REUNIONES CON SECTORES DEL INDEPENDENTISMO

Torra redobla sus movimientos para tejer un frente antisentencia y tomar la calle

El 'president' necesita que la gente vuelva a la calle. Y que la calle lo apoye. De lo contrario, como ha dejado caer a sus interlocutores en varias ocasiones, prefiere no moverse del sitio

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)

El presidente catalán, Quim Torra, está teniendo esta semana una infernal agenda de encuentros cuyo objetivo es tejer un frente antisentencia que sirva de acicate al independentismo y que provoque que los activistas partidarios de la ruptura con España tomen de nuevo las calles catalanas. El ‘president’ necesita a gente en la calle. Y que la calle lo apoye. De lo contrario, como ha dejado caer a sus interlocutores en varias ocasiones, prefiere no moverse del lugar.

Sus tradicionales asesores de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) le pusieron sobre la mesa la hoja de ruta que ha de seguir y que pasa por una nueva declaración unilateral de independencia (DUI). En esa tesitura están también el pequeño grupo de Demòcrates (partido desgajado de UDC y capitaneado por Antoni Castellà) y otras organizaciones y plataformas soberanistas. Sectores de JxCAT apoyan esa opción, aunque algunos creen que incluso se puede recuperar la declaración de independencia proclamada por Carles Puigdemont en el Parlament y que fue suspendida de inmediato. Pero la DUI se topa con la negativa de otros importantes sectores del independentismo.

Ante esta división, a Torra le queda la agitación de las masas, volver a tomar la calle y crear un caldo de cultivo lo bastante tensionado como para llegar a unas elecciones autonómicas con un grado de movilización del 100% para intentar copar la mitad de los votos emitidos en esas elecciones.

Sólo entonces se podría pensar en ir más allá de la protesta en la calle y plantear un desafío total al Estado. Sin el 50% más uno de los votos de las elecciones, el independentismo seguirá prisionero de sus propios fantasmas y no podrá iniciar un camino sin retorno.

Por de pronto, Torra hace lo único que puede hacer: reunir a todas las fuerzas soberanistas y comprometerlas en tensionar la calle, en movilizar a los suyos. Torra ya se reunió hace un mes con la ANC y con Òmnium, las dos mayores organizaciones de ‘agit prop’ de Cataluña. La presidenta de la primera, Elisenda Paluzie, le puso encima una agenda de difícil aplicación, que pasa por elecciones anticipadas y proclamación de la república, que podría implementarse con el levantamiento de la suspensión de la declaración de independencia de octubre de 2017. Estas exigencias no son asumidas por gran parte del independentismo.

Los contactos se intensifican

A lo largo de junio, además de la ANC y Òmnium, también visitaron el Palau de la Generalitat el presidente del grupo parlamentario de ERC, Sergi Sabrià; el líder de la CUP en el Parlament, Carles Riera; el portavoz de Demòcrates, Antoni Castellà, y la presidenta de Catalunya En Comú Podem, Jessica Albiach. La pasada semana, Torra se reunió con el coordinador nacional de Unió de Pagesos, Joan Caball. A partir de ahí, los contactos se intensificaron: este miércoles, Torra se reunió con Albano-Dante Fachin, el líder del Front Republicà. Fachin había sido el hombre de Podemos en Cataluña hasta que se pasó a las filas del soberanismo y en las últimas generales se presentó en coalición con Poble Lliure (uno de los partidos de la CUP) y otras plataformas, y estuvo a punto de obtener escaño.

El jueves a primera hora se reunía con representantes de la Asamblea de Trabajadores en Defensa de las Instituciones Catalanas (ADIC), que es una especie de ‘milicia’ de funcionarios que vigilan la implantación del independentismo dentro de la Administración autonómica.

Este mismo jueves, se reunía a continuación con JxCAT, que envió a sus máximos exponentes: Eduard Pujol, Albert Batet y Gemma Geis; con la presidenta de Súmate (la organización independentista de castellanohablantes, cuya nueva sede fue inaugurada por el propio Torra el pasado 20 de junio), Montserrat Sánchez; con la Asociación de Municipios Independentistas (AMI), con presencia de su presidente, Josep Maria Cervera, y sus vicepresidentes, Annabel Moreno y Eudald Calvo, y con la patronal Pimec, encabezada por su presidente, Josep González, y su secretario general, Antoni Cañete. Una agenda, pues, apretadísima (se vio con cinco organizaciones en un solo día) para intentar obtener un acuerdo multilateral cuanto antes y estar preparados por si la sentencia se conoce a finales de julio o comienzos del mes de agosto. Todos ellos son actores que han apoyado la hoja de ruta secesionista del ‘procés’.

