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Santamaría: "Yo ofrezco, además, un buen candidato para recuperar el Gobierno"

Quien fuese mano derecha de Mariano Rajoy plantea una primarias sin entrar en polémicas, pero pide a la militancia que piense a medio plazo y en ganar las generales

Nueve de la mañana. Soraya Sáenz de Santamaría comparece ante una cincuentena de militantes del PP en Cataluña. Canutazo ante los medios y saludo a los simpatizantes. La exvicepresidenta se ha remangado para bajar a la calle. La hiperactividad parece la constante en una campaña de primarias que se anuncia tan disputada como incierta. La arropa el exdelegado del Gobierno Enric Millo, del que la candidata confiesa que “empezábamos el día enviándonos mensajes a las seis de la mañana”. Tras el encuentro y ser coreada con el grito de “¡presidenta, presidenta!”, coge el AVE, porque hay otra reunión con afiliados en Zaragoza. Apenas han pasado dos horas cuando entra en el tren. Son las primarias del PP. Los candidatos luchan casa por casa.

Durante el trayecto en el AVE, Soraya Sáenz de Santamaría se somete a las preguntas de El Confidencial. Antes de que llegue el convoy a su destino, un tentempié acelerado. “No se sabe cuándo vamos a comer”. Lo explica la candidata, que recuerda, en tono de humor, cómo a veces le reprochaban que no fuera a 'La Sexta noche', que se emite en directo los sábados a la hora que reza su nombre. “Les digo que yo concilio, que ya entrego mucho tiempo a la política”, replica esta política, que tiene un hijo de seis años.

PREGUNTA. ¿No tuvo la tentación de retirarse después de siete años en la vicepresidencia?

RESPUESTA. La salida del Gobierno fue traumática y no hubo tiempo de hacerse una idea de lo que había pasado. Así que he preferido coger energía y entrar en contacto con la gente, que es lo bueno de las primarias. Además, ser 'ex' tiene muchas ventajas. Antes, tus palabras comprometían al Gobierno y al presidente. Incluso a España, en según qué casos. Ahora me siento libre. Y por el momento, mientras sea candidata, solo me comprometo a mí misma. Yo siempre he pensado que esto es muy efímero, por lo que ha sido fácil pasar a un plano de normalidad, sin creerte los oropeles. Así es mucho más fácil recuperar al día siguiente mi vida anterior.

Soraya Sáenz de Santamaría en Barcelona.
Soraya Sáenz de Santamaría en Barcelona.

P. Volviendo a la salida del PP del Gobierno, ¿cómo fue aquel encuentro con Juan Carlos Monedero a las puertas del Congreso? ¿Cómo lo vivió?

R. El momento de Monedero en la puerta del Congreso fue muy raro. En el gesto demuestra una prepotencia machista. Las manos sobre una mujer, con la que además no tiene confianza. Con ese punto chulesco y de agresividad. Pero aquí las horas de vuelo son muy importantes y es mejor dejarlo en su sitio por frialdad y por serenidad: él pierde los papeles y tú los conservas.

P. ¿Cuál fue el momento más duro de sus años en el Gobierno?

R. El rescate, el no rescate, mejor dicho, la decisión de no pedirlo. Solicitamos asistencia financiera, que es un prestamo que pides y devuelves. Lo otro hubiera supuesto unas medidas para España demoledoras, especialmente para las personas, que eran las que al final iban a pagar esa factura. Fue un ejemplo de experiencia, serenidad… La ansiedad es muy mala para todo, y en un Gobierno, Dios nos libre de los ansiosos. Tienes que tener fortaleza a la hora de aguantar… Y aguantamos. Aguantamos con todo en contra. Todos los expertos pedían el rescate. Es muy fácil hablar. Pero cuando tú sabes que si lo haces vas a tener que recortar las pensiones un 10%, un 20% o un 30%, que vas a tener que tomar medidas muy difíciles para los españoles... Entonces, conviene pensar con independencia. Y aguantamos.

