Comparecencia por la operación cataluña

Un detective denuncia en el Parlamento catalán el espionaje político de Convergència

Falsificación de pruebas y extrañas maniobras de la Brigada de Información de los Mossos d’Esquadra. Eso es lo que han 'fabricado' las cloacas catalanas en los últimos meses

Foto: El ex director general de Prisiones y de los Mossos d'Esquadra Xavier Martorell. (EFE)
El ex director general de Prisiones y de los Mossos d'Esquadra Xavier Martorell. (EFE)

Falsificación de pruebas y extrañas maniobras de la Brigada de Información de los Mossos d’Esquadra. Eso es lo que han ‘fabricado’ las cloacas catalanas en los últimos meses para denunciar después que había una operación Cataluña basada en esas mismas pruebas falsificadas, que fueron luego filtradas. La comisión parlamentaria de la operación Cataluña (los independentistas vetaron la formación de una comisión de investigación sobre las declaraciones del exjuez Santi Vidal en las que alertaba de delitos flagrantes del Gobierno catalán) ya ha traspasado los límites de la política y se ha adentrado en arenas movedizas.

Este jueves le tocó el turno al detective Julián Peribáñez, extrabajador de la polémica agencia Método 3. Peribáñez, junto a Antonio Tamarit, fue señalado por los independentistas como uno de los peones que hizo servir el Ministerio del Interior para realizar seguimientos a políticos catalanes, tras la denuncia en este sentido que realizó el dueño de Método 3, Francisco Marco, enfrentado a ambos por cuestiones laborales (los juzgados han sentenciado que Método 3 les debe cientos de miles de euros en indemnizaciones por sus despidos).

Esa denuncia, archivada por varios juzgados, es la única prueba que tienen los independentistas para asegurar que trabajaban para el Ministerio del Interior. Pero pruebas, lo que se dice pruebas, ni una. En su comparecencia de este jueves, Peribáñez fue tajante: jamás cobró por realizar espionajes políticos para el Gobierno central. Y afinó la puntería: acusó a su antiguo jefe, Francisco Marco, de “espionajes políticos por encargo de la antigua Convergència Democràtica de Catalunya a través del señor Xavier Martorell”.

Este dirigente, además de concejal de Seguridad Ciudadana en el Ayuntamiento convergente de Sant Cugat del Vallès, era jefe de seguridad del FC Barcelona en la época de Joan Laporta y encargó decenas de informes políticos a Método 3, que fueron pagados con dinero del club azulgrana. Artur Mas le fichó como director general en Presidencia y más tarde fue nombrado director general de Prisiones, cargo del que tuvo que dimitir por sus relaciones con Método 3. Su desfachatez llegó a ser tal que, siendo alto cargo del Gobierno, conducía un coche de alta gama a nombre de Método 3.

En la sesión de este jueves, pues, la comparecencia de Peribáñez fue contundente. Tan es así que el representante de Junts Pel Sí (JxS), Lluís Guinó, le espetó: “En lugar de aportar luz, nos ha aportado aún más confusión”. Los independentistas le cercaron a preguntas comprometidas, que él negó con vehemencia: nunca trabajó para el Ministerio del Interior, nunca le encargaron seguir a políticos catalanes y nunca cobró de fondos reservados por espionajes políticos. Peribáñez reconoció, no obstante, que la policía le llamó porque en el registro de Método 3 se encontró en la sede de esta empresa un informe reservado de la UDEF relativo a la entonces ministra Ana Mato, y la policía quería saber si fue filtrado por algún agente. “Entonces, me pidieron si podía colaborar con ellos para delimitar si se habían podido cometer supuestos delitos desde Método 3”. Luego, aclaró que esos delitos eran, eminentemente, societarios. Por esa colaboración, le abonaron “dietas y viajes, exclusivamente”. Pero negó el espionaje político. Y negó también la operación Cataluña, “al menos, la operación Cataluña que aquí se está vendiendo”, dijo en respuesta al líder de Podemos, Albano Dante Fachín.

Una ‘testigo’ bien pagada

Pero la sorpresa llegó con él: puso en manos de los distintos grupos parlamentarios un abultado dosier que comenzaba con una declaración jurada de su exesposa Cecilia Cabral, que presuntamente fue la que había denunciado su espionaje. De hecho, las querellas presentadas por Marco contra sus dos antiguos empleados provenían de mensajes entre esta y Peribáñez.

Pero ahora, la exesposa firmó un documento ratificado ante notario (que fue facilitado a los grupos parlamentarios) en el que afirma: “Me ofreció [Francisco Marco], a cambio de entregarle información del señor Peribáñez, ayuda económica y asesoría legal. El señor Marco incluso vino a Miami a visitarme personalmente, reunión que grabó con cámara oculta sin mi consentimiento”.

