ERC reivindica la estrategia de su líder

Así es la guerra interna del soberanismo: 'doctrina Junqueras' vs. 'doctrina Musotto'

Los que se han quedado fuera del pacto de Estado están que trinan. Quieren recobrar protagonismo, boicotear todo y hundir a ERC, a quien consideran una 'traidora'

Foto: Manifestación independentista frente al Parlamento Europeo, el año pasado. (EFE)
Manifestación independentista frente al Parlamento Europeo, el año pasado. (EFE)

Días confusos en el independentismo catalán. Los que se han quedado fuera del pacto de Estado están que trinan. Quieren recobrar protagonismo, boicotear todo lo boicoteable y hundir a ERC, a quien consideran una ‘traidora’. Y es que todos consideran que los únicos pactos legítimos son los propios. El cainismo tradicional del soberanismo irrumpe ahora con inusitada fuerza en el universo independentista para iniciar una lucha sin cuartel por el voto separatista.

La airada respuesta de JxCAT, de la CUP y del ‘president’ Quim Torra al acuerdo entre ERC y PSOE lo dice todo. Existe todo un frente catalán que solo sabe vivir en y del conflicto, y no pondrá las cosas fáciles. Gonzalo Boye decía este jueves que “los jueces belgas tienen claro que la ‘doctrina Musotto’, que es la que ratifica el TJUE, es de aplicación inmediata al caso de Carles Puigdemont y Toni Comín y se debe aplicar también a Oriol Junqueras”. Se refiere a una sentencia sobre Francesco Musotto en 2003, que determinó que la inmunidad comenzaba desde el momento en que se hacen públicos los resultados de las elecciones. Musotto había cometido sus presuntos delitos en el ínterin de ser elegido hasta la toma de posesión y su caso, por tanto, no es igual que el de Junqueras, que incluso ya había sido juzgado en el momento de la proclamación de los eurodiputados.

Esta concesión “casi despectiva” (a juicio de un dirigente de ERC) era innecesaria y levanta ampollas, máxime porque desde las filas republicanas se considera que su presidente encarcelado ha hecho por la causa cien veces más que el fugado Carles Puigdemont. Y, además, el TJUE se pronunció gracias a los recursos de Junqueras, no de Puigdemont o de Comín. El desprecio implícito en las palabras del letrado, a juicio de los dirigentes republicanos, es suficiente como para invitar a una reflexión profunda sobre “algunos de los líderes”.

Lo cierto es que en la cúpula de Esquerra se cree que Puigdemont va viviendo de Junqueras. ERC lo define muy bien: se trata de la ‘doctrina Junqueras’, o sea, “la que da resultados, la que es efectiva”, contrapuesta a la escenificación eterna del ‘expresident’ fugado, que no da resultados. En otras palabras: Puigdemont ha podido beneficiarse de lo que ha hecho Junqueras, pero este no se ha podido beneficiar de lo que ha hecho Puigdemont.

De ahí que una activa republicana, militante también de la ANC, de Òmnium Cultural y del Barça, contestase a Boye en varios idiomas: ‘Doctrina Junqueras’. Pero añadía a la lista la traducción al lenguaje de CiU: ‘Doctrina Mussotto’. Un zasca en toda regla.

La ANC, contra Gabriel Rufián

Gabriel Rufián tuiteó y retuiteó este tuit, lo que levantó ampollas como nunca. No se quedó ahí la cosa. Rufián, tras conocer que la Justicia belga suspendía la euroorden contra Puigdemont y Comín, señalaba que “ha hecho más por la unidad estratégica del independentismo la perseverancia y cero estridencias de la ‘doctrina Junqueras’ que el ruido y humo de miles de tuits cainitas surgidos de grupos de WhatsApp creados con el único fin de intentar no perder un poder ostentado hace más de 20 años”.

La alusión a la hegemonía de CiU durante las pasadas décadas hirió susceptibilidades. Rufián puso el dedo en la llaga. “No dijo nada del otro mundo. Ni tampoco ninguna mentira. La decisión del TJUE se produjo gracias a Oriol Junqueras, pese a quien le pese. Si Junqueras no hubiera llevado su caso a los tribunales europeos, esa sentencia no se habría producido. Pero los de siempre se quieren subir al carro de la victoria como si hubiera sido suya, después de haber masacrado tanto a Junqueras como a su defensa por algunas de las iniciativas emprendidas”, explica una fuente independentista a este diario.

Se refiere al revés cosechado en mayo pasado por los soberanistas, que vieron rechazados sus recursos ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). En aquel momento, Boye culpó indirectamente a Andreu Van den Eynde, letrado de Junqueras, del fracaso jurídico. “El TDEH y el TJUE son sitios muy técnicos a los que hay que llegar con los deberes hechos y los pantalones en su sitio”, le recordó Boye.