P. Cuesta mucho ver las diferencias entre todas las candidaturas en estas primarias.

R. Porque la línea editorial, lógicamente, es la misma. Son los principios y el programa del partido. Donde está la diferencia es en qué puede aportar cada uno para recuperar el PP y recuperar el Gobierno. Porque nuestras primarias, a diferencia de las de otros partidos, son para elegir presidente del partido y candidato a la presidencia del Gobierno. Y ahí es donde las encuestas están diciendo quién tiene más posibilidades para recuperar los votantes que se han ido, y por tanto recuperar el partido, con una nueva línea más abierta y más amplia, y quién puede recuperar el Gobierno con un carácter inmediato. Es que nosotros no ofrecemos solo un presidente del partido. Tenemos que ofrecer un candidato de Gobierno a la sociedad española, que además tiene un sentimiento de injusticia bastante asentado con lo que ha pasado con la moción de censura. Tenemos que ofrecerle un buen candidato a la presidencia del Gobierno. Esa es la diferencia. Al menos, la diferencia que marcan las encuestas.

La pregunta del Congreso es: ¿quién cree usted que puede ganar las siguientes elecciones: las municipales, las autonómicas y las generales?


P. ¿No se puede producir la paradoja de que el candidato de los militantes no sea el candidato de los votantes? ¿Que el votante del PP ocupe un mayor espacio del centro sociológico mientras que el militante sea más 'esencialista'?

R. Por eso yo creo que hay que plantearle a nuestra militancia la pregunta del congreso. Y la pregunta del congreso es: ¿quién cree usted que puede ganar las siguientes elecciones: las municipales, las autonómicas y las generales? Tú aciertas en las respuestas fundamentalmente cuando aciertas en la pregunta. Y esa es la pregunta. Probablemente, todos los candidatos estamos muy bien situados para presidir nuestro partido. Pero, además de eso, estamos eligiendo un candidato a la presidencia del Gobierno. Alguien que tiene que recuperar votantes que se han ido y que tiene que tener la experiencia y la solvencia para afrontar la oposición a Pedro Sánchez. Yo creo que ese es el hecho diferencial de mi candidatura con el resto.

Soraya Sáenz de Santamaría, durante la charla con los militantes.
Soraya Sáenz de Santamaría, durante la charla con los militantes.

P. Prácticamente, todos los que votan son cargos electos. ¿Eso no favorece a María Dolores de Cospedal, que es la candidata del aparato?

R. Pero también los que son electos van a ir a unas elecciones municipales y autonómicas. ¡Y querrán ganar, digo yo! Por tanto, ese electo también se está haciendo esa pregunta. Porque un electo es un concejal, porque un electo es un portavoz municipal que quiere ser alcalde. Y todos ellos van a hacer el ejercicio de pensar con quién pueden ganar esas elecciones.

Me decía un cargo electo: me faltan 600 votos para la mayoría absoluta y sé que de todos los candidatos, esos 600 votos me los puedes dar tú

Me decía un cargo electo: me faltan 600 votos para la mayoría absoluta y sé que de todos los candidatos, esos 600 votos me los puedes dar tú. Yo le decía, alguno más, no vayamos a ir por los pelos, que luego según cómo se repartan. Y eso creo que lo tienen que tener muy presente.

P. Si Pablo Casado es la juventud, María Dolores de Cospedal representa al aparato y usted es la modernidad, por dejarlo en tres ideas muy sencillas, no se ve un auténtico debate ideológico. Y sin embargo, lo que se acabe imponiendo será determinante para el futuro del partido.

R. Yo creo que es muy determinante, pero esto de la juventud y la modernidad…

P. Hombre, Casado es joven, pero yo no lo calificaría de moderno.

R. No por edad se es joven, la modernidad también implica juventud. Y ahí hay un terreno. Es un terreno…

P. Casado tiene unas ideas muy conservadoras.

R. Lo ha dicho usted. Ya sabe que estoy en una campaña en positivo.

P. Imaginemos que gana estas primarias. En esas primeras 48 horas, ¿qué se espera? ¿Una nueva dirección del PP que integre a todos o una dirección del PP en que se visualice claramente su victoria?

