LAS PROMEsas incumplidas

¿Qué hay de lo mío?: un 'exembajador' catalán contra el Govern por no restituirle

Tanto Torra como el consejero de Exteriores, Ernest Maragall, le habían prometido que ya no sería el 'embajador' en París, pero que le nombrarían 'embajador' en los países nórdicos

Foto: Martí Anglada cuando era delegado en París, junto a la alcaldesa de la ciudad, Anne Hidalgo. (EFE)
Martí Anglada cuando era delegado en París, junto a la alcaldesa de la ciudad, Anne Hidalgo. (EFE)

Con las cosas de comer no se juega. Eso es lo que empiezan a decir algunos de los ídolos caídos del ‘procés’ que reclaman una ayudita. Lo cierto es que no hacen otra cosa que reclamar las promesas que les hicieron en su momento. Es lo que pasa con Martí Anglada, que desde septiembre de 2014 hasta el año pasado había oficiado como ‘embajador’ de Cataluña en París. Tras la aplicación del 155, fue cesado en su cargo. Pero con la restitución de la Generalitat y la elección de Quim Torra como nuevo ‘president’, Anglada reivindicó su parte. Ahora, harto de esperar, ha estallado. Porque, claro, ¿qué hay de lo mío?

Al parecer, tanto Torra como el consejero de Exteriores, Ernest Maragall, le habían prometido que ya no sería el ‘embajador’ en París, pero que le nombrarían ‘embajador’ en los países nórdicos. “A mí me dijeron el 25 de junio que iría a los países nórdicos y que el decreto se publicaría al cabo de quince días”, afirma Anglada en una entrevista al diario digital independentista 'Vilaweb'. Y remata la faena: “Hoy es 25 de octubre, ¿verdad?. Pues hace cuatro meses. Y él me dijo quince días. El día 26, hubo un consell executiu [reunión de Govern] y, cuando le preguntaron por mí, el conseller Maragall respondió que habían llegado a un acuerdo conmigo para ir a la Delegación de los países nórdicos. Él mismo lo dijo públicamente. Y que se haría efectivo en 15 días. Se tendría que haber ejecutado el 10 de julio. Y resulta que hoy es 25 de octubre. Evidentemente, fue una mentira”.

Anglada, que había sido jefe de información internacional en TV3 y comentarista político en los medios de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), de la que dependen la radio y la televisión públicas de Cataluña, asegura que hasta mediados de julio todavía confiaba en la palabra de Maragall. “Me escribió un mensaje de móvil diciendo que tenían dificultades. Y que se superarían, que ya lo veríamos. Escucha, han ido pasando los meses y nada. No hay voluntad de hacer nada”.

El resquemor, pues, ha ido en aumento. “¿Porqué no le han restituido como delegado del Govern en París?”, le pregunta el periodista. “Eso debería preguntárselo al conseller Maragall y no a mí”, responde. “¿Qué argumentos le dieron?”, insiste el entrevistador. “Dijeron que me quería jubilar. Eso es falso. No me quiero jubilar. Lo dijeron a los periodistas. Es mentira. La pregunta no es porqué no me quieren restituir, sino porqué me mintieron. Cuando alguien dice una mentira es para tapar algo”.

Martí Anglada afirma que en estos momentos no está dolido. “Eso ya ha pasado. Hace cuatro meses, ya. Dolido lo estaba entonces, cuando dijeron que me quería jubilar y era mentira. Sí que quiero hacer oír mi voz porque veo inminente la sustitución del conseller Maragall en Exteriores, porque se confirmará como candidato de ERC al Ayuntamiento de Barcelona”.

Martí Anglada (4ºd), junto a Carles Puigdemont y otros delegados catalanes en el exterior. (EFE)
Martí Anglada (4ºd), junto a Carles Puigdemont y otros delegados catalanes en el exterior. (EFE)

La ‘Lady Ashton’ catalana

Por si fuera poco, acusa al todavía titular de Exteriores de la Generalitat de ‘mobbing’ político. “Hay un doble criterio político: yo fui en las listas de Junts per Catalunya, en una posición simbólica. Pero eso, ERC no me lo ha perdonado. El otro criterio es el tipo de acción exterior que se quiere hacer”. Y le llama la ‘Lady Ashton’ catalana. “Lady Ashton era británica (…) A los británicos, les molestaba que la UE tuviese mucha actividad exterior. Siempre consideraron que no hacía falta. ¿Qué hizo Lady Ashton? Ocupar el cargo para neutralizarlo (…) Creo que a Maragall lo han colocado para que no pase nada”. Y luego critica también que “tengo la duda de si la neutralización de Exteriores es consecuencia de la poca agilidad diplomática de Maragall o es voluntad de ERC”. Y, por último, le salta a la yugular: “Primero de todo, ha de haber un conseller que entienda, que trace una estrategia. Eso no se ha hecho y se ha de rectificar”.

Martí Anglada no es el único descontento con su situación. El exdirector de la Escuela de Administración Pública, Agustí Colomines, es otro de los ‘damnificados’, aunque está casi a la derecha del ‘padre’. Vamos, que es uno de los ‘gurús’ políticos de Carles Puigdemont. Fue él, en realidad, quien le montó el entramado filosófico de la Crida Nacional, el chiringuito que el ‘expresident’ puso en marcha oficialmente este fin de semana.

A pesar de esa confianza y del evidente peso, Colomines, que fue cesado también a raíz del 155, no ha sido repuesto en su cargo. Y ni siquiera le han dado otro. Aspiraba a ser consejero con Torra, o secretario… o algo. Pero nada. Sí que pudo meter a su compañera, Aurora Madaula, en las listas de JxCat y ahora es del núcleo duro de Puigdemont, lo mismo que él. Pero de ahí a que Torra le hiciese un hueco va un universo.

Colominas no ha protestado públicamente como Anglada. Pero la procesión va por dentro. Sus maniobras no han dado resultados hasta el momento y la situación, según algunas fuentes, se está envenenando. Tras el aniversario del referéndum del 1 de octubre, escribía un artículo donde lanzaba ya alguna china: “Me da en la nariz que no se está entendiendo cuál ha de ser el papel de un ejecutivo que gestiona una autonomía estropeada después de la intervención del Estado. Desde la perspectiva independentista, o al menos siguiendo el pensamiento general del movimiento republicano, de ‘president’ ya tenemos uno y se llama Carles Puigdemont. El 'molt honorable' Quim Torra es, como él mismo se define, un ‘president vicario’. Y todos saben que un vicario es la persona que asiste a un superior en sus funciones, que lo sustituye en caso de ausencia, de falta, de indisposición, etc. Más bien definido, imposible”.

Luego, el artículo deriva sobre los fallos del Govern en el negociado que hasta el año pasado era suyo: el de la función pública. Todo un mensaje oculto hacia Torra y su ‘corte’. En otras palabras: el cainismo del independentismo en toda su grandeza. ¿Y de lo suyo qué hay?

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