511 votos a favor, 6 en contra y 19 en blanco

ERC espera a un cambio "internacional" para aprobar la república unilateralmente

La ponencia política de ERC defiende que no se puede renunciar a "ninguna vía democrática y pacífica". Los independentistas se enrocan en sus posiciones

Foto: La militancia de ERC vota en la Conferencia Nacional. (Twitter @Esquerra_ERC)
La militancia de ERC vota en la Conferencia Nacional. (Twitter @Esquerra_ERC)

Ni diálogo ni negociación ni legalidad vigente. Las cosas continuarán igual durante los años venideros, porque los independentistas no aflojan: la conferencia nacional de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que se celebró este fin de semana en el recinto de La Farga, en l’Hospitalet de Llobregat, deja la puerta abierta a la unilateralidad en caso de que el Estado español se cierre en banda y no permita un referéndum. La ponencia aprobada no deja lugar a dudas: “Aunque no se ha podido materializar en rRepública Catalana la declaración política de independencia [se refiere a la proclamada el 27 de octubre pasado en el Parlament], hemos hecho avanzar como nunca el movimiento hacia su implantación”, dice la ponencia aprobada.

El texto recuerda que “los hechos de octubre [el referéndum y la proclamación de independencia] representaron la máxima expresión del choque entre la mayoría republicana catalana y el Estado español. Éste optó por abusar de su fuerza y se impuso contra un pueblo pacífico e indefenso”.

Reconoce la ponencia que es “perfectamente constatable que el resultado final del octubre catalán de la políticamente exitosa celebración del referéndum y la declaración política de independencia en el Parlament no se ha traducido en la consolidación material de la república Catalana”. Pero luego avisan: “Entendemos el proceso de emancipación nacional de Cataluña como un proceso de carácter multilateral”, pero “si el enroque del Estado perdurase inmutable en el tiempo y el contexto de favores y complicidades internacionales virase a nuestro favor, ERC se compromete a no desaprovechar cualquier grieta de oportunidad que se abra para hacer efectiva la rRepública Catalana. Si ante un cierre persistente del Gobierno español no es posible un referéndum de autodeterminación, no se puede descartar una declaración de independencia, que convendría que cumpliese las condiciones que constan en la opinión positiva del Tribunal Superior de Justicia de La Haya de 22 de julio del 2010 sobre la declaración unilateral de independencia de Kosovo”.

De hecho, hay un cambio importante respecto a la estrategia llevada a cabo hasta ahora. Desde el año 2014, los independentistas habían hecho hincapié en que su modelo de independencia era el emanado de la Comisión de Venecia. Después de proclamarlo durante meses, alguno de sus dirigentes se dignó en leerlo y se percató de que Cataluña no cumplía ni uno solo de los requisitos de esa Comisión. Los independentistas dejaron de hablar de ella repentinamente, como si nunca hubiese existido ni nunca la hubiesen reclamado. De ahí que ahora se aferren a un hierro ardiendo y echen mano del fallo sobre Kosovo, una aberración jurídica si hemos de tener en cuenta el proceso bélico que vivió la exrepública yugoslava, que no tiene paralelismo alguno con el caso catalán.

Desde el año 2014, los independentistas habían hecho hincapié en que su modelo de independencia era el emanado de la Comisión de Venecia

Lo cierto es que fueron las bases del partido las que forzaron la aprobación del párrafo donde se hace referencia a la declaración unilateral y a Kosovo, ya que la cúpula republicana era reacia desde hace tiempo a seguir con experimentos al margen de la ley y apostaba por ir ensanchando la base social hasta lograr una mayoría cualificada de la población a favor de la república con la que iniciar el proceso final. Pero el asamblearismo del partido ha echado por tierra esa moderación política.

Presionados por la ANC

Paralelamente, justamente mientras la asamblea de ERC votaba dejar abierta esa puerta, el secretariado de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) se reunía en un pleno extraordinario para debatir el posicionamiento de la entidad ante las municipales del año próximo. La ANC aprobó la promoción de procesos de primarias para escoger a los representantes políticos y apostar por una lista única en los municipios de más de 25.000 habitantes. “Esta lista se abrirá a candidatos de la sociedad civil y de partidos. La ANC considera que esta lista favorece la unidad de acción, no divide y promueve el valor republicano de participación y acceso a la política municipal, imprescindible en un momento excepcional”, dice un comunicado emitido por la organización soberanista.

Para los municipios de menos de 25.000 habitantes, serán las asambleas territoriales las encargadas de valorar si es aconsejable impulsar procesos de primarias o establecer acuerdos con distintas fuerzas. Pero lo cierto es que ese movimiento táctico de las entidades civiles deja a ERC prisionera de nuevo de sus propios demonios, incapaz de liberarse del yugo que le suponen las exigencias de CNV y Òmnium Cultural.

Es otro de los frente abiertos en Esquerra, presionada hasta límites casi insostenibles por las organizaciones cívicas que han sido controladas férreamente por agentes muy cercanos a los soberanistas de la exConvergència. De ahí que doblegasen a Oriol Junqueras a integrar la lista única de Junts pel Sí en el 2015, ante la amenaza de comenzar una dura campaña acusando a ERC de traidora a Cataluña. El mensaje de ANC y Òmnium, en cambio, cala muy bien entre las bases de ERC, muy proclives a los cantos de sirena sobre la unidad de acción y el futuro épico.

Los ejes estratégicos

Ahora, volvemos a las andadas, aunque los republicanos tienen todavía un cierto margen de maniobra. En los ejes estratégicos a seguir que fueron aprobados este domingo, se perfila el reforzamiento de la cohesión social. Tras destacar que el Gobierno español trata de quebrar la sociedad catalana, Esquerra quiere apostar por “aumentar nuestra presencia en las diferentes áreas metropolitanas del país y en otras realidades territoriales del país, muy especialmente alcanzar mayorías suficientes para poder liderar la construcción de la república desde su capital, Barcelona”. En este sentido, quiere “establecer complicidades y puntos de encuentro con sectores que, ahora por ahora, están todavía lejos de adherirse al proyecto de construcción de una república Catalana, pero que pueden llegar a compartir con nosotros la defensa del derecho a decidir, unos estándares mínimos de cultura democrática y respeto a las libertades públicas y una lealtad básica al papel de las instituciones catalanas”. Un guiño directo al corazón de Podemos y los comunes, con quienes los republicanos sueñan con pactar antes o después.

El diputado de de Esquerra Republicana de Catalunya Joan Tardá. (EFE)
El diputado de de Esquerra Republicana de Catalunya Joan Tardá. (EFE)

En esta estrategia se enmarca el interés en “poner en contradicción las políticas del Estado español y las del Govern de Cataluña, de forma que, en función de las posibilidades de la legalidad vigente, se visualice que Cataluña ofrece más derechos que España: carta de derechos para personas recién llegadas; oficina de derechos lingüísticos… incluso en el caso de que el TC acaba tumbándolas, ésta es una visualización de limitación de aquellos derechos muy importante. Hemos de pensar en políticas que favorezcan la adscripción sentimental (y, consecuentemente electoral) a Cataluña y, por tanto, a la República”, explica la ponencia aprobada.

En otras palabras: sobre el papel, queda fijada una hoja de ruta ideal que luego es dinamitada por la cruel realidad política: si no es el Gobierno español son sus propios socios de Gobierno los que acaban echando por tierra los planes trazados con tiralíneas por los republicanos. Así ha sido durante los últimos años y, por lo que parece, así será en el futuro próximo.

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