Una JEC dividida inhabilita a Torra y Junqueras y saca de quicio al PSOE
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Indignación en ERC y JxCAT

Una JEC dividida inhabilita a Torra y Junqueras y saca de quicio al PSOE

El órgano disparó de una vez contra las dos cabezas más visibles del independentismo en territorio español a solo unas horas del debate de investidura

Foto: Una JEC dividida inhabilita a Torra y Junqueras y saca de quicio al PSOE
Una JEC dividida inhabilita a Torra y Junqueras y saca de quicio al PSOE

La Junta Electoral Central calentó en las últimas horas del viernes la antesala del debate de investidura. Cuando el PSOE y ERC parecían haber superado todos los escollos y después de que el BNG lograra cuadrar por la mínima el apoyo a Pedro Sánchez, el órgano disparó de una vez contra las dos cabezas más visibles del independentismo en territorio español. Situó al 'president' Quim Torra en la rampa de la inhabiltación rápida y desposeyó a Oriol Junqueras del escaño en el Parlamento Europeo y de cualquier rastro de inmunidad. De paso, indignó a ERC y JxCAT y sacó de quicio al PSOE que vio peligrar un acuerdo que ya creía intocable.

Todo tras ocho horas de reunión en las que, según las fuentes consultadas, el debate fue técnico y no dialéctico. Lejos del enfrentamiento verbal de pasadas citas, como aquella en la que se decidió negar a Carles Puigdemont la posibilidad de presentarse como candidato al Parlamento Europeo, pero no de la división. Los dos acuerdos se adoptaron por estrecha mayoría, solo de uno en el caso de Torra y de dos en el caso de Junqueras. Desataron la polémica nada más adoptarse y dejaron la duda de si se sostendrán ante los recursos que los afectados plantearán contra ellas.

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El origen de los mismos tampoco estuvo exento de polémica. Ambas decisiones se adoptaron después de que el PP, Ciudadanos y Vox recurrieran a la Junta. Desde el Ejecutivo se vio como un ataque destinado a tumbar la formación de un Gobierno progresista. "No tiene precedentes en la democracia", "hay que resistir", "estamos aguantando", indicaron a El Confidencial fuentes del Ejecutivo que confiaron en que también ERC soporte la presión y no se desdiga en el último segundo de todo lo hablado, sellado y firmado.

La crisis tuvo hasta efectos visuales. En el Palau de la Generalitat se arrió la bandera, lo que no había sucedido ni después de la declaración unilateral de independencia. Se izó de nuevo al rato. En las redes sociales, el independentismo hablaba de 'golpe de estado'. "Antes los golpes de estado los daban con tanques... ahora tienen a la JEC", decía el abogado de Puigdemont, Gonzalo Boye. Se criticaba también desde la suspicacia el anuncio adelantado que realizó en Twitter Pablo Casado de la segunda de las decisiones, la de Junqueras.

Detrás del enfado mayúsculo por un lado y la satisfacción aireada por el otro hay, sin embargo, efectos prácticos. El partido de Torra se apresuró a encontrar la salida que permitirá al 'president' conservar el cargo al menos hasta que haya sentencia firme. La inhabilitación exprés del de JxCAT afecta a su cargo de diputado autonómico y, según la tesis de los recurrentes, debía desencadenar su desalojo de la presidencia porque sin el primero de los puestos no puede ejercerse el otro. No obstante, su formación apeló al Estatut de Catalunya en el que se exige la condición de parlamentario para ser investido pero no para ser cesado. Su defensa ya prepara un recurso al Supremo en el que reclamará por la vía de urgencia —la cautelarísima— que se tumbe el acuerdo. La propia división de la Junta ya da idea de que este tiene visos de prosperar.

Peor lo tiene Junqueras para el que la decisión de la JEC de ejecutar la pérdida de su condición de eurodiputado y sustituirle por el siguiente en la lista parece, más que una sorpresa, la crónica de una inhabilitación anunciada. El organismo ha tomado el camino rápido pero el preso era consciente de que no existían demasiadas posibilidades de que el tribunal del 'procés' le diera la razón y le dejara circular libre por Europa.

Tras el terremoto de la tarde del 3 de enero, al PSOE solo le queda confiar en que la abstención de ERC no se derrumbe. Por delante cuatro días en los que la presión y los grados en la escala de Richter no dejarán de subir.

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