PROPONE 'RESUCITAR' PEDRALBES

Cataluña pide el fin de la intervención económica porque ha hecho los deberes

"Exigimos el fin de la intervención. Si no se hace, solo podría entenderse desde un prejuicio ideológico hacia la Generalitat", ha señalado Pere Aragonès

Foto: Quim Torra, junto a Pere Aragonès. (EFE)
Quim Torra, junto a Pere Aragonès. (EFE)

El vicepresidente del Gobierno catalán y consejero de Economía, Pere Aragonès, ha exigido este viernes la retirada de la intervención económica que el Gobierno español aplica a las cuentas de la Generalitat de Cataluña desde noviembre del 2015. Esta petición ha sido realizada ante la flor y nata de los empresarios catalanes y españoles en el marco de la XXXV Reunión del Círculo de Economía que se celebra en la localidad barcelonesa de Sitges.

Ha sido un discurso posibilista, muy alejado de la arenga política ‘cupera’ que este jueves pronunció el ‘president’ Quim Torra. Ha realizado una serena radiografía de la situación política y económica y ha llamado al diálogo antes que al enfrentamiento. No ha habido catilinarias sobre ‘presos políticos’, sino un discurso inteligente que choca frontalmente con el posicionamiento de Torra y, especialmente, de JxCat. Por algo Aragonès es el actual líder de ERC.

“Exigimos el fin de la intervención. Si no se hace, solo podría entenderse desde un prejuicio ideológico hacia la Generalitat, no como una medida de prudencia ante la política económica justa que nos ha llevado a cumplir los objetivos que nos asignaron”, ha clamado Aragonès.

El vicepresidente catalán ha dado las razones para esta petición: cuando Oriol Junqueras, su antecesor, cogió el timón de las cuentas del Gobierno económico, el déficit era de, 1,95% del PIB catalán. En estos momentos, es del 0,44%. Una reducción de 3.300 millones de euros anuales en términos absolutos.

“O sea, el objetivo marcado, que era reducir la deuda al 34% del PIB catalán, claramente se ha cumplido. Pero no pasa lo mismo con el Gobierno central, que no cumplió ni con la regla de gasto ni con los objetivos de déficit. Y es ilógico, porque es el Consejo de Ministros el que decide unilateralmente los objetivos de déficit de las comunidades autónomas, de las corporaciones locales, de la Seguridad Social y de la Administración Central del Estado. Por tanto, nosotros hemos cumplido con los objetivos decididos por el Gobierno del Estado y el Gobierno del Estado no cumplió con los objetivos que, unilateralmente, se impuso”, ha subrayado.

El objetivo marcado, que era reducir la deuda al 34% del PIB catalán, se ha cumplido. Pero no pasa lo mismo con el Gobierno central

Aragonès ha puesto como ejemplo del saneamiento de las cuentas de la Generalitat otro detalle: la deuda con los Ayuntamientos se redujo en más del 90%, pasando de 622 millones a solo 52 millones en estos momentos. Señal, ha enfatizado, de que “el Govern ha hecho sus deberes”.

Salir de la zona de confort

No ha podido faltar el análisis político, muy alejado del de Torra. “Aquí tenemos un conflicto entre legitimidad democrática y legalidad. Eso se puede entender un tiempo, pero no se puede eternizar. Lo hemos de solucionar”.

Para ello, considera que se debe salir de la zona de confort. O sea, abandonar las trincheras. “Tenemos que salir de las zonas de confort. El independentismo está dispuesto a salir. Y yo estoy dispuesto a salir. El Gobierno del Estado también debería estar dispuesto a salir. Las soluciones penales no resuelven el problema. Una sentencia no acabará con los independentistas. Al revés, posiblemente, fabricará nuevos independentistas. Pero tenemos el deber de resolverlo políticamente y acabar con el dolor social y personal de mucha gente”.

Aragonès ha puesto un marco para intentar solucionar el problema: diálogo, democracia y respeto. Y para ello ya hay instrumento: “La declaración Pedralbes del 1 de diciembre de 2018 [fecha de la reunión de Pedro Sánchez y Quim Torra], que hemos de recuperar. Esa declaración dice que tenemos diferencias en cuento a origen, que requiere una solución política y que ha de ser avalada por una amplia mayoría mediante un mecanismo democrático que aporte seguridad política. Es una autopista suficientemente amplia para comenzar a dialogar y para que yo no renuncie a mis objetivos de perseguir la independencia ni el Gobierno del Estado tampoco renuncie a la integridad territorial. La declaración de Pedralbes nos ofrece una oportunidad magnífica”.

Ha subrayado que pone sobre el tapete esa oferta “pero no como exigencia, sino como propuesta”. A continuación, ha reclamado la importancia del diálogo y que todo se haga democráticamente. “Si se han de poner fronteras, que sea democráticamente. Y si se ha de decidir los Estados, que sea democráticamente. Y si después de hacerlo todo democráticamente se ha de reformar la Constitución o las leyes, que se haga”, zanjó.

La receta catalana

También ha advertido que la economía catalana está en fase de expansión (el crecimiento en el primer trimestre del 2019 se sitúa en el 2%), pero en el futuro, el crecimiento será más moderado. A ello contribuyó el crecimiento de las exportaciones en 17 puntos entre 2013 y 2018, aunque reconoció que no toda la economía crece con ellas.

“En términos macroeconómicos, tenemos una buena fotografía de la economía catalana”, ha subrayado. Pero advierte sobre el hecho de que hay que cambiar algunos tics. Ha abominado, por ejemplo, con la teoría de basar la recuperación económica y la dinamización empresarial en la moderación salarial. "Esta moderación no puede ser una pauta de respuesta. En primer lugar, porque puede tener consecuencias, por ejemplo, el mantenimiento o el crecimiento de las desigualdades. Y en segundo lugar, porque no podemos competir trabajando más barato, porque siempre habrá alguien que trabajará más barato que nosotros”.

Necesitamos un sector público más riguroso y dinámico. Las políticas de austeridad minan nuestra capacidad inversora

También dio por finiquitado el periodo de austeridad. “Necesitamos un sector público más riguroso y dinámico. Las políticas de austeridad minan nuestra capacidad inversora. No podemos olvidar los objetivos a largo plazo. Esa es la asignatura pendiente de Cataluña y de la Administración General del Estado”, ha afirmado. Más adelante, ha insistido en que o separan "los objetivos de crecimiento de las políticas de austeridad o se pagará un alto precio". Más tarde ha matizado que “todo tiene que ser ponderado. Hemos de recuperar el gasto corriente y poner el foco en el fortalecimiento del sector productivo”.

Ha propuesto una Agenda Catalana para la Prosperidad en la que ha desgranado la necesidad de una nueva financiación y de que Cataluña no sea marginada en la inversión pública. En este sentido, se ha quejado de que el peso de la comunidad de Madrid no ha dejado de crecer, mientras que Cataluña se mantiene en un peso entre el 18 y el 20%, “pero a nivel global, se ha perdido peso”. Lamenta, así, el actual modelo de financiación no permite el desarrollo y autofinanciación de los territorios y de que la inversión pública en Cataluña se reduzca al 10,4% o la ejecución de las inversiones en esta comunidad sea del 58%, cuando en el resto del Estado está en el 75%.

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