Los incendios forestales zombi, más comunes a causa de la crisis climática
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Muy difíciles de extinguir

Los incendios forestales zombi, más comunes a causa de la crisis climática

Que surjan incendios en los bosques durante el verano es algo habitual. Pero el cambio climático está potenciando la aparición de unos que nunca cesan. Fuegos forestales zombi que hibernan bajo tierra y resucitan durante la primavera

placeholder Foto: Imagen de satélite de un incendio forestal zombi en el norte de Rusia. (Flickr)
Imagen de satélite de un incendio forestal zombi en el norte de Rusia. (Flickr)

En nuestras latitudes, los incendios son causados principalmente por rayos y la actividad humana. Estas también son las causas principales en las zonas boreales, pero un equipo internacional de científicos ha identificado por primera vez otro motivo nada desdeñable: los incendios forestales 'zombis' que nunca mueren. Solo esperan el mejor momento para volver a hacer acto de presencia.

A medida que el cambio climático se acelera en este tipo de bosques, la frecuencia de estos incendios forestales zombis podría aumentar y exacerbar el calentamiento al liberar más gases de efecto invernadero.

Incendios que hibernan en el subsuelo

Su origen se encuentra en las brasas de incendios anteriores, que no extinguen por completo ni los cuerpos de bomberos ni la propia lluvia. El fuego es capaz de penetrar la espesa capa orgánica que forma el suelo de los bosques boreales, asentándose u ocultándose durante todo el invierno en la fase de combustión, a gran profundidad, dejando un bosque con un incendio hibernando bajo tierra a la espera de un clima más favorable.

Los incendios son capaces de seguir ardiendo bajo tierra, a pesar de que la superficie esté nevada

Así lo han confirmado en su estudio un equipo de científicos de la Universidad Libre de Amsterdam (VU Holanda) y expertos locales de Alaska que han llevado a cabo el primer análisis científico de los “incendios zombis” que, cubiertos por la nieve, arden a fuego lento a través del frío.

¿Cómo es posible que sigan activos?

Permanecen latentes gracias al combustible rico en carbono de la turba, formado por la lenta descomposición de materia orgánica en ambientes húmedos, y el suelo boreal. Ante la llegada de mejores temperaturas, cuando se derrite la nieve y llega la primavera, los incendios resurgen cerca del bosque que previamente carbonizaron, apenas unos 100-500 metros de distancia de donde aparecieron, quemando combustible fresco mucho antes de que arranque la temporada de incendios habitual y transformándose en un nuevo incendio forestal, prendiendo todavía más árboles. Estos incendios zombis se inician muy cerca del incendio del año anterior, algo que llamó la atención de los investigadores que, tras confirmar que se trataba de los mismos fuegos, decidieron preguntarse cómo y con qué frecuencia ocurrían.

placeholder Incendio forestal en Suecia. (Flickr)
Incendio forestal en Suecia. (Flickr)

Su análisis reveló que estos incendios tan poco comunes pueden estallar hasta 12 meses después de veranos más cálidos de lo normal y representan hasta el 38% del espacio total quemado en algunas áreas, informan los investigadores. El fuego puede permanecer latente a un metro por debajo de la superficie de la tierra y, en lugares como Siberia, ha sobrevivido a los inviernos gélidos debido a los bajos niveles de agua subterránea, como resultado de las sequías regulares.

Los científicos afirman que Siberia y el Ártico son especialmente vulnerables al cambio climático y han registrado temperaturas sorprendentemente altas y un empeoramiento de los incendios forestales. De hecho, los incendios de turberas (pantanos o humedales ácidos) son una amenaza adicional para el clima debido a las grandes cantidades de dióxido de carbono que liberan a la atmósfera, generando un círculo vicioso que nunca cesa, pues estos gases, a su vez, exacerban el cambio climático. Un bucle de realimentación.

Así, a pesar de las grandes altitudes y los inviernos fríos y húmedos, los incendios invernales pueden sobrevivir con un suelo orgánico profundo y un clima frio, lo que permite que los incendios ardan aún más profundamente y se mantengan durante más tiempo, según el estudio.

Foto: Labores de extinción en un incendio forestal. (EFE)

Durante el período de estudio, entre 2002 y 2018, los incendios de zombis fueron responsables de apenas el 0,8% del área total quemada, pero esa cifra varió año tras año. Si tiene lugar una ignición, como por la caída de un rayo, ese número crecería fácilmente al 10% en un año, con el total más alto por año reflejado en un llamativo 38%. Y es que estos fuegos son muy difíciles de extinguir y la capa de nieve les ofrece una protección adicional frente a las condiciones climatológicas adversas.

Los científicos esperan que la investigación sobre los incendios invernales ayude a los organismos de control de incendios a tomar decisiones que podrían conducir a una reducción de las emisiones de carbono y también a los costos de extinción de incendios, pues no cabe duda de que los bosques boreales se están calentando más rápido que el promedio mundial y "estamos viendo más veranos calurosos y más incendios de mayor tamaño e intensas quemas", dicen los autores en su estudio publicado en la revista Nature. Eso podría preparar un terrible escenario para que los incendios zombis jueguen un papel más importante en los años venideros. Debido al cambio climático, una mejor gestión del fuego podría marcar claramente la diferencia.

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