El exdueño de Método 3 convenció a Cabral para que le entregase los mensajes de su exesposo. “Entre la documentación que envié a Marco, se encontraban unas supuestas conversaciones de WhatsApp mantenidas con Julián Peribáñez, las cuales no se ajustan a la realidad y habían sido modificadas y alteradas para que mostrasen el discurso que más le interesaba al señor Francisco Marco. Es por ello que nunca se realizó ninguna pericial forense sobre mi móvil, porque parte de dichas conversaciones eran falsas”. Ni siquiera a los Mossos d’Esquadra, que tomaron declaración a la mujer, les pareció oportuno realizar esa certificación.

Cabral también firmó ante notario que “la obsesión del señor Francisco Marco, y en lo que incidía más, era si el señor Julián Peribáñez había realizado alguna gestión o informe sobre la familia Pujol. Dicha insistencia, me confirmó él mismo, era debida a que el señor Francisco Marco colaboraba en la defensa de la familia Pujol en las causas judiciales que esta tenía”.

El relato es pormenorizado. En diciembre de 2016, el exdueño de Método 3 pagó el vuelo, el hotel, los gastos, el abogado, el procurador y las dietas de Cabral para que viniese a Barcelona a denunciar por amenazas a su exmarido. “Acepté engañada y el día 3 de enero de 2017 aterricé en Barcelona, donde me vino a recoger el señor Francisco Marco al aeropuerto. Me llevó a sus oficinas, donde se hallaba la extinta Método 3, en la calle Diagonal, 520. Ahí estaba su secretaria personal, Eva Gómez, a la cual entregué una 'tablet' electrónica que el señor Julián Peribáñez había regalado a su hija y que contenía información personal de él alojada en la ‘nube’, ya que el señor Marco me dijo que podía tener un micrófono oculto e información relevante”.

El extraño interrogatorio

Después de eso, fue llevada a una comisaría, donde le tomaron declaración y donde concurrieron circunstancias extrañas: “El señor Francisco Marco, lo que yo relataba, lo acomodaba y modificaba a su forma, a su manera, y en connivencia con los Mossos d’Esquadra que estaban tomando la declaración, diciendo cómo debían poner las cosas que yo les relataba. El señor Marco hablaba con los policías diciendo cosas que, la verdad, yo no entendía, y todo lo encajaban conjuntamente para adaptarlo a una denuncia previa que había realizado el señor Francisco Marco”. Se refiere a la denuncia sobre supuestos espionajes de Peribáñez y Tamarit para el Ministerio del Interior.

Cabral se dio cuenta “de que la denuncia no era para ayudarme a mí, sino que era por su propio interés, incluyendo en la declaración cosas que yo no dije porque ni siquiera tenía conocimiento de ellas. Firmé la denuncia sintiéndome coaccionada, con miedo y sin entender mucho lo que relataba”.

Lo curioso del caso es que quien le tomó declaración no fue una unidad especializada en violencia doméstica o malos tratos: se encargaron de ello el sargento con TIP 8846 y el cabo con TIP 8690, ambos del Área Central de Información Interior. ¿Por qué en un asunto doméstico interviene al área de información de los Mossos? A este respecto, según el propio organigrama de los Mossos, los agentes que tomaron la declaración se encargan de “la recogida y tratamiento de información operativa y la investigación y persecución de organizaciones criminales de carácter estatal y que operan en Cataluña, las actividades de las cuales se incluyen en las responsabilidades de la Comisaría General de Información”.

Los ataques de un diputado

Peribáñez denunció también ante la comisión que el pasado día 10 de enero, un juzgado archivó la querella que les había interpuesto Francisco Marco, pero al día siguiente, el día 11 de enero, varios medios de comunicación publicaron informaciones referidas a ambos detectives, que habrían cobrado dinero de fondos reservados para espiar a políticos catalanes por cuenta del Gobierno central.

Acusó a los medios de mala praxis señalando que su exjefe intentó poner la primera querella en el juzgado de instrucción número 7 de Barcelona, pero el magistrado la desestimó. Luego, interpuso otra en el juzgado 21, que finalmente sobreseyó las causa. Paralelamente, presentó denuncia en la Audiencia Nacional, ante el juez José de la Mata, que también sobreseyó las acusaciones. “Esta es, básicamente, la historia que los medios de comunicación y los periodistas pseudoexpertos de la operación Cataluña relataron a la ciudadanía y es por la cual a mí se me vincula con toda esta supuesta trama. Y ahora les voy a contar lo que sucedió de verdad”, dijo Peribáñez a los diputados antes de presentar los documentos que demuestran que sus mensajes fueron falsificados.

Cataluña

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