Pero hay dos actores con los que no se ha reunido pero con los que no encontrará tanta sintonía como con los anteriores: ERC y la CUP. El posicionamiento de ERC es más posibilista. Uno de sus máximos dirigentes, Roger Torrent, presidente del Parlament, pronunció este jueves una conferencia en el Forum Europa de Madrid en la que expuso cuál debería ser la hoja de ruta futura.

La propuesta de ERC

Ahí, el republicano propuso “un pacto de claridad para fijar las circunstancias y las condiciones para la celebración de un referéndum”. Para ERC, los experimentos políticos se han acabado y es hora de abandonar el tacticismo y de ponerse a trabajar y a dialogar. “Hemos de ponernos de acuerdo sobre cuándo, cómo y bajo qué circunstancias celebramos el referéndum que ponga fin al conflicto”. Advirtió Torrent de que “no renunciaremos a nuestros objetivos políticos, porque entendemos que son legítimos y se han de poder materializar, de la misma manera que tampoco pediremos al Estado que renuncie a los suyos”.

El presidente del Parlament de Cataluña, Roger Torrent (i). (EFE)
El presidente del Parlament de Cataluña, Roger Torrent (i). (EFE)

Y detalló que ha de ser “en el marco del necesario proceso de negociación donde maticemos y discutamos”. Aun así, si el Estado opta por el “bloqueo permanente, la persecución judicial y el menosprecio hacia las reivindicaciones de una mayoría muy amplia de la sociedad catalana, la respuesta del soberanismo no será la resignación o el abandono de sus posiciones, sino la movilización persistente para hacer que lo que hoy parece imposible sea inevitable”.

A JxCAT, este posicionamiento no le gusta. Es más: lo considera “un retroceso”, en palabras de Albert Batet, portavoz de JxCAT en el Parlament. “La solución pasa por reconocer el derecho a la autodeterminación”, subrayó. A partir de ahí, quiere dialogar y llegar a un acuerdo “que respete los valores del 1-O, del diálogo, el pacto y el acuerdo”. Tras la reunión con Torra, Batet descartó, de momento, un adelanto electoral porque “un avance electoral en un Govern que lleva un año y que no ha llegado ni al ecuador de la legislatura sería un retroceso, porque no respetaría los valores del 1-O ni preservaría el resultado de las elecciones del 21-D, que es una mayoría independentista”, afirmó. Por tanto, lo que JxCAT propuso a Torra en la reunión de este jueves fue “una respuesta de país, y esto pasa por una respuesta unitaria, transversal y que no sea improvisada”.

Lo malo es que la posición de JxCAT tampoco es compartida por el tercer gran partido independentista, la CUP, que a mediados de mes discutirá en asamblea una nueva hoja de ruta. No es que renuncie a la independencia: es que, tras la atenta lectura del momento actual, considera que no existen las condiciones idóneas para lanzar otra DUI y apuesta por crear las condiciones necesarias para la secesión.

Torra busca una respuesta unitaria y transversal, una ‘respuesta de mínimos’ a la que se puedan sumar los partidos y las entidades soberanistas

La CUP se desmarca de JxCAT, pero también de ERC. Considera que la autodeterminación no pasa por un pacto con el Estado y que tiene que buscar nuevos escenarios. Incluso deja la puerta abierta a abandonar la táctica del bloqueo parlamentario “por una política más propositiva, sin abandonar la crítica contundente cuando haga falta al ‘Govern de la resignación’, pero abriéndose a cambios y a generar nuevos escenarios de entendimiento para ejercer la autodeterminación y para la soberanía económica y popular”.

En otras palabras: Torra busca urgentemente una respuesta unitaria y transversal o, lo que es lo mismo, una ‘respuesta de mínimos’ a la que se puedan sumar todos los partidos y las entidades soberanistas sin resquemores. Ha de dejar de lado, por tanto, la unilateralidad y los experimentos que hasta ahora había forzado siempre JxCAT o la posconvergencia, aunque el ‘president’ lo tiene claro, tal y como dijo recientemente, refiriéndose a los presos: “Desde que tomó posesión mi Gobierno, estamos con ellos, lucharemos con ellos para su libertad, y pido también al pueblo de Cataluña una respuesta colectiva, una respuesta de país ante lo que pudiera ser una sentencia no absolutoria. Nosotros pedimos la libertad inmediata. Si no es el caso, evidentemente, entendemos que tiene que ser una sentencia absolutoria. Y si no fuera así, el pueblo de Cataluña tiene que tomar colectivamente una decisión y lo haremos en el Parlamento de Cataluña”.

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