Incendios de “mecha lenta”: el peligro del fuego que se alimenta dentro de los árboles
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Incendios de “mecha lenta”: el peligro del fuego que se alimenta dentro de los árboles

Hay rayos que, al impactar en el árbol, generan tantas calorías que provoca que se consuma lentamente en su interior sin que las llamas exteriores se manifiesten hasta días después

Foto: Recreación de cómo provoca un incendio un "rayo latente". (Plan Infoca)
Recreación de cómo provoca un incendio un "rayo latente". (Plan Infoca)

“Rayos latentes” o “tormenta seca”. Estas son las dos principales formas de denominar un curioso fenómeno que puede acontecer cuando en época de riesgo de incendios forestales se produce un aviso meteorológico de aparato eléctrico que provoque fuegos que podrían ser denominados de “mecha lenta”. Descargas naturales que, desde la raíz al tronco, consumen por dentro a los árboles alcanzados y no se muestran en forma de llama exterior hasta pasadas horas o días. Una situación que obliga a los planes especiales de lucha contra estos siniestros a realizar dispositivos en las zonas de peligro para prevenir una rápida propagación, como desde este domingo está haciendo el Infoca de Andalucía en las sierras orientales de la región.

Foto: Imagen de satélite de un incendio forestal zombi en el norte de Rusia. (Flickr)

El servicio de extinción de incendios andaluz recordaba en sus redes sociales que el cinco por ciento de los fuegos que calcinan nuestros bosques y montes son provocados por rayos, capaces de generar “temperaturas que pueden superar los 20.000 grados”. “Con lluvia pueden ser menos dañinos, pero son muy peligrosos”, explicaba en una publicación en la que afirmaba que “el más temido” es “el rayo latente”.

¿Pero en qué consiste este fenómeno que los agentes medioambientales también denominan “tormenta seca”? El Plan Infoca explica que, cuando un aparato eléctrico alcanza un árbol, “pueden ocurrir muchas cosas”: “Lo habitual es que sufra roturas en las ramas o en el tronco” y, “en algunos casos, puede empezar a arder”, “pero también tenemos los rayos latentes”.

No hay llamas exteriores y se produce una combustión lenta en el interior del árbol

Este, según la citada fuente, es el que “aparentemente” parece no haber causado ningún daño en la arboleda porque no genera llama alguna en el exterior. “Pero la temperatura que ha sufrido la madera es tan alta que en su interior empieza una combustión muy lenta”.

No se observa fuego alguno porque “en el tronco o las raíces no halla el oxígeno” necesario para que se produzca la combustión, detalla el Infoca, que aclara que "pueden pasar horas o días hasta que la parte interna del árbol que se está consumiendo salga" fuera. En ese momento, cuando se puede alimentar del oxígeno presente en el aire, empieza a arder.

Los expertos en la lucha antiincendios aseguran que es “muy complicado” localizar un “rayo latente” y precisan que pueden llegar a manifestarse “hasta casi dos días después” del impacto. “Solo con las cámaras térmicas es posible detectarlos”, a lo que se une que este tipo de fenómenos se dan en “zonas montañosas, de difícil acceso y no pobladas” y suelen generar siniestros de difícil control porque, además, suelen generarse “en la noche o de madrugada”.

El aviso de aparato eléctrico en las serranías orientales de la comunidad andaluza ha obligado a extremar la vigilancia durante las últimas horas para tratar de adelantarse a un fenómeno con una variable imprevisible.

“Solo con las cámaras térmicas es posible detectar” los llamados “rayos latentes”

Agentes medioambientales consultados por El Confidencial explicaron que, cuando se registra una alerta de este tipo, lo que habitualmente se suele hacer es potenciar las labores de prevención incrementando las inspecciones en las zonas en las que es más probable que puedan descargar los rayos.

Esta labor, señalaron, puede llegar a prolongarse hasta tres días y asemejaron lo que ocurre en el interior del árbol a lo que pasa con las cepas de los olivos calcinados y su alto poder para reactivar incendios que se creían controlados a pesar de encontrarse bajo tierra.

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