R. Yo lo he dicho abiertamente. Además de la candidatura en positivo, integración con generosidad. Por eso mi candidatura es en positivo, porque puedes integrar mucho mejor cuanto menos destrozos hagas en el Congreso con tus declaraciones. Y voy a integrar con generosidad. Indudablemente, aquí hay corazón y hay cabeza. Corazón: hay mucha gente y es muy emocionante, el apoyo, la valentía. Hay muchos que me han dado su apoyo. Y ahí tengo yo mi corazón. Pero mi cabeza la voy a tener también para integrar con generosidad. Es muy importante. Estoy intentando construir una candidatura transversal.

Tras las primarias, hay que apostar por una integración generosas de los participantes, por olvidar el pasado y pensar mucho en el futuro


P. ¿Cómo será eso posible con una clase política que ha hecho buena aquella frase de Pío Cabanillas en UCD: ‘Todos al suelo, que vienen los nuestros’?

R. Dejando poco espacio a la memoria y mirando mucho al futuro. Además, el calendario nos lleva a eso. Y lo primero que tiene que hacer el partido es preparar las municipales y autonómicas. Con esa lealtad y generosidad, yo en el año 2008 pude ser portavoz del grupo parlamentario en el Congreso, con unos diputados que venían del equipo anterior. Conseguí integrar a muchísima gente que hoy son amigos míos en política. Amigos míos. Y la gente es muy generosa. Si tú les das posibilidad de trabajar y les das su espacio… Estoy planteando una candidatura muy amplia, lo que yo llamo la teoría del abanico, con gente muy diversa, gente del PP con distintos planteamientos en distintos temas.

P. ¿Las primarias no están suponiendo una distracción de las municipales?

R: En cuanto llegue el día 21, en cuanto pase el día 21, y lo señalaba en la pregunta anterior, lo primero que voy a hacer es preparar las municipales y autonómicas. A veces nos preguntan, ¿qué es lo primero que usted va a hacer? Algún candidato decía: yo, preparar una convención nacional para cambiar nuestras ideas. No, no… Yo lo primero que voy a hacer es preparar las municipales y las autonómicas con una campaña de afiliación.

P. ¿Las municipales son clave para que el poder fluya de abajo arriba?

R. Nosotros somos un partido de abajo arriba. En cambio, hay partidos que primero se fundan, eligen a un líder y luego empiezan a rellenar hacia abajo. Nosotros, por el contrario, la fortaleza del mejor PP viene de cuando tú construyes desde abajo: lo local, lo provincial, lo autonómico… hasta lo nacional. Eso es una fortaleza del partido. Y te permite tener gente del PP en cualquier sitio. Hace unas semanas fui a La Graciosa —la isla más pequeña de Canarias—, iba subiendo por la calle principal y me encuentro unos chavales de Nuevas Generaciones del PP recogiendo firmas para la prisión permanente revisable. Esa es nuestra fortaleza. Otros partidos son… otra cosa, no voy a decir artificiales, pero no es lo que hacemos nosotros, con mucha gente reconocible en todos los lados.

P. ¿Pedro Sánchez debe recibir a Quim Torra?

R. Lo importante es lo que esté dispuesto a hablar. Aquí lo importante son siempre los contenidos. Ayer ERC —por la Conferencia Nacional de este fin de semana— volvió con la consulta, con la unilateralidad y la fecha del referéndum. El problema es lo que esté dispuesto a ceder. Porque Pedro Sánchez no le da importancia a estas cosas. Que esté dispuesto a ceder en la política penitenciaria como un pago político y no desde la igualdad de todos ante la ley, que esté dispuesto a abrir embajadas, que no es que sean delegaciones en Bruselas sino que son embajadas para el proselitismo a favor del 'procés'. Porque si tú te reúnes con una persona es para dejarle muy claras las cosas, como Rajoy con Puigdemont: oiga, con el referéndum no cuente. Las cosas claras. Pero yo veo poca claridad en Pedro Sánchez.

