Terrazas, dudas y alegría contenida: así se vive la Fase 1 de desconfinamiento en las islas
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COMIENZA HOY EN CUATRO ISLAS DE NUESTRO PAÍS

Terrazas, dudas y alegría contenida: así se vive la Fase 1 de desconfinamiento en las islas

Desde hoy, Formentera (Baleares), La Gomera, La Graciosa y El Hierro (Canarias) han entrado en la primera fase de desconfinamiento, empezando a tener cierta 'normalidad

Foto: Terrazas, dudas y alegría contenida: así se vive la Fase 1 de desconfinamiento en las islas
Terrazas, dudas y alegría contenida: así se vive la Fase 1 de desconfinamiento en las islas

Este lunes, 4 de mayo, no es un día más. España continúa confinada en casa, con pequeños espacios de libertad como consecuencia de las medidas de desescalada propuestas por el Gobierno, que nos permiten salir a hacer deporte o pasear e, incluso, acompañar a los menores a la calle durante periodos muy concretos... salvo cuatro islas. Desde hoy, Formentera (Baleares), La Gomera, La Graciosa y El Hierro (Canarias) han ido un paso más allá y han empezado a tener cierta 'normalidad'.

Como consecuencia de la tendencia positiva en el número de infectados por coronavirus, estas cuatro islas han conseguido ir un paso por delante del resto de España en lo que a libertad se refiere. La reducción exponencial del número de contagios ha permitido que entren directamente en la Fase 1, lo que supone un importante avance en el regreso a las 'viejas' costumbres: podrán tomar un café en una terraza o ver a sus familiares, entre algunas otras cosas, algo realmente anhelado.

Foto: Los contagios continúan en descenso y se suman 164 muertos en las últimas 24 horas

Tras medio centenar de días viviendo una de las situaciones más atípicas a las que nos hayamos enfrentado como sociedad, Formentera, La Gomera, La Graciosa y El Hierro empiezan hoy a ver la vida con otros ojos. Desde hoy, se permiten las reuniones con hasta 10 personas, se puede compartir vehículo, se reabren las terrazas de los bares (al 50% de su habitual ocupación), se reabren los locales comerciales (al 30%) y se pueden visitar lugares de culto (hasta 15 personas).

Pero, ¿cómo se está viviendo esta cierta normalidad? Inma Flores, desde La Gomera, asegura a El Confidencial que existe "una sensación de mayor normalidad. A primera hora, había gente desayunando en las terrazas y paseando por las calles". Sin embargo, el principal problema estaba en los dueños de los locales: "Entre ellos, había mucha incertidumbre por no estar muy seguros de la normativa. La Guardia Civil ha ido por cada local para solucionar las dudas", indica a este diario.

Imagen de las calles de Caleta de Sebo, en La Graciosa. (EFE)
Imagen de las calles de Caleta de Sebo, en La Graciosa. (EFE)

Una situación parecida es la que se vive en El Hierro. La población vuelve a recuperar la sonrisa poco a poco, con pequeños detalles como poder leer un libro al sol mientras se toma un zumo en una terraza. Sin embargo, no se están lanzando las campanas al vuelo, ante el miedo de que una situación mal entendida o de euforia desmedida les pueda suponer dar un paso atrás y tener que perder las libertades conseguidas gracias a los esfuerzos de los últimos meses.

*VÍDEO | Formentera, durante la Fase 1

"Por aquí tenemos una alegría contenida, contentos por ir recuperando la normalidad pero con mucha prudencia. Estamos muy concienciados y sabemos que es necesario que todos hagamos bien las cosas para poder seguir avanzando", explica Sara Pérez a nuestro periódico. "Los comerciantes han variado sus horarios de apertura y los bares y restaurantes se han 'reinventado'. Muchos ofrecen servicio a domicilio y en El Hierro era un servicio casi nulo, muy pocos lo ofrecían", asevera.

Puerta de una tienda en La Gomera, con indicaciones de aforo limitado. (Sara Pérez)
Puerta de una tienda en La Gomera, con indicaciones de aforo limitado. (Sara Pérez)

Pero la mayor duda que existe en esta fase esta relacionada con nuestra propia familia. Parece evidente que muchos de nosotros tememos menos un contagio propio por salir a la calle que el hecho de que podamos ser portadores asintomáticos del virus y se lo podamos contagiar a los nuestros, especialmente a los mayores y a los más pequeños de la casa. Esa razón es la que ha provocado que, mucha gente, haya decidido tomarse con calma las reuniones familiares.

"Con los amigos con los que he hablado, me dicen que no tienen prisa por reunirse con la familia, serán pequeñas visitas y, sobre todo, para ver si están bien. En mi caso, por ejemplo, llevo desde el 13 de marzo sin ver a mis abuelos y de momento, me mantendré sin visitas hasta que no avance más la situacion", explica Sara Pérez. La Fase 1 del desconfinamiento ha traído mucha alegría pero, eso sí, sin locuras desmedidas para que después dar un paso adelante no haya que dar dos hacia atrás.

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