Torra ya conversa con partidos soberanistas

Así fue el pacto secreto de la CUP, CDC y ERC del 1-O para hacer el referéndum catalán

Para la consulta que originó el gran conflicto catalán, las grandes formaciones se repartieron el trabajo. "Todo estaba milimétricamente estudiado"

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra. (EFE)

Para llevar a cabo el referéndum del 1 de octubre, los tres grandes partidos de Cataluña se repartieron las tareas de organización del mismo. Un alto dirigente de la CUP que prefiere mantener el anonimato explica a El Confidencial que la estrategia futura del independentismo catalán “va en la línea del 1-O. Debemos trabajar desde la diferencia. Eso es lo que se ha hablado en la cúpula de la organización y así se lo hemos de hacer saber a Quim Torra”. La frase del presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, al final del juicio, “lo volveremos a hacer”, repetida luego por el ‘president’, esconde algo más que un desafío: es una llamada a la unidad de acción. Por eso Torra ha comenzado a hablar con todos los partidos soberanistas.

Para la consulta que originó el gran conflicto catalán, las grandes formaciones se repartieron el trabajo. “Debemos volver a trabajar como hace dos años: para poder realizar el referéndum, nos repartimos la faena a hacer. La CUP y los CDR pusimos a la gente. Ellos fueron los encargados de preparar los colegios electorales y de que estos abrieran sus puertas. Sin ellos, no habría habido colegios electorales. Esquerra, por su parte, se encargó de ocultar las urnas con su gente. Y Convergència puso a los técnicos. Fue un reparto de tareas pactado. Si uno se fija, según la naturaleza de las tareas encomendadas, participaba un partido u otro, pero nunca había interferencias. Todo estaba milimétricamente estudiado”.

Este dirigente subraya que “la fuerza de la CUP está en la calle” y que, en varias semanas, la organización celebrará un debate estratégico que ha de marcar la hoja de ruta de los próximos años. Carles Riera, líder de la CUP en el Parlament, exigía a Torra este martes que debe comenzar “un ciclo de movilización popular y una respuesta institucional contundente antirrepresiva, y esto requiere de un gran acuerdo y la máxima unidad posible de las fuerzas independentistas y la mayoría de la sociedad”. Para Riera, el ejercicio de la autodeterminación, que es la meta, no puede pasar por ninguna forma de diálogo, pacto o negociación con el Estado. ¿Qué queda?: “Esto llegará por la vía unilateral, el conflicto y la confrontación democrática”.

Ahora, no obstante, según manifiestan fuentes de la CUP a este diario, “nadie tiene la hoja de ruta y hay que pactarla. Lo malo es que parece que ERC no quiere movilizaciones. No quiere más tensión. Por eso, Riera pone encima de la mesa la continuación de ‘lo volvería a hacer’. En realidad, es seguir las directrices de la única persona detenida que no es política, Jordi Cuixart. Evidentemente, Cuixart ha hecho política y ha asumido posicionamientos políticos, pero no participó de la política en tanto que representante de ningún partido”.

"No habrá sentencia justa"

A Quim Torra no le parece mal esa idea y no se ha privado de secundar la consigna de Cuixart en público. De ahí que haya comenzado una ronda de contactos con todas las fuerzas soberanistas con un objetivo: cómo volver a sacar a la gente a la calle. O eso o la desmovilización acaba con el ‘procés’ y la independencia pasa a ser el sueño de una noche de verano. Por eso, desde las instancias del Govern, tampoco se ve con malos ojos una frase que, en su último comunicado, ha dejado escrita Arran, la organización juvenil de la CUP: “No habrá ninguna sentencia que pueda ser justa”. Partiendo de esa base, el conflicto está servido.

Torra ha comenzado una ronda de contactos con todas las fuerzas soberanistas con un objetivo: cómo volver a sacar a la gente a la calle

Para Arran, “si la sentencia es condenatoria, querrá decir que pasarán más años en prisión por ejercer el derecho a la autodeterminación. Y si es absolutoria, ya habrán pasado casi dos años en prisión preventiva y habrán sido durante meses los protagonistas de una farsa judicial”. Los radicales quieren crear, no obstante, un contrapoder en la calle que guíe las acciones de las instituciones. O sea, que Torra sea quien aplique lo que le dictan desde la calle. “Es preciso batallar en todos los frentes de lucha abiertos en los Països Catalans, generar estructuras y redes de poder popular y responder con movilización y determinación a cualquier sentencia de los juicios políticos”, advierten desde Arran.

Desde la CUP, además, recuerdan que todavía tienen en sus manos los comités de defensa de la república (CDR), el instrumento que han utilizado desde hace dos años para movilizar la calle. Ese instrumento, aseguran, no está acabado, sino que todavía será “muy útil” en el futuro próximo. De hecho, subrayan que “los CDR apuestan por la desobediencia civil a pequeña escala. Poco más podemos hacer. Con eso, esperamos ganar de nuevo la calle, aunque eso sea lo que no quieren ERC y el sector de Artur Mas de Convergència”.

El expresidente de la Generalitat Artur Mas. (EFE)
El expresidente de la Generalitat Artur Mas. (EFE)

Àngels Folch, exmiembro del secretariado de la ANC, señalaba en una carta abierta esta semana: “Nos hemos de mantener más firmes y decididos que nunca para continuar adelante hasta hacer efectiva la independencia proclamada el 27 de octubre de 2017”. Señalaba también que “todos hemos cometido errores, pero los del Estado español son mucho más grandes y, como decía siempre Carme [Forcadell], el Estado español nos ayuda, sus errores son mucho más graves y no los puede evitar porque forman parte de su razón de ser, de su ADN”. Por eso, resalta que “esta sentencia injusta, vengativa, propia de una dictadura y no de una democracia, no conseguirá su objetivo de hacer servir a nuestros políticos para atemorizarnos con el objetivo de que nadie ose pasar a la segunda fase, la fase de hacer efectiva la república proclamada”. La activista llama a “olvidarse de los partidos, porque la independencia no la harán los partidos, la hará el pueblo”.

Este posicionamiento, que coincide en gran parte con la continua movilización propugnada desde Òmnium Cultural y desde la CUP, con sus CDR al frente, puede convertirse en una pinza mortal para Quim Torra, que por afinidades ideológicas secundaría esa estrategia con los ojos cerrados pero por responsabilidad institucional ha de mostrarse más prudente.

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