Ahora, la tortilla se ha dado la vuelta. Y hay reacciones para todos los gustos. La primera en saltar al cuello de Rufián fue Elisenda Paluzie, presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC): “Ya basta. En la batalla por denunciar internacionalmente la vulneración de derechos civiles y políticos, nos lo jugamos todos. No solo la libertad de los presos, sino la causa de la autodeterminación de Cataluña. Esta lucha no se merece esta guerra partidista y sectaria”, recriminó al republicano. Y luego, añadió: “Hay juristas de reconocido prestigio internacional que trataron de ayudar a todos los partidos y entidades, conscientes de la importancia de la unidad en este frente, que están hartos. Se han perdido oportunidades por esta falta de visión estratégica”.

La ‘doctrina Junqueras’ es importante porque pone sobre la mesa los sacrificios que hace cada uno. Y en este contexto, es inevitable contraponer la cárcel que padece Junqueras al ‘exilio’ dorado de Puigdemont. Esta comparación salta en las conversaciones privadas de republicanos y posconvergentes, aunque nunca trascendió en las opiniones púbicas para no evidenciar los rencores internos dentro del soberanismo. De ahí que Paluzie advierta de que sus apreciaciones valen también “para las lecciones sobre si el exilio vale más que la prisión o a la inversa. Se hizo una declaración de independencia sin intentar ni siquiera sostenerla. La decisión exilio o prisión, tomada improvisadamente en pleno desorden, es lo de menos”.

Llamada de Puigdemont a ERC

Nadie duda de que la batalla cainita se dirime entre Barcelona y Waterloo, pero también en la propia ciudad de Barcelona y en todos y cada uno de los pueblos donde existan republicanos y posconvergentes. Incluso los ‘cuperos’, alineados más con Puigdemont que con sus aliados naturales de la izquierda, pasan a formar parte de la ‘melée’ soberanista con una peculiar característica: adoptan como socia a la burguesía catalana y se adaptan a sus intereses si es para “hacer daño” al Estado español. En esa extraña conexión entre el capitalismo más rancio y reaccionario de Cataluña y las ideologías anticapitalistas, se dan efectos sobrenaturales: que desde las filas antisistema se alabe a la alta burguesía catalana mientras que desde esta se bendigan y se apoyen las reacciones (incluso violentas) de los antisistema en las calles.

En la batalla ‘indepe’, todo vale. Ver cómo los extremistas antisistema pueden llegar a sitiar la sede de ERC jaleados por la derecha más tradicional es un espectáculo que solo se da en Cataluña. Este viernes, se pudo ver gráficamente esa conjunción de intereses. “A las 19 horas, en la sede de ERC, calle Calabria. Que vean que no pueden dar cheques en blanco”, se animaban los radicales para presionar a los republicanos. Y Puigdemont, desde Bélgica, intentaba retomar la iniciativa proponiendo una mesa, pero entre fuerzas independentistas, que sea la que decida el contenido y los acuerdos de la mesa con el Gobierno español. El fugado no da puntada sin hilo: en realidad, se trata de un rejón a ERC, a quien llama a “revertir el error” de haber pactado por su cuenta con el PSOE. Es, pues, un llamamiento a volver al redil, a la disciplina de su rebaño.

Claro que, desde ERC, saben también con quién se las traen. Consideran que JxCAT va despistada. “En JxCAT están tan enfadados que no saben si romper el pacto con ERC en la Generalitat o el que cerraron con el PSC en la Diputación de Barcelona”, azuzaban los republicanos este viernes, dispuestos a no callarse. Y es que en la Diputación, socialistas y posconvergentes quitaron la presidencia a ERC. De ahí que desde las filas republicanas se recuerde ahora con sorna, al rememorar esa circunstancia, que “pactar con los socialistas en la Diputación molaba y no era ir contra Cataluña, y no había presos y ERC eran unos ‘botiflers’ [traidores] y bla, bla, bla”.

Ahora, la hoja de ruta de diálogo de los republicanos levanta ampollas en las otras formaciones, cuyo objetivo es no dar tregua al Gobierno español. Y no es que ERC haya traicionado a su electorado o a su militancia: ha roto el bucle infinito que se había instalado en las instituciones catalanas. Ya lo dice el diputado de ERC José Rodríguez, más conocido como ‘Trinitro’: “Yo he venido a hacer política. Ni a comer palomitas ni a jugar a un Risk de jugadas maestras ni a emular a Cicerón en el atril”. Comienza, pues, una nueva etapa de la política catalana, aunque algunos le quieren poner el RIP antes incluso de que se ponga en marcha.

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