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El bombero del mañana tiene un aliado en los drones

Jaume Esteve

Los drones de Drone Hopper pueden llegar a zonas donde no llegan hidroaviones y helicópteros y pueden seguir trabajando de noche

E

l incendio de Guadalajara de 2005 en el que murieron once miembros de los equipos de extinción marcó un antes y un después en la lucha contra el fuego en España. Y sin irnos tan lejos, el reciente incendio que ha asolado California y que se ha llevado las vidas de más de 50 personas demuestra el riesgo que corren aquellas personas que tratan de extinguir el fuego.

Pablo Flores cree haber dado con la tecla que para poner su granito de arena en la lucha contra este fenómeno minimizando el riesgo humano. Drone Hopper, la compañía que ha fundado, se dedica a investigar cómo utilizar drones en diferentes tareas de extinción, tanto en áreas abiertas como en entornos urbanos.

“Mi mujer es de Galicia y tenemos vistos muchos incendios”, explica Flores cuando da las primeras indicaciones acerca de su proyecto. En sus palabras, los dos proyectos ideados para luchar contra el fuego (Urban Hopper y Wild Hopper) “tienen un componente tecnológico que permite cubrir huecos a los que no llegan los hidroaviones o los helicópteros”.

Urban Hopper, el hermano pequeño de la familia de drones, es capaz de transportar hasta 150 litros de agua y cubrir áreas de 300 metros cuadrados para extinguir fuegos en entornos urbanos. Wild Hopper sube las cifras hasta los 600 litros y un área de mil metros cuadrados. En comparación, los hidroaviones más pequeños cargan “unos mil o dos mil litros” mientras que los helicópteros se quedan “en unos 500”.

Sus vehículos son capaces de detectar fuegos y utilizan agua nebulizada, la misma que se utiliza en la extinción de fuegos en edificios de oficinas y que mezcla “agua y aire”. Pero, para hacerlo, Drone Hopper utiliza su propia tecnología patentada ya que cargar con el aire a presión es “costoso” y puede producir problemas durante el vuelo. Para suplir esa carencia, el dron utiliza los chorros de aire que provocan los distintos reactores de gasolina situados alrededor de su cuerpo para lanzar el agua a presión hacia el lugar indicado.

El vehículo es muy eficiente en tareas de prevención creando cortafuegos

Pablo pretende poner en el mercado “a finales de 2019” su versión urbana. El proyecto de lucha contra incendios forestales avanza más despacio aunque desde la compañía tienen una hoja de ruta clara para que llegue lo antes posible al mercado.

Además, el equipo se ha dado cuenta de que el vehículo es más eficiente en tareas de prevención. ¿Cómo? Utilizando el vehículo para crear cortafuegos que limiten el avance de las llamas: “Utilizamos agua con un agente retardante ecológico que bloquea el fuego. Si somos capaces de juntar dos, cuatro o seis drones eso permitiría descargas cada tres o cinco minutos y podrías tener drones haciendo líneas de defensa cada cien metros”.

Urban Hopper es capaz de transportar hasta 150 litros de agua y cubrir áreas de 300 metros cuadrados

Pero para que esa técnica se pueda poner en marcha todavía es necesario que la legislación española permita el vuelo de estos vehículos en enjambre, de manera que varios de ellos puedan coordinarse de manera autónoma. A nivel técnico no supone ningún problema ya que, “con cierta inteligencia”, las naves se pueden coordinar para que sepan donde está cada una de ellas y actúen de manera eficiente.

Una de las ventajas competitivas de Drone Hopper respecto a otros métodos de extinción de incendios es la posibilidad de operar de noche. La caída del sol implicaba que aviones y helicópteros se quedaban en tierra “dejando vendidos” a los bomberos que trabajaban sobre el terreno.

La compañía se dio cuenta, al poco de comenzar a trabajar en el desarrollo de sus vehículos, que su tecnología también podía tener usos en el entorno agrícola. Llamado Aggro Hopper, el vehículo permite el control de plagas en cultivos. Lo hace utilizando la misma tecnología de nebulización para los incendios, que les sirve para fumigar áreas que se pueden delimitar de antemano. El hecho de volar a baja altura permite, además, controlar que se está fumigando una zona concreta y que no se contaminan otras áreas colindantes.

Por el momento, el mayor reto de la compañía es continuar con el flujo de financiación que les permita sacar adelante sus drones. El primero de todos, Urban Hopper, llegará a finales del año que viene y su vehículo agrario está despertando un alto interés en Sudamérica. Flores espera ayudar a los bomberos en las labores de extinción y prevención cuanto antes.

El Confidencial, en colaboración con Banco Santander, tiene como principal objetivo dar a conocer los proyectos de personas que transforman la sociedad e impulsan el progreso.

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