Presiones de los radicales

Quim Torra tuvo que improvisar su discurso de este sábado por miedo a la CUP

El comunicado de la formación anticapitalista escondía amenazas veladas que provocaron una reacción en el presidente de la Generalitat, aunque fuese en clave interna

Foto: El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante la sesión de control del Parlamento de Cataluña, esta semana. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, durante la sesión de control del Parlamento de Cataluña, esta semana. (EFE)

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, decidió pronunciar un discurso institucional para conmemorar el aniversario de la proclamación de la República en el Parlamento catalán el 27 de octubre por presiones de la CUP. Los radicales han declarado ya una guerra sin cuartel al Gobierno catalán, a quien consideran inútil y ‘vendido’ al autonomismo. Los radicales llevan varias semanas avisando al ejecutivo catalán que no permitirán que afloje en la unilateralidad y reclaman que haya gestos de ruptura con España.

De hecho, el Govern no tenía previsto hacer absolutamente nada para conmemorar el aciago aniversario del 27 de octubre, cuando se aprobó una resolución presentada al alimón por Junts pel Sí (JuntsxSí) y la CUP, en la que se anunciaba la creación de la República Catalana y la ruptura con España. Ni siquiera el Parlament, el órgano donde se tomó esa medida, había previsto ningún acto especial.

Pero la CUP no está dispuesta a dejar pasar ni una. Este sábado, hizo que Torra se desayunase con un comunicado demoledor, que esconde una velada amenaza: tomar las calles por las buenas o por las malas. Ir a por todas independientemente de lo que hagan el Govern y los partidos que le apoyan. Además, el ‘pressing’ de la CUP desgasta mucho más al Govern que cualquier acción de los partidos de la oposición. Entre otras cosas, porque los que se le enfadan a Torra son ‘los suyos’, los que, eventualmente, le pueden votar en las próximas elecciones.

Y si el segmento radical se le va de las manos, Torra se encontrará prisionero entre la presión de la calle y la responsabilidad de no vulnerar las leyes con la unilateralidad como fondo de pantalla. Ante ello, decidió aplicar un bálsamo para tranquilizar a los ‘cuperos’. Se trataba, al menos, de dar la cara, de decirles que el Govern está aquí y que les escucha.

Pocas horas antes, la CUP advertía al ‘president’ que no habrá tregua y que es preciso que rompa enseguida con España. “Ante la situación actual y la falta de iniciativa del gobierno de la Generalitat, que sigue practicando el autonomismo, ya que continúa acatando los marcos impuestos por el Estado y reproduce las políticas llevadas a cabo los últimos 40 años, la vía de la CUP para los próximos meses pasa por una estrategia de ruptura democrática con el Estado, aprendiendo de los aciertos y errores del otoño pasado, y por un nuevo ciclo de organización popular y movilización que conducen de nuevo al ejercicio del derecho a la autodeterminación”, explica el comunicado.

Se inicia otro proceso

Los ‘cuperos’ también advierten que “en el camino hacia los momentos referendarios y plebiscitarios que en el futuro hayan de validar internacionalmente la creación de la República Catalana será preciso un proceso de desobediencia civil e institucional y que sea un nuevo punto de inicio del proceso de ruptura con el Estado español, que reprenda el proceso democrático de autodeterminación iniciado el 1 de octubre”.

Los radicales reivindican que el mandato del 1 de octubre –tal y como expuso luego Torra en su alocución- sigue vigente-. Y le advierte que “la unilateralidad y la desobediencia son la única vía para ejercer el derecho a la autodeterminación”. Los ‘cuperos’ también avisan a Torra de que “el capital político, la fuerza y la legitimidad que se demostraron el 1 de octubre han sido desperdiciados a lo largo de este año con la falta de iniciativa de las instituciones para implementar el resultado del referéndum de autodeterminación”.

Paralelamente, otro comunicado de Endavant, el núcleo duro de la CUP, contribuía a crear desasosiego en el Palau de la Generalitat. “Damos por acabada la fase de ir a reclamar al Parlamento autonómico la implementación de la República”, dice el escrito. Los duros de la CUP son inmisericordes con el ‘president’ y le recuerdan que “tanto el Govern actual como los partidos que lo conforman han demostrado su incapacidad y falta de voluntad política para materializar ninguna ruptura”.

Le advertían también de que “es preciso que asumamos que el proceso de independencia será duro y costoso, a diferencia del mantra de la ‘independencia tranquila’ de quien defendía un tránsito pacífico e indoloro ‘de la ley a la ley’”. A partir de ahí, le advierten de que “la independencia tiene mucho que ver con el pueblo, la calle, la determinación y la desobediencia” y finalizan: “Un proceso de autodeterminación solo lo puede liderar quien tiene más a ganar y eso nos obliga a buscar este liderazgo entre la clase trabajadora y las clases populares de nuestro pueblo, no entre partidos o entidades con intereses materiales y objetivos diferentes (…) La fuerza y la movilización popular están, como para plantear este embate y mantener el conflicto vivo con el Estado es preciso extenderlo a todos los resortes, a todas las luchas y a todos los Països Catalans”.

De ahí que haya que analizar en clave interna independentista el discurso de Quim Torra, anunciado y organizado a toda prisa este sábado por la mañana. Torra tuvo balbuceos en la alocución, pero con sentido. Cuando se quejaba de que “este año no ha transcurrido como queríamos”, preparaba el camino para advertir a los radicales que todo irá adelante. “Muchos países han conocido este periodo de transición entre la declaración de independencia y su implementación efectiva”, dijo. Era la respuesta a las prisas de la CUP y a sus críticas sobre que no se había hecho nada durante este año. Y cuando aseguraba que “el derecho a la autodeterminación es un derecho del pueblo de Cataluña al que no renunciaremos”, les estaba diciendo a los ‘cuperos’ que había oído claramente su mensaje. Lo que le interesa es mantener la ascendencia sobre ellos, aunque ése es un empeño harto difícil, habida cuenta del momento de enfrentamiento interno que viven las distintas facciones soberanistas.

Cataluña

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