Sobre la reunión de Pedro Sánchez con Quim Torra: "Lo importante es la agenda que se ponga sobre la mesa, de qué se está dispuesto a hablar"


P. En el acto del que venimos, ha explicado que a las seis de la mañana ya está usted enviando mensajes a Enric Millo. ¿Es adicta al trabajo?

R. A mí me gusta la política. Me parece que aunque la política está muy mal vista, tiene muy mala prensa, pero bien ejercida, con ejemplaridad, con normalidad, pues es una tarea muy agradecida. ¿Adicta al trabajo? Pues también un poco.

P. Desde Cataluña, se veía mucha inteligencia legal, pero en cambio se echaba de menos la política.

R. Pero el problema de hacer cosas en Cataluña choca con el interlocutor. El interlocutor te plantea: quiero un referéndum sí o sí, quiero la independencia sí o sí. Entonces no hay margen con un interlocutor así. Y tú tienes que responder con la fortaleza del Estado de derecho. Nosotros hemos hecho mucha política con la sociedad catalana. Porque hay que fortalecer la presencia del Estado y la presencia de España en Cataluña.

Durante estos 30 años, los nacionalistas han intentado borrar la presencia del Estado en Cataluña. Y cada transferencia, cada competencia, era una meta volante. Era lo que hacía Pujol. Iba eliminando esa presencia y convirtiendo el nacionalismo catalán en omnipresente. Y, luego, cada competencia era como algo que se había arrancado a ese Gobierno de Madrid que no nos entiende. Ahora mismo vamos en el AVE y Cataluña tiene las cuatro provincias conectadas por AVE. Pero ellos han construido un discurso para dejar poco espacio para que se visualice la política que haces.

P. ¿Tiene referentes políticos donde usted se mira?

R. Yo tengo poca mitomanía política. Me gusta de cada uno una cosa, una idea. Ahora está de moda que todo el mundo quiera ser Macron, pero yo ejerzo la política como me parece oportuno. Creo que el PP no debe parecerse a otro partido. Que no hay que inventar modelos artificiales.

Yo tengo poca mitomanía política. Me gusta de cada uno una cosa, una idea. Aunque ahora esté de moda que todo el mundo quiera ser Macron

P. Pero ahora todo el mundo está creando plataformas y movimientos transversales en donde los partidos se integran.

R. Yo lo que quiero es que el PP sea el mejor PP. No importar modelos que empiezan a tener problemas en sus propios estados. Que hay mucho desconocimiento, que es una operación de 'marketing'. Y aquí hay mucho desconocimiento. Yo el otro día le oí a Rivera el tema de la plataforma con Macron y Renzi. Renzi ha dicho de España: me da la risa cuando dicen que tengo que copiar el modelo español. Eso ha dicho Renzi. Va a ir con Rivera. Nosotros somos el Partido Popular Europeo. Es un partido muy amplio y creo que lo que tenemos que ser es lo mejor de nosotros mismos.

P. ¿Qué le parece esa espectacularización de la política que se está produciendo en la TV?

R. Sí, es cierto que hay como dos planos. Hay una hiperactividad donde todo se agota y todo se quema. Pero tiene que haber una comunicación. Hay que hacer la política con rigor y seriedad, y luego hay que saber explicarla. Y es verdad que hay distintos registros para explicarla. Todo pasa muy deprisa y hay que cuidar la categoría, aunque no nos queda más remedio que estar pendientes de la anécdota. Esto forma parte de una corriente de emocionalismo que ha inundado la política a todos los niveles y en cualquier nivel del mundo. La exaltación de los sentimientos, la indignación. El independentismo y el populismo son esto, en vena. La solución es lo de menos. La exposición exacerbada del problema. Eso son muchos políticos en el Congreso. Pero a la hora de proponer soluciones, al final estamos los de siempre.

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