA Research así lo ponen en evidencia: La destrucción de empleo estará muy lejos de la tendencia negativa de la economía española.

Los datos del mercado laboral están medidos en términos de contabilidad nacional como empleo equivalente a tiempo completo. O lo que es lo mismo: horas de trabajo/jornada media. Este matiz es muy importante, ya que todas las horas de trabajo perdidas como consecuencia de los ERTE están contempladas en esta estadística, de forma que muestra mejor la realidad del empleo perdido este año.

Según las previsiones de Funcas, el PIB se hundirá un 7% este año, mientras que el empleo se reducirá un 5,4%. Sin embargo, si se mantuviese la correlación de la crisis de Lehman Brothers, la destrucción de puestos de trabajo debería ser superior al 15%. Eso significa que se estarían salvando 1,9 millones de empleos en el conjunto del año.

Si se toman las previsiones de BBVA Research, la situación es similar. La entidad prevé una caída del PIB del 8% y una destrucción de empleo del 6,8%. Con estas previsiones, se estarían salvando unos dos millones de puestos de trabajo en 2020.

Estas cifras encajan con la cantidad de expedientes que se han tramitado hasta la fecha. Según los últimos datos ofrecidos por el Gobierno, ya hay casi 3,9 millones de personas en ERTE. Está claro que esta cifra tan elevada no se mantendrá durante todo el año, de hecho, es previsible que caiga drásticamente en el tercer trimestre del año. Pero, lo que está claro, es que está permitiendo salvar centenares de miles de empleos.

La flexibilidad es clave

Es evidente que esta crisis no es como la de 2008, porque en esta ocasión se trata de un hundimiento temporal del PIB provocado por los gobiernos con las medidas de confinamiento. Sin embargo, el hundimiento actual tiene características propias de una crisis, e incluso más graves. Por ejemplo, la confianza empresarial se ha hundido como nunca, un indicador que es clave para el empleo. También existen grandes dudas sobre la duración de la crisis y el ritmo de salida de la misma.

Eso significa que toda la mejora en la correlación entre el PIB y el empleo no se puede achacar a la flexibilidad laboral, pero sí una gran parte. Cuando las empresas atraviesan una crisis y no pueden mantener la masa salarial previa, prefieren realizar ajustes temporales o reducciones de jornada antes que recurrir a los despidos. De esa forma, se reparten los costes de la crisis entre empresas, trabajadores y el Estado y se evitan los despidos que, en última instancia, son la solución más costosa para todos. Esto es lo que ocurre en casi todos los países desarrollados y, por primera vez, también está ocurriendo en España.

Sin embargo, a pesar de estos buenos datos, las previsiones de caída del empleo y el PIB en España son mucho peores que las del resto de vecinos europeos, salvo en los casos de Italia y Grecia. El motivo es que España no ha corregido el elevado nivel de temporalidad, que superaba el 26% antes de la crisis. Esos trabajadores están en alto riesgo de perder el empleo, incluso aunque existan los ERTE. De hecho, en torno al 85% del empleo destruido en marzo fueron temporales.

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La dualidad del mercado laboral sigue siendo la gran vulnerabilidad de España. Mientras no se solucione, las crisis seguirán siendo intensivas en destrucción de empleo. Las medidas de flexibilidad laboral sirven para proteger el trabajo estable, pero el más precario es demasiado frágil.

Estos datos dejan otra importante reflexión para el futuro: la duración de los ERTE será clave para el mantenimiento del empleo. Si esta figura ha servido para proteger millones de empleos, eliminarla de forma precipitada podría provocar una fuerte destrucción de puestos de trabajo. Una vez más, el diseño de las políticas públicas tendrá un impacto clave en la evolución de la economía.

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