El TC queda a la espera

El soberanismo se abona a un simulacro de desobediencia para hacer alarde de unidad

El registro de la propuesta se produce después de dos avisos directos del Tribunal Constitucional, pero en la literalidad del texto resulta muy difícil encontrar ilegalidades

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante la rueda de prensa que ha ofrecido este martes en el Palau de la Generalitat. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante la rueda de prensa que ha ofrecido este martes en el Palau de la Generalitat. (EFE)

Presionados por una calle que ya no les obedece, los partidos soberanistas y el Govern suscribieron ayer una propuesta de resolución calculadísima para parecer desafiantes ante el Gobierno de Madrid. Pero en la práctica, poca desobediencia hay en la propuesta que ayer lanzaron todos los políticos independentistas, desde Quim Torra al presidente del Parlament, Roger Torrent. Todo el mundo celebró la recuperación de una unidad estratégica que resulta tan fingida como la supuesta ruptura con el marco legal español. Manuel Marchena y el Tribuna Supremo calificaban a los políticos condenados de farsantes. Y en eso se han instalado ERC, JxCAT y la CUP, el terreno en el que llevan instalados en los siete años que llevamos de 'procés'.

El soberanismo se abona a un simulacro de desobediencia para hacer alarde de unidad

Quim Torra dio una rueda de prensa tras el Consell Executiu y manifestó: “Celebro la propuesta de resolución pactada por los grupos en el Parlament y he presentado un documento del Govern en el mismo sentido”. En la práctica, la medida implica aparcar el nuevo referéndum que propuso Torra la pasada semana y que no apoyó nadie, ni siquiera los suyos.

“El acuerdo reitera el rechazo a la sentencia del Tribunal Supremo en relación con el 1 de octubre y acuerda promover las iniciativas políticas, sociales e institucionales que sean necesarias para avanzar en la solución política y democrática al conflicto político", aseguró Torra. ¿Rimbombante? Sin duda. ¿Ilegal? Más bien no.

En cuanto se hizo pública la iniciativa, los opinadores simpatizantes de la independencia de Cataluña y TV3 se pusieron a jalear la nueva iniciativa, que no será discutida en el pleno de esta semana. Para desobedecer, no hay prisa.

Pero si se leen los puntos con cuidado, ilegalidades no se ven. Sí, se “rechaza la sentencia”, se “exige la libertad de los presos y presas políticos”. Pero nada de eso es ilegal. El punto 10 podría ser el más polémico, porque reza de manera textual: “Reivindica el derecho de los diputados y diputadas a poder debatir sobre todos los asuntos que interesan a la ciudadanía, incluidos el derecho a la autodeterminación, la monarquía o la soberanía”. Pero ni siquiera ese. Si se es fiel a la literalidad, el Parlament puede debatir sobre estos puntos, otra cosa es lo que acabe votando, como, por ejemplo, cuando su mayoría dio luz verde para expulsar a la Guardia Civil de Cataluña, algo para lo que carecía de competencias.

El registro de la propuesta se produce después de dos avisos directos del Tribunal Constitucional (TC). En esta respuesta política a la sentencia, reafirman el derecho del Parlament a debatir o votar la autodeterminación. El tribunal de garantías ha lanzado ya advertencias expresas en las que se ha notificado a los representantes de la Cámara que deben abstenerse de cualquier actuación en este sentido, así como sobre su deber de impedir o paralizar cualquier iniciativa, jurídica o material, que directa o indirectamente suponga ignorar o eludir su sentencia de 2015.

Esperar y ver

No obstante, desde el TC se está a la espera de acontecimientos. El texto no ha sido aún votado, por lo que carece de validez. Además, desde el tribunal se tiene la intención de esperar a que el Ejecutivo, sea cual sea, mueva ficha. Aguardarán a que un Gobierno impugne la declaración. La votación sobre la misma no se espera hasta pasadas las próxima elecciones del 10 de noviembre.

El presidente del Parlament, Roger Torrent, también dio una inusitada rueda de prensa para asegurar que los 15 puntos suponían plantar cara al TC en su intento, a su juicio, de censurar a la Cámara catalana.

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Rápidamente, Cs picó el anzuelo y montó en cólera, pese a que tras una lectura atenta de los puntos solo se ve la verborrea de siempre del 'procés', y más vaga, incluso, de lo habitual, y eso que resultaba difícil porque el nivel de medias verdades del 'procés' ya está muy alto. Para Albert Rivera, “la resolución implica desobedecer al TC”. En opinión del candidato de los naranjas a la Moncloa, esta iniciativa “vuelve a situar al separatismo fuera de la ley y al Parlament en la desobediencia", de modo que el partido naranja pedirá que se suspenda su tramitación. Se prevé, por tanto, otra batalla en la Mesa del Parlament.

Atraer a los comunes

Mientras se fija el día en que se debatirá esta resolución, ahora el trabajo duro le toca a ERC. Hay que sumar a los comunes a un voto positivo para que la votación refleje lo que los independentistas denominan “la mayoría del 80%”, una cifra teórica de catalanes a favor del 'derecho a decidir' en su versión referéndum pactado con el Estado. Esto es clave, porque esta simulación de unidad se ha construido alrededor del 'derecho de autodeterminación de los pueblos', un derecho que no es un derecho individual sino colectivo y que la ONU solo reconoce para los casos de antiguas colonias, en el que para nada encajaría Cataluña. Al final, poco más que otra huida hacia delante para evitar decirles a sus votantes la verdad. El menú de siempre, aunque ya no le guste a nadie.

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